Capítulo 28

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Maratón 1/3

-Auch-me quejé-. Me lastimas.

-¿Qué mierda te estás creyendo?-preguntó con los dientes apretados.

-¿Qué me creo de qué?-pregunté confundida.

Su agarre de hizo más fuerte y yo gruñí.

-Carajos, mejor córtame el brazo; duele menos.

-No estoy para tu estúpidas bromas.

Le miré a los ojos y veía enojo en ellos. ¿Qué hice?

-¿Qué te pasa?

-¿Qué te pasa a ti, Adams?-apretó aún más su agarre-. ¿Cómo te atreves?

Le volví a mirar confundida. La Barbie quiero ser una puta ama de casa sólo veía expectante.

-¿De qué hablas?

Agradecida soltó su agarre, pero mi tranquilidad no duro mucho después de que me tomara de los cabellos y me halara para que lo mirase a los ojos. Volví a gruñir.

-Joder, Evans, me lastimas-dije, quejándome por el horrible dolor que estaba sintiendo.

-No digas que no te lo advertí-me habló con los dientes apretados-. No te atreverás a burlarte de mi de esa manera.

-Bueno, explícame, querido amigo; no estoy entendiendo nada.

Como sí eso le enojara más, me volvía a halar más duro del cabello.

-Además de puta, ladrona.-bufó-. Es increíble la clase de persona que tengo conmigo.

-Volvemos con las ofensas-susurré irónica.

Las lágrimas estaban luchando por salir y no sabía era porque me estaba halando de los cabellos o por que siempre me describía como una cualquiera.

-Pero esto no me lo vuelves hacer nunca, ¿me entiendes?

-¿Qué te hice ahora?-pregunté en susurro.

El dolor se hacía más y más intenso.

-¿Crees que nadie se iba a dar cuenta? ¿A dónde irías? ¿A París?

Tardé un poco en pillarlo todo, pero lo hice.

-¿Estás insinuando...-No seas descarada.

-Yo no robé nada.

Luego de eso, me empujó lejos de él hasta que caí al suelo. Guau, eso es tener fuerza.

Qué mierda, podría jurar que me fracturé el trasero.

-Bárbara.-Él la miró amenazante y ella comenzó a llorar.

-Yo... Yo le dije que no lo hiciera, pero ella sólo me amenazó...

Desgraciada.

-Me dijo que se iría a París o Disneyland-se limpió las lágrimas con el pañuelo-, que tomara parte del dinero para que no dijera nada... Yo... yo no supe que más hacer que llamarte, Kyle.

¿Vieron? Eso me pasa por buena gente.

-¿Y qué pasó? ¿Te quedaste dormida?-me preguntó el grosero.

-Bueno, eso fue lo que viste, ¿no?-Me encogí de hombros.

El pateó con fuerza el escritorio.

-No me provoques, ¡mierda! ¡No lo hagas!

-¿No crees que sí eso quisiera hacer, no lo hubiese hecho ya?-pregunté.

-Kyle-volvió a llorar-, yo jamás he hecho algo durante el tiempo que llevo en esta casa...

GROSERO ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora