Capitulo 9

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Tras la ducha, Tsuzuku y yo salimos del baño, secando nuestros cuerpos y cabello, el amarro una toalla blanca a su cintura en lo que yo cubría completamente mi cuerpo, y sin más caminaba hacia mi habitación,dejándome caer en la comodidad de mi cama, estaba agotada.

— Creo que dormiré una semana entera.— Murmure, sacándole unas cuantas carcajadas a Tsuzuku el cual se acercaba y simplemente se sentaba en la cama.

— No exageres, mira que aún falta la segunda ronda.— Dijo entre risas.

— ¿Segunda ronda?.— Dije alzando mi voz, negando tal y como si estuviera horrorizada.— Dame un respiro.— Susurre, acomodando mi cabeza sobre sus piernas.

— Sólo bromeo.— Admitió, comenzando a acariciar mis húmedos cabellos.

— Lo se. . Además hay que ir a buscar a Ryuta dentro de un rato ¿no?.—

— Algo así.— Llego a murmurar, apartando me para levantarse.

— ¿Algo así?.— Pregunte enarcando una de mis cejas.

— El estará un tiempo internado, pero de todas formas hay que ir a ver el resultado de sus exámenes.— Comento, levantándose rápidamente.

— Ya. . Yo iré contigo, después de todo tengo que saber.— Murmure, sentandome en la cama con cuidado.

El sólo asintió en un inicio, desviando su mirada, generalmente su ánimo y comportamiento cambiaba cuando se trataba de temas delicados.

— Iré a vestirme y a preparar algo para comer, tu descansa, no vaya a volver a subirte la fiebre.— Dijo, dándose la vuelta para sin más retirarse.

Mi reacción fue algo obvia, me deje llevar por mis impulsos, y antes de que cruzara la puerta de mi habitación, le lance uno de mis más grandes peluches, haciendo que se volteara nuevamente.

— ¿Por que fue eso?.— Pregunto con cierta sorpresa.

— Que-quédate conmigo.— Murmure, comenzando a juguetear con mi manos.

El no tardo mucho en sonreír ampliamente, pero en vez de hacer lo que pedía, se aproximó hasta la cama, quedándose de pie.

— ¿Qué decías? Creo que no te escuche bien.— Dijo entre risas, se notaba alegre nuevamente, jodido bipolar del demonio. .

— ¿Estas consiente de que puedo lanzarte cosas más pesadas y que eso no?.— Pregunte con la más falsa de mis sonrisas.

— Realmente no me importa lo que puedas llegar a lanzarme Himeri.— Respondió, sentándose en la cama.

— Eres insoportable.— llegue a pronunciar, cruzando me de brazos.

—Me parece que de esa forma me has llegado a querer.— Canturreo sin más, sacándome de mis casillas.

— No se de que me hablas, yo te odió, te odió con toda mi alma por ser tan insoporta. . —

Sin poder terminar aquella frase, otra vez sus labios estaban sobre los míos, su boca devoraba la mia, haciendo que mi corazón el cual apenas se calmaba, volviera a acelerarse.

— Mientes.— Susurro apenas tomó distancia.

Yo sólo pude quedarme en silencio, mordiendo mi propio labio inferior, como odiaba que siempre me ganará.

— So-sólo quédate conmigo de una jodida vez. . No quiero quedarme sola.— Susurre a los segundos.

— Esta bien.— Respondió, recostandose sobre mi cama y simplemente permitiéndome acurrucarme a su lado, juntando nuestras frentes en lo que nuestras narices se rozaban sutilmente.

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