Los juicios

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Como dije en entradas anteriores, los juicios son interpretaciones de la realidad que , lejos de surgir de la nada, están relacionados con nuestra experiencia previa, es decir, con nuestro pasado.

Esta experiencia previa la fuimos construyendo con nuestra forma de vida, nuestro conjunto de creencias y con lo que normalmente llamamos nuestros valores.

Al decir que un juicio es, por sobre todas las cosas, una interpretación, estamos diciendo que no describe la realidad, tal y como expliqué que hacen las afirmaciones, sino que, por el contrario, los juicios adscriben, es decir, atribuyen un calificativo al universo que observamos.

El mayor equívoco surge porque pretendemos basarnos en nuestras opiniones (juicios) para definir la forma de ser de los individuos a los cuales les atribuimos tal o cual cosa.

Esto es imposible. No podemos percibir la forma de ser de otros seres humanos. Solo podemos observar la forma en que actúan.

Y también vale para los hechos, quiero decir, no juzgamos como son los hechos, sólo juzgamos lo que percibimos de los hechos. Es importante destacar que, además, cometemos el error de adjudicar a nuestros juicios el valor el grado de "verdad absoluta" y todavía más, si encontramos a alguien que juzga algo de la misma forma que nosotros. Si aparece el consenso con otros, nos hace creer que nos acercamos aún más a la verdad... es un error.

Pero ¿de qué manera interpretamos? Como dijimos nuestras vivencias del pasado influyen de una forma radical. Pero también nuestra biología. Todos sabemos que los perros oyen sonidos más agudos que nosotros. Esto significa que, aunque nosotros no los oigamos hay otros sonidos que existen. Significa que nuestra biología también condiciona cómo interpretamos la realidad, dado que solo podemos acceder a una parte de esta debido a la limitación natural de nuestros sentidos.

Por poner un ejemplo más complejo y redundemos en el concepto, si varias personas vemos una silla de color marrón asumimos que la silla "ES" de color marrón pero no somos conscientes de que "el color" es una característica consensuada y no describe el color real de la silla. NO SABEMOS REALMENTE de qué color es la silla.

Nuestra biología hace que a la luz rebotando contra la silla sea interpretada por nuestro cerebro como algo que hemos denominado "marrón". Pero una biología diferente, de cualquier animal por citar algo, o un ser humano ciego, por ejemplo, no piensa que el color sea determinante como propiedad de la silla. El ciego, debido a su particular biología, se encuentra fuera del consenso que definió como "marrón" el color de la silla.

Por ello, una de las premisas más importantes de la Ontología del Lenguaje es recordar siempre que no sabemos (ni podemos saber) cómo son las cosas (incluyendo a los seres) que nos rodean, sólo podemos saber cómo las percibimos e interpretamos.

Resumiendo esto, entonces, lo que sigue es asumir que un juicio siempre es sobre como juzgamos lo que percibimos. Y no tiene que ver con la cosa en sí... sino con lo que nosotros pensamos de las cosas.

Otra de las características que es importante que comprendamos de un juicio es lo que llamamos su "estructura de temporalidad", esto es, la capacidad que tiene de unir pasado presente y futuro.

En pocas palabras, un juicio es

· Proceso mental que hago en el presente.

· Construido con conocimientos del pasado.

· Con el objetivo de afectar el futuro.

Es evidente que esta estructura de temporalidad debe respetar cierto consenso para que podamos aceptar un juicio como válido (¡y que sea válido no es una verdad absoluta!).

Esta validez es la que nos permite decir acertadamente la forma en que el pasado puede utilizarse para formular juicios que afecten efectivamente al futuro.

En otras palabras, definimos cuál es el consenso correcto para poder decir que la conexión entre pasado, presente y futuro se ha hecho correctamente.

En Ontología del Lenguaje se llama a esto: "fundar un Juicio", y si esta conexión no está lo suficientemente clara diremos que el juicio es "infundado".

Con más detalle, decimos que las 5 condiciones para considerar a un juicio como bien fundado son:

1. La acción que proyectamos hacia el futuro cuando lo emitimos, el juicio se emite "por o para algo". Es importante determinarlo.

Si digo a un grupo de amigos "esta noche cenamos en mi casa... pero les aclaro que yo no se cocinar", es importante reconocer que el juicio que emití sobre si sé cocinar o no, nada tiene que ver con ello literalmente. Es más probable que haya emitido ese juicio con el fin de hacer ver el hecho de que "yo no voy a cocinar".

Pero hay proyecciones mas simples, cuyo significado es más tangible, si alguien dice "¡eres un idiota!" lo que proyecta hacia el futuro es, simplemente, insultar, denigrar, ofender, lastimar, etc.

2. Los estándares sostenidos con relación a la acción futura proyectada.

Esto es la conexión directa entre el pasado y el futuro. Estamos proyectando unos estándares (hay que definirlos) establecidos con anterioridad y sobre los que establecemos el marco donde queremos hacer la acción en el futuro.

Si un guía turístico nos dice "que en este momento nos encontramos frente al lago más profundo del mundo", es porque hay mediciones anteriores que han indicado cuales son las profundidades promedio de los lagos y puedo usar esos estándares para emitir mi juicio de comparación.

Los estándares también son consensos previos.

3. El dominio de observación dentro del cual se emite el juicio.

Aquí debemos tener claro en qué ámbito de la observación emitimos el juicio. Por ejemplo, en el dominio del trabajo, el dominio de la familia o, el estar enrolado en algún consenso cultural.

4. Las afirmaciones que proporcionamos respecto de los estándares sostenidos.

Evidentemente, la emisión de un juicio va acompañada de afirmaciones con las que intentamos apoyar el por qué emitimos dicho juicio. No hay que perder de vista que dichas afirmaciones pueden ser inválidas y que eso no nos ayudaría a fundar el juicio correctamente.

5. El hecho de que no encontramos fundamento suficiente para sustentar el juicio contrario.

Por más que esgrimimos muchas afirmaciones para fundar el juicio, esto no garantiza del todo que el fundamento esté bien hecho. Es más, debemos estar seguros de que no se puede fundar el juicio opuesto.

Como ejemplo clarificador podemos para sostener el juicio "Juan no sabe cocinar nada" podemos aportar cantidad de afirmaciones donde Juan no pudo hacer ni un huevo frito... pero ¿qué pasa si alguien recuerda que alguna vez Juan cocinó algo que realmente se pudo comer con gusto? Pues nos encontraríamos que nuestro juicio "pierde" fundamento porque alguien ha podido afirmar el juicio contrario, es decir, "Juan, alguna vez, cocinó algo y estaba bien"

Para terminar esta entrada me gustaría hacer hincapié sobre la doble cara de los juicios. Quiero decir, que desde la Ontología del Lenguaje se sostiene que, aunque no seamos conscientes de ello, el juicio siempre habla más de quien lo emite que sobre donde pretende poner el foco.

Como hemos visto, al emitir un juicio, al mismo tiempo estamos revelando nuestros estándares, nuestra experiencia y nuestros motivos.

Y, desde esta perspectiva, no debemos olvidar nunca que, al hacerlo, al manifestar cada palabra para construir un juicio, estamos abriendo una ventana a nuestra alma.

Las trampas del lenguajeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora