Las promesas

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Venimos de los capítulos anteriores estudiando los actos lingüísticos. Aquí terminaremos con este tema.

Creo sinceramente que la capacitación en competencias conversaciones solo redundará en beneficios en nuestra forma y profundidad al expresarnos, evitando que caigamos en las trampas del lenguaje.

Apartándonos de los actos lingüísticos básicos, como las afirmaciones, las declaraciones y los juicios, aparecen otros que tienen como función la coordinación de acciones.

Es importante destacar que la coordinación de acciones nos permite proyectarnos en el logro de objetivos con otros. Si no fuéramos capaces de coordinar acciones con otros, no seríamos el tipo de seres humanos que somos.

La coordinación de acciones se estructura alrededor de competencias conversacionales que involucran compromisos.

Los actos lingüísticos que las representan son:

• las promesas, 

• los pedidos y

• las ofertas.

Las promesas son el acto lingüístico por excelencia que no permite construir futuros distintos. Quiero decir, cuando me comprometo con otra persona a reunirme después del trabajo, estoy generando un futuro que no existiría de no haberse realizado la promesa. Quien escuchó la promesa actuará conforme a ella y modificará su realidad en orden de estar preparado para que se concrete la promesa.

Es importante señalar que hemos generado una nueva realidad con solo enunciar la promesa (el otro ya se prepara para recibirla) sin importar si la cumplimos o no. Si lo hacemos, daremos lugar, además, a una realidad donde se cumplió la promesa y si no lo hacemos se engendrará otra realidad pero, independientemente, el enunciado de la promesa en sí mismo ya genera efectos.

El mismo Nietzsche dedicó mucho tiempo a estudiar «la promesa», llegó a decir que, desde el punto de vista político, «la soberanía humana depende de la capacidad de hacer promesas».

Desde el punto de vista conversacional, una promesa es expresar la voluntad de hacer (o de no hacer) algo que satisfaga una determinada condición y con un plazo de vencimiento claro.

Pongo un ejemplo,

 «Te prometo que te llevaré de vacaciones al Caribe antes de tu cumpleaños».

Voy a decodificar esta promesa dividiéndola en sus componentes elementales para que sirva de ejemplo de los elementos constituyentes de las promesas,

• el emisor, el que promete (en este caso: yo «te prometo»)

• el receptor de la promesa (tú, ya que «te llevaré»)

• una acción a llevarse a cabo (o la inacción) (en este caso «vacaciones al Caribe»)

• condiciones de satisfacción (en este caso, estar en el Caribe de vacaciones)

• un factor tiempo («antes de tu cumpleaños»)

Aunque parezca trivial, no lo es. Una promesa debe cumplir con todos los requisitos necesarios para que sea considerada como tal.

Veamos cada uno de estos elementos más profundamente para poder identificar y para establecer si en una determinada promesa están o no ausentes, lo que nos haría caer en una trampa del lenguaje y ocasionar que la promesa no pueda cumplirse o ser incierto si se cumplirá o no.

1. El emisor: es quien inicia el proceso de la promesa, ofrece una acción (o inacción) y se compromete a cumplirla.

2. El receptor: es quien escucha la promesa y el beneficiario de la acción (o inacción) prometida. El receptor es mucho más importante de lo que parece. El receptor de la promesa debe aceptarla. Si el receptor no la acepta, el compromiso deja de existir y la promesa como tal no ha existido. Por ejemplo, si «prometo reunirme contigo después del trabajo» y el receptor no lo acepta, de la forma, «hoy no puedo porque tengo un compromiso adquirido previamente», la promesa queda sin efecto.

3. Una acción o inacción a llevarse a cabo: esto, desde el punto de vista jurídico, por ejemplo, es lo que denominaríamos el objeto del contrato. La acción o inacción debe estar lo suficientemente clara para que no haya malentendidos.

4. Condiciones de satisfacción: Lo que hemos prometido deberá ser validado por el receptor. Esto determina claramente que la promesa solo se perfecciona cuando el receptor declare que está cumplida. Remarcando este concepto por su importancia repito: las condiciones de satisfacción deben estar muy bien planteadas y comprendidas por ambas partes. De hecho, es cuando estas condiciones de satisfacción no están claras que surgen los malentendidos por promesas incumplidas.

5. Un factor tiempo, las promesas deben ser específicas en cuanto a que tiempo se han de dar por cumplidas. El acto por llevarse a cabo y las condiciones de satisfacción deben tener un tiempo límite. Si esto no fuera así, la promesa nunca se cumpliría dado que no podríamos validar las condiciones de satisfacción.

Como vimos, una promesa requiere de dos partes dando el consentimiento mutuo para coordinar una acción o inacción. Pero hay un elemento que solemos pasar por alto en la danza conversacional que involucra a la promesa. Y este elemento es el hecho de que el que promete debe ser capaz de dar cumplimiento a la promesa, quiero decir, que el que promete tiene la autoridad y la capacidad de dar correcto cumplimiento a la acción prometida y, lo que es igual de importante, el que recibe la promesa hace un acuerdo tácito en reconocerle al otro su capacidad de cumplirla.

Prometiendo cosas que no podemos cumplir (ya sea por imposibilidad física, económica, emocional, etc.) solo generamos mundos llenos de resentimiento y angustia.

Habiendo comprendido lo que es una promesa y sus componentes, ahora podemos avanzar y definir lo que es un pedido y una oferta.

El «pedido» es intentar obtener del receptor una promesa. Quiero decir, si le pido algo a alguien y este acepta concedérmelo, he perfeccionado «una promesa». Esto es, debe tener todos los elementos constitutivos de esta para estar bien planteada.

En resumen, decimos:

· Un pedido + condición de aceptación = promesa del receptor hacia el emisor.

Pasa algo similar con la oferta. En este caso es como hacer una promesa esperando la emisión de la confirmación fehacientemente.

En resumen:

· Una oferta + condición de aceptación = promesa con el receptor de cumplir mi oferta.

Los pedidos y las ofertas presentan algunas características que escapan al alcance de la obra, pero puedo señalarles que tiene ramificaciones psicológicas. Por ejemplo, como sería el caso de las personas que se resisten a realizar pedidos porque tienen vergüenza sobre lo que piensen los demás.

El tema es vasto e interesante ya que nos da una conceptualización de cómo los seres humanos coordinamos acciones accediendo a comprometernos con otros.

Seamos responsables con los compromisos que adquirimos.

Las trampas del lenguajeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora