Antes.
—Woah. Te amo. Estás hermosa.
Esbozo una sonrisa enorme y le devuelvo el cumplido. —También tú.
Lo beso una vez más y salimos de la casa. No dejamos de hablar en todo el camino a la fiesta. Me cuenta sobre este reconocido médico amigo de su padre, dice que es increíble su nivel de profesionalismo y que realmente lo admira. También me cuenta que prometió darle un detallado recorrido por el centro médico que tiene él a cargo y que probablemente hable sobre él en el departamento de medicina de Trinity, ya que además de ser médico, imparte el curso de anatomía para primer año ahí. Eso podría abrirle muchas puertas a Theo para conseguir un cupo en la carrera sin mucha dificultad.
—Deberías ir al recorrido conmigo —dice—. Así conocerías al Dr. Jobson. Además dicen que su centro médico es muy interesante. Hay realmente mucho que aprender.
—¡Sí, sería increíble! —exclamo emocionada.
—Cuento contigo, entonces. —Sonríe y pone su mano sobre mi muslo. No puedo creer lo rápido que todo volvió a ser como antes. Es como si jamás hubiéramos terminado. Parece ser que los complicados días que he estado teniendo comenzarán al fin a ser recompensados.
Una vez que llegamos a la fiesta, Theo aparca a poco más de una cuadra de la casa de Damián, dado que todos los espacios más cercanos están ocupados ya por otros automóviles. Este lugar está bastante lejos de mi casa y la de Theo, el camino fue largo y, honestamente, no tengo la menor idea de dónde estoy parada, jamás había estado aquí antes, sin embargo parece un buen lugar para vivir.
Al entrar a la fiesta me doy cuenta de que es más grande de lo que esperaba. Es masivo, y creo que no conozco a dos tercios de las personas que hay a lo largo de todo el patio que rodea la casa. Enorme, por cierto. De todas maneras no será difícil hablar con quien sea. Problemas de timidez yo no tengo.
Mi teléfono vibra y suena una sola vez dentro de mi bolsa colgada del hombro. Me las arreglo para sacarlo de ahí sin soltar la mano de Theo mientras nos introducimos a la fiesta, pasando entremedio de distintos grupos de personas conversando de pie, y otros sentados en el césped.
«SammyLaMejor (1)» figura en la pantalla, indicándome un nuevo mensaje de mi mejor amiga, la misma que se guardó en mi lista de contactos con ese ridículo nombre.
«Estoy aburridísima, ¿Estás ocupada? ¿Qué tal si vamos a bailar o algo? Es una perfecta noche de viernes para salir con mi mejor amiga.»
—¡Styles! —exclama Theo y tira de mi mano mientras se abre paso para llegar a él.
—Hey. —Harry sonríe—. No nos dijiste que tú y Vinka estaban juntos otra vez —dice mirándome fijamente. Sonrío, pero me siento algo incómoda por nuestra conversación de ésta mañana. Me molesta un poco que me haya hablado de Theo como lo hizo en el tren y que ahora esté actuando como si fuera la mejor noticia del año el que él y yo hayamos vuelto. Eso no es lo que un amigo haría.
—Sí, amigo. Juntos otra vez. —Theo me mira y tira suavemente de mi barbilla para depositar un beso en mis labios.
—Mantengan su mierda adorable lejos de mí, por favor —bromea Harry y Theo se ríe.
Comienzo a teclear rápidamente en mi teléfono: «Lo siento, Sam. La tarde en la cafetería fue agotadora y ahora me voy a dormir. ¡Pero mañana será un gran día! BFD, ahí vamos.» Guardo el aparato en mi cartera otra vez y devuelvo mi atención a la conversación con Harry.
—Oye, ¿Dónde está la cerveza? —Theo pregunta.
Harry parece buscar con la mirada, hasta que encuentra lo que busca y dice: —Oh, ¡Por allá! —Apunta con el dedo índice hacia su derecha—. Junto a la piscina.
—Genial, nos vemos —dice Theo y caminamos juntos hasta allá.
—¿Qué tan amigos son tú y Harry? —le pregunto mientras llena un vaso de cerveza del barril.
—No demasiado.
—¿En serio? —Me da el vaso y tomo un sorbo casi por inercia.
—No nos llevamos muy bien. Sólo formamos parte del mismo grupo. —Eso explica mucho.
—¿Y Damián? —pregunto.
—Muy amigos. —Sonríe de medio lado. La luz directa del foco detrás de mí hace que sus ojos se vean casi transparentes, me encanta—. El problema con Harry —explica— es que no se arriesga. Suele estar en desacuerdo con nuestras ideas, siempre va de inocente, cuando no lo es. En cambio Kyle, Damian y yo sabemos quiénes somos y nos asumimos como tales. Casi siempre tenemos las mismas ideas y opiniones, y nos apoyamos el uno al otro en cada estupidez, porque es divertido, son buenas ideas.
Se ve muy orgulloso mientras dice todo eso, pero no puedo mantener mis pensamientos lejos del día en que fueron a molestarme al café. Harry fue el único que no los apoyó. Lo vi. Sin embargo, pienso que es también el único que supo comportarse y actuar de forma sensata.
—No es que odie a Styles, ¿Eh? Sólo no somos tan amigos —añade mientras pone otro vaso debajo del dispensador de cerveza y gira la manilla para llenarlo.
—¿Vas a beber? —pregunto.
—Sí —él dice, mirándome raro mientras toma un sorbo.
—¿Y luego vas a conducir?
—No, ¿Estás loca? —Se ríe por lo bajo—. Vamos a quedarnos aquí y nos iremos por la mañana, ¿Te parece? Hay suficientes camas en el tercer piso.
—No hay problema. —Sonrío y me paro en las puntitas de mis pies para darle un beso.
A lo largo de la noche conversamos y bromeamos con muchas personas, pasando de un grupo a otro y moviéndonos todo el tiempo. Hacemos también distintos juegos en los que tienes que beber si incumples las reglas impuestas, que van aumentando conforme avanza el juego. En el que más veces he perdido es cuando Rachel Kaminsky impone la regla de beber un sorbo cada vez que dices la palabra «cerveza».
—Esperen, acabo de darme cuenta de que esto es vodka, no la cerveza que yo estaba bebiendo —digo, mirando el vaso a la altura de mi cara. —Seguro se confundió con el vaso de alguien más, como sea, está bueno. Está muy bueno.
—¡Vinka acaba de perder otra vez! —exclama apuntándome ese chico sentado frente a mí, de quién no recuerdo el nombre. Todos se ríen, yo incluida.
—¿Qué? ¿Yo? —pregunto, fingiendo no haber dicho la palabra.
—Sí, ¡lo dijiste! —alguien más me acusa.
—Demonios. —Me río y tomo otro sorbo de vodka. Si nadie lo reclama, entonces es mío. De todos modos ya me deshice de gran parte del contenido.
—Eres tan perdedora —Theo se burla de mí, susurrando en mi oreja y yo lo miro con falso odio, entonces me toma de la barbilla para darme un beso lento y profundo. No sé si el resto de las personas sentadas con nosotros sobre el césped húmedo no se da cuenta o simplemente nos ignoran. Cualquiera de las dos opciones, me da igual. Estoy besando a mi novio, y es sexy, se siente muy bien.
—Ya no quiero seguir jugando —dice. Sus ojos se ven cansados, pero estoy segura de que es sólo el efecto del alcohol. Los míos se sienten pesados también. Asiento, dispuesta a ir con él a unirnos a otro grupo o a donde él quiera ir.
—Esto va a ser un reto —digo riéndome antes de siquiera intentar ponerme de pie. Theo se ríe y se levanta sin evidencia alguna de dificultad para mantenerse en equilibrio, entonces me estira su mano y yo la tomo antes de darme un impulso y levantarme también. Todo se mueve a mi al rededor, y tengo un poco de miedo de pisar mal con estos zapatos. Una caída por ebriedad sería demasiado humillante, aún cuando probablemente mi reacción sería reírme hasta el cansancio.
Me agarro de la mano de Theo y entramos a la sala de la casa, donde hay otro par de grupos de personas dispuestas entre el suelo alfombrado y los sillones.
De pronto necesito ir al baño con urgencia.
—Tengo que ir al baño —le digo a mi novio.
—Vamos, sé donde está.
Mientras caminamos a lo largo de corredor, deslizo mi dedo sobre la pared para mantener el equilibrio. Si Theo piensa que estoy menos ebria de lo que realmente estoy, será bueno.
—Aquí es, hermosa. —Abre una puerta a su derecha y enciende la luz, entonces hace un ademán de invitarme a entrar.
Me meto en el baño, no sin antes obligarlo a esperarme justo ahí, junto a la puerta. La aseguro y me miro en el espejo.
—Estás jodidamente ebria, Vins —me digo risueña—. ¿Vins? ¿Acabo de llamarme Vins? Es tan ridículo. —Niego con la cabeza, mirándome con falsa desaprobación. Arreglo un poco mi cabello y me preparo para hacer pis y deshacerme de todo el líquido que el alcohol me hizo acumular.
Una de las cosas que me gusta de la medicina, es que puedes saber datos freak bastante interesantes, como por ejemplo, que el alcohol inhibe a la enzima encargada de regular los líquidos en el cuerpo, y una de sus funciones es ser antidiurética. Al estar inhibida por la bebida, el líquido se filtra con mayor rapidez y nos hace querer orinar como un millón de veces por minuto.
Cuando salgo del baño, Theo sigue ahí. Está apoyado flojamente contra la pared y revisando su teléfono.
—¿Lista? —Sonríe.
Asiento y le doy un beso corto en los labios, pero cuando voy a alejarme, él muerde con cuidado mi labio inferior, obligándome a volver. Profundiza mucho más el beso, y aunque es bastante lento y delicado, aún me enciende y acelera un poco mi pulso. Me mueve con cuidado hacia la pared, mientras yo llevo mis manos a su nuca y enredo mis dedos en su cabello. Apega su cuerpo cada vez más a mí y desliza sus manos desde mi cintura hasta las caderas. Me presiona levemente los huesos con sus pulgares.
—Te amo —suspiro.
—También yo. —Me besa en la frente y añade—: ¿Quieres ir a arriba?
Oh.
Ahora.
Choque automovilístico deja un fallecido y dos heridos graves en Mount Drummond Ave.
DUBLÍN.- Una persona fallecida, dos heridas graves y un desaparecido fue el resultado del choque, a gran velocidad, de un Chevrolet Spark contra una camioneta en el sector de Harold's Cross, Dublín 6.
El accidente ocurrió en la madrugada de este sábado 1 de Enero, pasadas las tres de la mañana, en la Ruta 137 a la altura de la oficina de Hag's Head Press, informó Dublin People .
Personal de la Quinta Compañía de Bomberos de Harold's Cross se dirigió hasta el lugar del choque, donde realizaron las labores para sacar del vehículo a las dos adolescentes heridas y extraer el cuerpo del fallecido, el que, finalmente, fue retirado por personal del Servicio Médico Legal.
Hasta el momento, el Hospital de Saint James' se está haciendo cargo de las lesionadas, mientras que la Subcomisaría de Investigación de Accidentes de Tránsito de Dublín 6 realizará la investigación pertinente para conocer los motivos del choque y el paradero del conductor prófugo del Chevrolet Spark, quien, se presume, fue el autor de la llamada a Emergencias.
Me paso las manos con torpeza sobre los ojos y cara para quitarme las lágrimas, sorbo por la nariz y suspiro, cerrando mis ojos y concentrándome en ser valiente y dejar de llorar. «No empieces otra vez, Vinka», pienso. Me levanto de la cama y abro la puerta cuando Niall comienza a golpearla y exigirme abrirla otra vez.
—Vinka, te juro que si no abres la puerta...
—Toma y lárgate —le digo poniendo el recorte de la noticia en su pecho y camino a la sala después de cerciorarme de que la tiene en sus manos. Me siento sobre el sillón y suspiro, cubriéndome la cara con ambas manos, mis codos apoyados en mis rodillas. Ya perdí la cabeza, ya estoy hundida en esta mierda otra vez.
—¿Un fallecido? —le escucho decir desde el corredor y viene a la sala también—. ¿Yo maté a alguien? —pregunta, víctima del pánico.
—Sí.
—No, yo no hice eso, Vinka. Choqué contra el poste, este periódico no estaba hablando de nosotros.
—¿Oh, no lo estaba? ¿No fue en Mont Drummond nuestro accidente? ¿A las 3am del 1 de Enero?
—¡¿Y de dónde infiernos salió este fallecido y la camioneta?!
—¡Chocaste contra la camioneta, Niall! ¡Ese hombre falleció, está muerto, kaput!
—No, yo no lo maté, no vi otro auto ahí, sólo estábamos nosotros —su voz literalmente tiembla.
—No sé qué es lo que viste, pero ese sujeto estaba en el accidente.
Vuelvo a levantarme, lo suficientemente rápido como para marearme en un principio, y camino a pasos torpes de vuelta a mi habitación, con Niall siguiéndome. Recojo todas las imágenes y se las doy. Sé que todo esto le está cayendo encima de una sola vez, pero ni siquiera está cerca de todo lo que cayó sobre mí cuando me desperté en una clínica y descubrí que él estaba desaparecido. Él no tiene idea, ni tan siquiera una mínima sospecha de la pesadilla en la que me dejó inmersa.
—Así quedó mi auto —suelta en un aliento.
Tienes que estar bromeando.
—¿En serio? —medio me río, aún llorando—. ¿Estás viendo la magnitud de lo que provocaste y sólo te preocupa cómo quedó tu estúpido auto de mierda?
—¡No, Vinka! ¡No me importa el maldito auto, sólo me estoy preguntando cómo demonios estás viva después de esto!
—Ya ves —musito.
—¿Ivana tuvo muchas lesiones también?
—No —miento—. Más o menos igual que yo.
—Joder —murmura y camina de un lado a otro con sus manos en la cabeza.
—¿Es suficiente ahora para ir a la cárcel? —pregunto, pero la valentía me juega en contra, porque sólo imaginar a Niall metido en una celda por años con quién sabe qué clase de gente, me quema el estómago—. Oh, mierda —farfullo antes de comenzar a llorar realmente. A sollozar y sentir que mis piernas ya no son capaces de sostenerme.
(¿Les gusta la nueva portada? :) Igual es temporal lol. Besosss! -Eff)