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Ahora mismo Atsushi se encuentra en uno de los lugares más reconditos de la Port mafia, la verdad no podía quejarse, no del todo, por un lado le habían dado cuando menos algo para comer y beber, pero lo malo aquí es que básicamente lo dejaron encerrado en no sabe dónde.

Se encuentra en el suelo, no da la luz del exterior, solo hay lámparas viejas en el techo del solitario lugar, y si que está bastante vacío, pero no está solo aquí.

—:¿Por qué estoy aquí?- optó por preguntar  al extraño sentado en una silla frente a los barrotes resistentes de esta celda, él contario lo observó unos momentos, analizando su postura, sentado en el suelo, medio abrazando sus piernas encogidas a su pecho y con notorio cansancio en su mirada.

—:el jefe Mori quiere asegurarse de que durante las lunas llenas no mates a nadie-  respondió aquel peli naranja de sombrero, de manera algo cansada, notandose algo fastidiado de estar aquí a casi media noche en su día de descanso.

—:yo no eh matado a nadie y dudo que lo haga- se defendió un poco, se sintió preocupado por la mínima posibilidad de que pudo haberse comido a alguien siendo un tigre.

—:mira chico, no te enojes conmigo, él enojado aquí soy yo, se supone que descansaría todo el día y toda la noche, pero no, tengo que cuidar a un gato- su tono se volvió más gruñón, Atsushi se sintió un poco ofendido por el último comentario.

—:sigo sin entender por qué tengo que estar aquí - el mayor le miró empatizando solo un poco con el chico albino, debe ser muy jodido estar metido en una jaula solo por tomar precauciones de algo que uno no tenía idea antes.

—:no me preguntes mocoso, solo estoy haciendo mi trabajo, lo único que se es que te transformas en un tigre gigante bajo la luna, supongo que solo quieren evitar que pase un accidente- dijo tratando de no darle tanto interés, pero manteniendo su porte siempre elegante y respetuoso.

Atsushi no dijo nada, solo suspiró en derrota, no esperaba que le respondiera muchas dudas después de todo, ni siquiera sabe el nombre del hombre de sombrero.

Por su parte, el de cabellos naranjas pensó en algo que no lo dejo del todo tranquilo, es extraño que el albino se comporte tan calmado en una situación como está.

—:oye niño, dime una cosa ¿Por qué estás tan tranquilo? Es decir, cuelquier otra persona estaría en pánico tomando en cuenta que estás encerrado- Atsushi le miró y pensó un poco sí contestar o no.

—:creo que no tengo razones para estar alterado, técnicamente me salvaron la vida, hace solo unas horas estaba muriendo de hambre y aunque esté aquí encerrado entiendo el punto de por qué, además no es algo que no haya experimentado antes,  son amables a comparación de otras personas- explicó, de una manera tan calmada y de alguna forma nostálgica, la atención del de sombrero se fijó más en el menor ¿Ya había pasado por algo parecido?.

—: Me llamo Chuuya, Nakahara Chuuya y eh de decir que tienes cierta determinación chico tigre, yo diría que hasta valentía, parece que el jefe Mori no se equivoca al darte una oportunidad para trabajar aquí -  le dijo, tan amable como pudo, Atsushi se sintió bien por el comentario.

—:le agradezco su amabilidad Chuuya-san, es bueno que al menos aquí pueda ser de útilidad- el comentario de Atsushi le preocupó un poco a Chuuya, pero la verdad es que ese tipo de comentarios no son tan raros en la Port mafia, después de todo, todos tienen un motivo para pertenecer a este lugar.

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Abrió los ojos de golpe, juraría que solo hace un momento estaba hablando con Chuuya, pero ahora veía el lugar bastante distinto a como estaba antes.

Se veía un poco destruido, claros signos de una pela en el lugar y de que además la celda dónde antes estaba ahora ya era parte de los escombros.

Se preocupó, por su puesto que si, miró a todas partes de manera desesperada, visualizo a tres personas frente a él, los reconoció al momento.

Notó que Akutagawa estaba usando su habilidad, lo mantenía a una distancia de unos cuatro metros siendo Atsushi sostenido por rashoumon, Higuchi con una pistola en su mano cerca de Akutagawa y viéndole de manera fija, por último Chuuya, que se notaba un poco lastimado, mínimamente, pero se le nota cierto cansancio.

El azabache de ojos grises dejo de usar su habilidad, sin ninguna gracia, dejó que Atsushi cayera al suelo al ser soltado, el albino soltó un quejido.

—:es un peligro andante-  se atrevió a decir la rubia, Chuuya estuvo de acuerdo en ese aspecto, Akutagawa solo tosió un poco y empezó a irse del lugar.

—: será mejor que te levantes chico tigre, mi compañero Akutagawa va a entrenarte- le dijo Higuchi, mientras emprendia paso tras del azabache.

Chuuya se acercó a Atsushi, le extendió la mano y ayudo a que se levantará y sacudiera un poco, en verdad Atsushi se nota bastante desorientado.

—: serás un problema si no aprendes a manejar al tigre, alcanzalos antes de que empiecen todos los pasillos- le palmeó el hombro tomo otro rumbo, Atsushi solo atinó a correr para alcanzar al dúo, sin decir nada, solo quedándose atrás a unos pasos.

En el camino se sintió bastante incómodo, el tigre había salido, está seguro que atacó a Chuuya y no tiene idea si causó algún otro daño, un posible escándalo es seguro, tampoco sabe con exactitud cuánto tiempo estuvo transformado en el tigre.

Los mayores se detuvieron, él igual en cuanto los tuvo a punto de chocar con ellos, miró al frente, habían llegado a un lugar grande, parecía una especie de sitio de pelas o parecido.

—: escúchame jinko, qel entrenamiento que se realiza en la Port mafia no es ningún juego, o peleas para sobrevivir o mueres a manos de tu oponente, no tienes ningún control sobre tu habilidad, así que lo que se puede hacer por el momento es que aprendas a esquivar y defenderte sin usar al tigre, después, si aún sigues vivo, te obligaré a usar al tigre, así tenga que dejarte moribundo- Mientras dice todo eso, va avanzando dentro del amplió lugar, dándole más miedo a Atsushi "si continúas vivo"  Atsushi entiende que la mafia no es un juego, que está en peligro aún en el entrenamiento, pero creé que es mucho para su nula capacidad de defensa y ataque.

Higuchi le dijo al albino que se defendiera a como pudiera, ella se encargaría de coordinar un poco la pelea, poniendo una alarma a los dies minutos para saber cuánto es lo primero que puede hacer Atsushi.

—:el tiempo corre...¡Ahora!-









𝚄𝚗 𝚃𝚒𝚐𝚛𝚎 𝙴𝚗 𝙻𝚊 𝙼𝚊𝚏𝚒𝚊  /𝓼𝓱𝓲𝓷 𝓢𝓸𝓾𝓴𝓸𝓴𝓾/Donde viven las historias. Descúbrelo ahora