Aaron:
-Creo que te amo -dice.
Me mira con sus ojos verdes llenos de lágrimas en espera de una respuesta, pero yo no soy capaz de decir nada porque no sé si he escuchado bien. Me quedo en silencio, sólo mirándolo al mismo tiempo que revivo en mi cabeza las palabras que acaba de pronunciar como si estuviera a mitad de todos esos sueños que he tenido anhelando este momento. ¿Estoy soñando de nuevo?
Stephen aprieta los labios, incomodo o tal vez sea sólo que está llenándose de ese miedo irracional que le aparece cada vez que hace algo de lo que no está seguro, cosa que nunca hace en mis sueños así que ¿esto es real?
-Realmente creo que sí... -murmura, bajando la mirada al mismo tiempo que sus mejillas se ponen rojas y sus manos comienzan a temblar- Creo que te amo.
Un sentimiento indescriptible se hace en mi pecho. Hago mi mejor esfuerzo por no reír por la gran alegría que comienzo a sentir porque no quiero que piense que me estoy riendo de lo que acaba de decir pero al final me es imposible. El corazón se me acelera y mi mente se queda en blanco cuando comienzo a reír y a sonreír tanto que siento mis mejillas doler pero no puedo parar.
Me cubro el rostro con mis manos sin poder creerme lo que acaba de decir y a penas puedo mantenerme quieto. Quiero saltar, quiero gritar, quiero celebrar haciendo cualquier cosa que pueda demostrar lo que estoy sintiendo en este momento pero lo único de lo que soy capaz es reír para no hacer que las lágrimas que estoy conteniendo caigan descontroladamente.
¿Realmente acaba de decir que me ama? Dijo "creo" primero pero ¿a quién le importa? ¡Lo dijo!
-¿Por qué te ríes? -se queja él, intentando hacerme parar pero eso sólo me hace reír con más fuerza.
Me acerco a él con una sonrisa que no puedo controlar y lo rodeo con mis brazos, sintiendo el poco calor que le queda por haber estado aquí fuera sólo Dios sabe que tanto tiempo y ese aroma tan característico de él. Inspiro y lleno mis pulmones de él, embriagándome de algo que no había sentido desde la última vez que lo tuve tan cerca y es sólo ahí cuando me doy cuenta de que no estoy soñando y esto es real.
-Dilo una vez más -le pido, sintiendo una oleada de calor abrasador recorrer mi cuerpo hasta el punto que me es difícil respirar.
Stephen guarda silencio por un segundo, como si se estuviera preparando para decirlo de nuevo y yo me derrito contra él cuando siento los acelerados latidos de su corazón contra mi pecho.
-Creo que te amo -repite.
Sonrío, queriendo llorar de felicidad por primera vez en mi vida. Junto sus labios con los míos y lo beso suavemente, sintiéndolo sin prisa e intentando saciar la gran necesidad que tengo de tenerlo cerca, de besarlo y amarlo sin contenerme ni un poco, pero este beso no es suficiente.
No está ni cerca de ser suficiente.
Muevo mis brazos a su alrededor de tal manera que puedo sostenerlo mejor y una vez que acomodo sus piernas para que estén a ambos lados de mi cuerpo, lo levanto en el aire, haciéndolo salir del auto de ¿Carol? No lo sé, pero cierro la puerta de una patada a penas lo tengo sobre mí. Él pega un brinco por la sorpresa y rompe el beso cuando se da cuenta que mis pies caminan por entre la densa nieve para llevarnos dentro de la cabaña donde están sus amigos.
-¡Espera! -me pide, ruborizándose completamente en cuanto subo los primeros escalones hacia la puerta principal- Puedo caminar.
-Sé que puedes -respondo de vuelta pero igualmente no lo dejo bajar porque no quiero soltarlo y porque, si por mí fuera, le haría el amor aquí mismo.
Abro la puerta y entro con él aun en mis brazos. Él oculta su rostro en mi cuello, abrazándome con más fuerza porque se siente avergonzado de las miradas de sus amigos cuando cruzo la sala de estar y pregunto por nuestra habitación. Sus miradas atónitas y llenas de sorpresa no me detienen a seguir mi camino cuando una chica que no había visto jamás en mi vida y tampoco reconozco como parte del grupo de amigos de Stephen me dice a donde ir.
Recorro el pequeño pasillo con paredes de madera hasta que llego a la puerta que me han dicho y me adentro a la habitación con el chico que se ha robado mi corazón sin si quiera intentarlo y me ha hechizado por completo. Cierro la puerta detrás de nosotros y giro mi rostro hacia él, casi tocando mi nariz con la suya para hacer que me mire.
Él levanta la vista, mirándome por debajo de sus pestañas con ese par de ojos verdes que me hacen caer por él con tan sólo una mirada y entonces habla:
-Lo que dije antes es porque así es como me siento ahora... -su voz sigue sonando como un sollozo debido a las lágrimas que sigue derramando sin consuelo- No tienes que decírmelo de vuelta si tú no...
Niego con mi cabeza, deteniéndolo de hablar para así subir mi mano derecha hasta su cabello y acariciarlo.
-Dilo de nuevo sin el "creo" y te responderé.
Stephen aprieta sus labios, nervioso e indeciso pero aún así no aparta sus ojos de los míos en ningún momento. Lo siento bajar su mano de mi cuello para tomar mi mejilla entre sus dedos y yo inclino mi cabeza hacia ella, buscando más contacto porque sólo ese simple toque se siente increíble.
-Te amo -dice y eso es más que suficiente para hacerme perder cualquier autocontrol que hubiera estado teniendo hasta ahora.
-Y yo te amo a ti -admito y ataco sus labios.
Lo beso con fuerza y él me sigue el ritmo. Muevo mis labios sobre los suyos dejando que mi desesperación y deseo por él se reflejen en ese contacto y a penas siento la orilla de la cama rozando mis rodillas nos hago caer sobre ella. Rebotamos como un efecto secundario de nuestra drástica caída pero a ninguno de los dos nos importa porque en ningún momento dejamos de besarnos.
Stephen abraza mi cuerpo con sus piernas. Me presiona contra él como si no quisiera que estemos ni si quiera un centímetro alejados y yo empujo mis caderas contra él, haciéndolo sentir mi erección a través de las telas de nuestros pantalones.
-Ah -gime con sus ojos cerrados, cortando el beso para recuperar el aliento.
Yo lo miro mientras lo hace. Me deleito por lo hermoso que se ve en este momento: jadeando con los labios entreabiertos, sus ojos cerrados y con sus pecosas mejillas pintadas de un color rojo extremadamente adorable. Trago saliva, sobrellevado por las emociones combinadas de felicidad, amor y deseo que están haciendo que mi cabeza sea un desastre y continuo besándolo.
-Eres demasiado lindo -murmuro entre besos al mismo tiempo que comienzo a desvestirlo.
Hago un camino de besos desde su mandíbula hasta su cuello y después a su clavícula para seguir bajando, pero él me detiene antes de que pueda ir más allá de su pecho. Me sostiene el rostro entre sus manos y niega con la cabeza, haciéndome ver hacia arriba para decirme sin palabras que lo que estoy haciendo no es lo que quiere.
-Bésame sólo aquí -suplica, llevándome de vuelta a sus labios.
Me besa y yo gimo como un acto reflejo. Me pierdo por un momento, atontado por su contacto y por su cercanía. Él me sostiene con sus manos. Me mantiene cerca y continua besándome. Me hace recordar el sabor de su amor, de sus besos y todo él y -cuando se aleja para mirarme- siento como si estuviera cayendo una vez más. Como si me estuviera enamorando aun más de lo que ya lo estaba a pesar de que pensé que era imposible que pudiera amarlo más.
-Te amo -murmura, sólo para mí, y yo casi siento ganas de llorar.
Me siento en la cama, sin despegarme demasiado de él y me quito mi abrigo y mi camiseta para lanzarlos hacia alguna parte del piso. Stephen me desabrocha el cinturón y los pantalones, desliza sus dedos por la cinturilla de mi ropa interior y la empuja hacia abajo con a penas fuerza suficiente para liberar mi erección.
Entonces la toma entre sus manos y comienza a moverlas, masturbándome.
-Ngh...
Cierro mis ojos por un instante y me concentro en la sensación de sus dedos acariciándome. Tal vez es porque estoy demasiado emocionado y feliz porque me haya dicho que me ama pero -si siempre se sintió bien hacer este tipo de cosas con Stephen- en este momento se siente completamente diferente a otras veces. Se siente increíblemente bien. Tanto que me cuesta respirar adecuadamente y mantener calmado mi corazón, que insiste en latir velozmente como si fuera la primera vez que estuviera haciendo esto con Stephen o algo parecido y -a pesar de que es vergonzoso- me encanta.
-No puedo más -gruño, quitándole sus pantalones de un tirón para lanzarlos con el resto de mi ropa.
Meto mis dedos a mi boca para llenarlos de saliva -ya que no tengo lubricante ni nada parecido- y después los bajo hasta su trasero, acariciando su entrada un poco antes de deslizar un dedo dentro. Stephen abre la boca y gime fuerte. Me aprieta como un claro recordatorio de que no le hecho el amor en mucho tiempo y yo le beso su mandíbula y sus labios en un intento por calmarlo aunque sea un poco cuando comienzo a mover mi dedo dentro y afuera.
-¿Duele? -pregunto, preocupado porque no quiero hacerle daño de ninguna manera posible.
Stephen levanta su mirada hacia mí. Me mira a través de unos ojos llorosos que se ven demasiado hermosos como para ser reales y entonces niega con su cabeza.
-Se siente bien... -jadea.
Sonrío. Froto mi nariz con la suya con cariño y le pido que me diga si llega a dolerle aunque sea un poco.
Meto otro dedo poco tiempo después. Los muevo con cuidado en su interior y planeo hacerlo por un rato más pero él -al igual que yo- está en su límite.
-Mételo ya -suplica, aferrándose a mi espalda con sus manos- Por favor...
Me quedo en blanco después de eso. Saco mis dedos y acaricio mi miembro con ellos para que se ponga aunque sea un poco resbaloso con la saliva y el presemen que ha salido antes por mi punta y -cuando creo que es suficiente- me apoyo con mi antebrazo en la cama justo por encima de él. Muevo mi pene hasta que está tocando su entrada y alzo mi mirada hacia él, encontrando nuestros ojos antes de presionar mis caderas hacia adelante y empujarme dentro de él de un sólo movimiento lento.
-¡Ah...! -gime, su espalda curvándose hacia arriba al mismo tiempo que alcanzo sus labios- ¡Mmmngh!...
Su cuerpo tiembla debajo del mío como respuesta a mi irrupción. Se contrae, sintiendo espasmos que a penas me dejan mantener mi compostura para quedarme quieto y dejar que se acostumbre a mí de nuevo.
Lo beso. Busco distraernos con nuestras bocas tanto como puedo y lo colmo con mis besos hasta el punto en el que se relaja y cuando parece respirar con más normalidad, comienzo a moverme.
Lo embisto a penas saliendo un poco de él para volver a entrar y hago eso unas cuantas veces antes de adquirir ritmo y comenzar a moverme de verdad. Le agarro su cintura con la mano que no tengo apoyada sobre la cama y lo sostengo para así deslizarme dentro y fuera de él con empujones rápidos y constantes que hacen que la cama cruja en protesta y Stephen no pueda dejar de gemir en mi boca.
-¡Aaron!... -exclama, su voz sonando como una fuerte respiración que no puede contener por el placer que está sintiendo.
Stephen se estremece. Me aprieta con más fuerza de lo que lo había estado haciendo hasta ahora y yo pierdo el aliento. Suelto un gemido por lo bien que se está sintiendo esto y tomo su espalda entre mis manos para llevarlo hacia arriba conmigo cuando me siento en la cama y así tenerlo sobre mí.
Entonces comienzo a penetrarlo con toda la fuerza y velocidad de la que soy capaz. Él gime, empuja su cabeza hacia atrás y comienza a moverse conmigo cuando siente que está cerca del orgasmo. Yo aprieto los dientes. Me aferro con más fuerza a él y continuo embistiendo hasta el momento en el que grita mi nombre y se corre sobre su abdomen y pecho. Yo me vengo unos segundos después. Lleno su interior con mi semen porque no hemos usado condón y le doy un beso corto en su cuello antes de subir mis ojos hasta él.
Lo miro desde abajo, seguramente como un tonto enamorado que no sabe cómo ocultar sus sentimientos porque él sonríe en cuanto me ve y me abraza la cabeza con sus brazos, rodeándome al mismo tiempo que tira su cabeza hacia abajo, hacia mí, y me planta un suave beso en los labios que duró menos de lo que quería.
-Te amo -sonríe.
Mi corazón se derrite en ese instante. Sonrío y cierro mis ojos, a penas controlándome para no gritar tan fuerte como puedo "¡Stephen dijo que me ama!" para que sus amigos lo escuchen y me dejo llevar por la felicidad, permitiendo que mis ojos se llenen de lágrimas y mis mejillas vuelvan a doler de nuevo de tanto sonreír.
-Te amo -respondo de vuelta antes de que Stephen me bese de nuevo y me haga el hombre más feliz del mundo.
S😌❤😏A
El sonido de Stephen teniendo una conversación con alguien me despierta. Abro los ojos de a poco, parpadeando repetidas veces para acostumbrarme a la luz artificial de la lampara de noche que descansa junto a la cama y cuando lo hago, me encuentro a Stephen. Está acostado sobre mí -puedo sentir su piel desnuda contra la mía- pero no me mira, parece estar distraído con otra cosa así que suelto un quejido para que vea que estoy despierto y me preste atención.
Él gira su cabeza hacia mí en seguida. Pone sus preciosos ojos verdes sobre mí y me dirige una sonrisa a penas ve que tengo los ojos abiertos.
-Hey -sonríe, inclinándose hacia mí para darme un beso rápido- ¿Tienes hambre? Todos están por cenar.
¿Todos?
Miro hacia donde estaba mirando Stephen antes de que llamara su atención y me encuentro con las cabezas rubias de Scott y Carol asomándose por la puerta. Los miro sin entender por qué están aquí o dónde estoy y me quedo callado por unos segundos, buscando en mi memoria algo que pueda hacerme entender la situación en la que estoy ahora y en cuanto el recuerdo de un "te amo" pronunciado por Stephen aparece en mi mente, despabilo de inmediato.
Abro mis ojos con sorpresa y miro alrededor. Busco pruebas de que lo que recuerdo no haya sido otro sueño del que estoy despertando y en cuanto mi mirada cae sobre él y me sonríe, me doy cuenta de que no pudo haber sido un sueño.
-¿Van a cenar con nosotros? -pregunta Carol, recordándome que están aquí también.
Miro en su dirección y ni si quiera me toma más de unos cuantos segundos darme cuenta -por sus sonrisas que fingen inocencia en cuanto los veo- que han aprovechado de que he olvidado poner el seguro a la puerta para mirar dentro de la habitación como la clásicas señoras de vecindario que se preparan para ir a comer con sus amigas y contarles un nuevo chisme.
Ladeo mi cabeza en la almohada. Verifico que la altura a la que está la sábana sobre el cuerpo de Stephen le cubra lo suficiente como para no mostrar nada que no deba mostrar a alguien que no sea yo y hago una mueca cuando veo que la trae a penas por encima de sus caderas. Estiro mi mano hacia ella, la subo hasta que está por encima de sus hombros y lo rodeo con mis brazos.
No me importa si es su mejor amiga y su amigo de años, no quiero que nadie más que yo lo vea de ésta manera.
Stephen se da cuenta de lo que estoy pensando. Niega con la cabeza y se hecha a reír en cuanto le digo que si él quiere ir a comer, también iré aunque la verdad es que quiero quedarme aquí y no levantarme por nada en el mundo.
-Comeremos algo más tarde -les dice al par de rubios antes de que estos cierren la puerta entre risitas- ¿Vas a dormir otra vez?
Su pregunta resuena en mis oídos por unos segundos. Suena y vuelve a sonar con esa voz que es un sonido precioso para mis oídos y me quedo sin aliento, completamente excedido por el gran amor que siento por este chico.
Alzo mi mano hacia su rostro y le muevo suavemente los mechones de cabello castaño que caen por su frente. Los acomodo de tal manera que soy capaz de ver su rostro entero y él se ruboriza un poco. Siento su corazón acelerándose contra mi pecho al mismo tiempo que sonríe y es ahí cuando mi mente se queda en blanco y no soy capaz de mirar algo que no sea él.
-¿Cómo puedo dormir cuando estás sobre mí luciendo tan hermoso?
Sus mejillas se pintan de rojo. Baja su cabeza, ocultándola con una vergüenza feliz por lo que acabo de decir y me pide que por favor no diga ese tipo de cosas. Yo me río. Lo abrazo con fuerza para pegarlo más a mí y me siento feliz, extasiado incluso y no sólo porque me dijo que me ama y lo tengo aquí entre mis brazos, sino porque hacía mucho tiempo que no sonreía de verdad y no me sentía así de bien.
-¿Por qué preguntas? -murmuro, buscando atraer la atención de sus ojos verdes de vuelta a mí- ¿Hay algo que quieras hacer?
-Quiero bañarme -admite, dándome un pequeño beso sobre mi clavícula.
-Mmm... ¿debería bañarme contigo?
Lo oigo sonreír. Stephen levanta su cabeza, me mira con una sonrisa tonta que me hace sonreír de vuelta por el simple hecho de que está sonriendo y asiente.
-Me encantaría que lo hicieras.
-¿Puedes caminar hasta el baño o debería llevarte? -pregunto casi como una burla por como unas cuentas horas atrás me dijo que podía caminar y aún así lo cargué hasta aquí.
-Puedo caminar -gruñe y yo me río.
Stephen se mueve con cuidado. Se sienta sobre mí primero para después deslizarse hacia la orilla de la cama y yo hago mi mejor esfuerzo por no ponerme duro ante la vista de su cuerpo desnudo descubriéndose de las sábanas.
Me levanto antes que él y le ofrezco mi mano como ayuda cuando lo veo hacer una pequeña mueca de dolor. Él la toma, dejando lejos el orgullo que pensé tendría para no tomar mi mano y fingir que no le duele nada y me sigue con pasos cortos e incómodos hacia la única puerta además de la salida que hay en la habitación. Yo la abro y enciendo la luz. Un gran espejo aparece frente a nosotros en ese momento y cuando vemos nuestro reflejo -de cabellos revueltos en extraños peinado que nos hacen ver tontos, sonrisas idiotas por estar juntos y labios rojos de tanto besarnos- nos echamos a reír.
Nos reímos sin ningún remedio que no sea nuestro amor y después de una corta espera en la que no hacemos otra cosa más que sonreírnos, entramos juntos a la bañera. Stephen se sienta en una esquina y me pide que me siente de espaldas a él. Al principio no me gusta la idea porque sé que le duele la espalda y su trasero, y no me quiero apoyar sobre él y lastimarlo pero termino rindiéndome cuando me lo pide por favor.
Me siento como él ha dicho. Apoyo mi espalda contra su pecho y disfruto del agua caliente combinada con su toque, que acaricia mi cuerpo suavemente para limpiarlo con el gel de baño que hemos encontrado mientras la bañera se llenaba. Cierro mis ojos por un momento, sólo sintiendo su respiración tocando mi cabello mientras habla junto a mi oreja palabras a las que me cuesta seguirles el ritmo porque había extrañado esto demasiado.
Había extrañado ser feliz.
-Gracias por haber venido -murmura- No pensé que fueras a venir.
-Yo tampoco -digo, aliviado de haber venido al final.
Un breve silencio se hace entre nosotros. Por lo bien que conozco a Stephen, sé que algo está pasando por su cabeza y abro la boca para preguntarle qué es -porque no creo que me lo diga- pero me quedo corto, pues él habla primero.
-¿Aún necesitas tiempo? -pregunta, a penas audible para alguien que no esté tan cerca como lo estoy yo.
"Tiempo", esa palabra me había estado persiguiendo durante el último mes y no sólo por Stephen. Muchas cosas habían pasado en casa después de que el abuelo Krei murió. Mamá lloró demasiado y pasó mucho tiempo en su habitación afrontando la realidad de que había perdido por primera vez a uno de sus padres. Papá la consoló tanto como pudo y se esforzó para que mis hermanos menores siguieran con sus vidas escolares tal como deberían pero era obvio que también estaba triste.
Cada quien se tomó no tener más al abuelo de una manera diferente.
Mi abuela estaba triste pero feliz al mismo tiempo. Decía que al fin nuestro abuelo había dejado de sentir dolor y que no había que llorar porque estaba en un lugar mejor, pero igualmente la veías llorando con mamá en cuanto ninguno de mis hermanos pequeños no estaban cerca. Matty tomó la responsabilidad de la familia junto con papá. Venía cada día a ver a mamá y a los demás y le ofrecía dinero a papá para los gastos de la casa, ya que mamá se había tomado un descanso del trabajo. Papá siempre se negó a pesar de las dificultades de mantener a una familia de ocho con un sólo salario de fotógrafo. Quería que Matty usara ese dinero para su familia, Annie y Elizabeth, pero Matty insistió tanto que al final terminó aceptando bajo la promesa que se lo devolvería en cuanto pudiera.
Harry fue el que peor se lo tomó. Lo vi llorar desesperadamente por primera vez en mi vida y creí que se quedaría en casa tal como yo lo estaba haciendo pero en cuanto volvimos de Londres comenzó a trabajar y no volví a verlo hasta que fue el funeral del abuelo. Su rostro estaba demacrado en ese entonces. Estaba increíblemente descuidado con ojeras enormes que daban prueba de lo poco que había dormido y un indicio de barba sobre un rostro pálido y escaso de vida. Era como un muerto caminando. Intenté hablar con él pero Harry siempre ha tenido la habilidad de alejar a las personas cuando quiere, así que no lo he visto desde entonces.
Por mi parte, fue difícil. Perder al abuelo Krei dolió demasiado y perder a Stephen al mismo tiempo fue horrible. Tuve que afrontar la perdida de dos personas que amaba pero tenía que ayudar a papá y a mamá así que contuve todos esos sentimientos dentro de mí y me encargué de cuidar a mis hermanos pequeños. Hacía sus comidas, los levantaba para que fueran a la escuela, los llevaba y los iba a buscar, y me aseguraba de que estuvieran bien y tuvieran a alguien con quien hablar si se sentían tristes.
Emma fue quien más se apoyó en mí. Se sentía triste e inútil porque no podía ayudar a nuestros papás pero no había algo que ella pudiera hacer. Jace lloró frente a mí bastante. Se dejaba consolar por mí cuando la tristeza se volvía demasiado pero la mayor parte del tiempo se quedaba encerrado en su habitación con sus mascotas. George fue con el que menos tuve contacto porque él tiene su auto, así que se iba él solo a la escuela y regresaba a casa a la hora que quería. Ja'la me dijo que iba a verla en cuanto salía de la escuela, así que no tenía que preocuparme pero aún así lo hice. Intenté hablar con él cuando regresaba. Le hice saber que Ja'la no era la única con la que podía desahogarse y que yo, papá y los demás estábamos aquí para él y -a pesar de que al principio me alejó- no pasó demasiado antes de que se apoyara en mí también.
Y fue sólo después de que todos comenzaron a sentirse mejor que me permití encargarme de mi mismo.
Hubieron muchos momentos difíciles. Sentía culpa por lo que pasó con Tom y con Stephen. Me sentía mal por no haberle dicho nada y ponernos en ésta situación cuando pude haberlo evitado. Me eché la culpa y me pregunté si había arruinado la primera relación real en mi vida y cuando sentí que estaba por tocar fondo porque habían demasiadas cosas estresándome y haciéndome sentir mal, regresé a nuestra casa. Fui a buscar mis pinceles y pinturas para buscar algún consuelo que pudiera distraerme de todo lo que estaba pasando y aun cuando fui cuidadoso de no ir en una hora en la que estuvieras para no interrumpir el tiempo que habías pedido, apareciste.
Te mostraste frente a mí y eso me confundió porque con tan sólo una mirada hacia ti sentí un alivio y tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo. Entonces me pediste regresar. Dijiste que querías echarle ganas a lo nuestro, pero no estaba listo. Aun había demasiado dolor y no podía regresar a tu lado como si no hubiera pasado nada así que me convertí en el que pide tiempo y me regresé a casa a apoyar a mi familia.
Me di cuenta de que aun si toda la situación con Tom no hubiera ocurrido, igualmente te hubiera pedido tomarnos un tiempo y no porque ya no te amara, sino porque tenía que cuidar del corazón roto de mi familia... y del mío.
-No más tiempo -niego- Quedémonos así por favor.
-Entonces, ¿estamos juntos otra vez?
Giro mi cabeza hacia él. Miro el tipo de expresión que está haciendo y me río. Asiento con mi nariz pegada a la suya. Suelto un "Sí, estamos juntos" sólo para sus oídos y junto mis labios con los suyos en un toque que espero alivie esa expresión seria y preocupada que ha puesto. Él me corresponde y me devuelve el beso suavemente. Muevo mis labios contra los suyos por unos segundos y después me retiro. Le beso la punta de su nariz, su mandíbula y su cuello, haciéndome camino para después acostar mi cabeza en su hombro y disfrutar del agua caliente y la sensación de su piel contra la mía.
Comienzo a sentirme adormilado de nuevo. Me pregunto si debería comer algo y después irme a dormir con Stephen cuando salgamos de aquí o simplemente irnos a la cama de nuevo pero antes de que llegue a una respuesta, la voz de Stephen evita que me duerma.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Acabas de hacerlo -bromeo.
-Hablo en serio -bufa con una sonrisa.
-Sabes que puedes.
Él se toma unos segundos para pensar en las palabras correctas. Yo abro mis ojos y lo miro, sin tener la más mínima idea de lo que quiere preguntarme.
-Ha pasado un tiempo desde que siento que es así pero ¿hay algo que no me hayas dicho? ¿o algún sentimiento que te hayas guardado para ti mismo? -me mira directamente a los ojos-Si es así, no quiero que lo hagas -repone- No quiero que te guardes algo por mi bien o por lo que sea. Incluso si va a doler o me va a hacer enojar o lo que sea, no te guardes las cosas para ti mismo. Compártelas conmigo. He sido egoísta hasta ahora. Me he protegido sin pensar en lo que tú podrías sentir y eso tiene que parar, así que... por favor sé honesto.
¿De dónde salió eso?
Lo miro sin entender completamente por qué ha dicho todo eso tan de repente y me quedo callado por un momento, pensando en si hay algo más -además del "te amo"- que no le haya dicho hasta ahora pero no hay nada. Entonces me hecho a reír por la ironía de que me pregunta ahora que ya se lo dije y no todos esos meses atrás en los que tenía que morder mi lengua para no decirlo.
-¿Por qué te ríes? -me gruñe- Estoy siendo serio, se serio.
-Es que ya te lo dije -me río.
Su rostro demuestra confusión en seguida y me hace reír con más fuerza. Hace un mohín en espera de que le explique la razón por la que me estoy riendo y yo lo hago a penas logro cesar mi risa.
-En nuestro primer aniversario, cuando fuimos a Londres, me di cuenta de que te amo -digo, convirtiendo su rostro de mohín a uno atónito- Quería decírtelo pero tú me dijiste que era muy pronto para eso, que sería extraño y blah, blah; así que me lo guardé... aunque nunca creí que tú serías el primero en decirlo -me río.
-¿Eso era? -murmura, apenado.
-Sí -sonrío, subiendo mi mano hasta su mejilla para acercar sus labios a los míos- No hay nada más. Me la pasé este último año deseando decírtelo y oírlo también de tu parte, así que no puedes echarte para atrás.
Lo beso.
-No me echaría para atrás con algo como eso -repone rozando mi boca- Lo dije porque realmente me siento así.
-¿Ah, si? -él asiente, besándome de nuevo- Entonces dilo otra vez.
Stephen se ruboriza. Me mira a los ojos sin ninguna pizca de temor o indecisión y entonces lo dice:
-Te amo.
Sonrío. Lo beso y le pido que lo diga una y otra vez y él lo hace hasta el momento en el que comienza a reír.
-¿Cuántas veces más tengo que decirlo? -pregunta, apenado pero feliz al mismo tiempo.
-Mmm... ¿hasta que nos casemos?
-¿Nos vamos a casar? -se ríe.
-¿No crees que lleguemos a casarnos?
Stephen se ruboriza aún más de lo que ya estaba y entonces asiente, sonriendo.
-Algún día.
Su respuesta me mata. Me hace sentir como si estuviera en las nubes y a penas soy capaz de controlar la gran felicidad que siento en este momento.
-Lo retiro -repongo- Incluso después de que nos casemos sigue diciendo que me amas.
- Lo haré, pero tienes que decírmelo también.
-Ni si quiera tienes que pedírmelo -sonrío- Te amo.
-Y yo te amo a ti.
Nos besamos. Juntamos nuestros labios para saciar la necesidad que tenemos por el otro y -tal vez es sólo porque estoy demasiado emocionado y lleno de su amor en este momento- pero algo me dice que todo será feliz para nosotros de ahora en adelante.
S😌❤😏A
FIN.
No es cierto hahahahha😂😂
Hola🙆💜
Este será el último capítulo que publicaré hasta ahora, podría considerarse como la segunda parte de su regalo de navidad y año nuevo pues quería que supieran que pasó después de que Stephen dijo que creía que amaba a Aaron👀🙊 Seguiré con los extras que tenía planeado publicar y cuando acabe con ellos seguiré con la historia como lo he hecho hasta ahora.
Espero que les haya gustado esta actualización 😶😶 Por favor comenten y voten si fue así🙆💜
Muchísimas gracias por leer,
IPURPLE U💜💜💜