Capitulo 2

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Los tres nos dirigimos hacia la sala, donde tanto Tsuzuku y yo tomamos asiento en el sofá de tapiz violeta que estaba cerca de la mesa de centro, gracias a que. . . ¡el muy cabron se negaba a soltarme! Esto era una pesadilla, tendría que bañarme más de mil veces y colocarme cloro en la muñeca para poder olvidar que este sujetó me había puesto una mano encima.

- Iré a preparar el café.- Dijo mi hermano, yendo hacia la cocina y dejándonos solos en la sala, algún día lo matare por esto.

Ya sin mi hermano estábamos los dos solos ahí, Tsuzuku me miraba y acariciaba mi mano con su pulgar, me tenía demasiada confianza a decir verdad, tal y como si me conociera de toda mi vida, lo que era irritante.

- Sueltame.- Pedí.

- No lo haré.- Dijo con tranquilidad, acercando su mano libre hasta los mechones de mi cabello, con los cuales se dispuso a jugar como si nada.

- Has crecido mucho.- Comento, nuevamente como si me conociera desde hace mucho tiempo.

- ¿Mnh?.- Lo mire completamente extrañada.- ¿Qué quieres decir?.- Pregunte, pero el de inmediato negó. Su rostro parecía ser el de una persona triste o más bien desilucionada ¿por que?

- Tu hermano me ha contado mucho sobre ti.- Menciono de repente.

- ¿Y? Ah. . Si tanto te contó sobre mi te tuvo que haber dicho lo mucho que detesto el contacto físico. . ¡Ya Sueltame!.- Forceje un poco, pero seguía siendo inútil, el sólo reía y cada vez me atraía más hacia su cuerpo.

- Lo se perfectamente, pero va a tener que gustarte cuando estés cerca de mi, ya que nunca te soltare durante todo el tiempo que pasemos juntos.-

- ¿El tiempo que pasemos juntos? ¡Ni aunque fueras el único hombre en la tierra pasaría tiempo contigo!.- Grite, quería dejarle las cosas claras a ese sujetó tan extraño.

- Lo harás.- Respondió secamente, sólo observándome de reojo en lo que al fin llegaba mi hermano con una bandeja en su mano, sobre esta estaban tres pequeñas tazas de café, las cuales dejo sobre la mesa de centro, al alcance de todos.

- Bueno, quiero ir directo al punto.- Dijo sin más Ryuta.- Himeri, Tsuzuku vino aquí a ayudarte.

- ¿Es un psiquiatra no? Ya me lo imaginaba.- Dije y Tsuzuku sin más no tardo en reír y en negar con la cabeza.

- Soy un simple músico, uno que ha pasado tantos problemas como tu.- Aclaro.

- Tsuzuku sufre de deprecion entre otras cosas, hace algunos años también sufrió de bulimia. Yo siempre le he contado sobre ti y el pensó que tal vez podría ayudar a que entendieras algunas cosas.- Explico mi hermano.

Las palabras de mi hermano sólo me hicieron dirigir mi mirada a mi "querido psicópata sujeta brazos" tal vez me sorprendió un poco el saber que este sujetó con apariencia tan sana sufría de algo parecido a mi, aunque esto no haría la diferencia.

- En otro caso aplicaste lo de "sólo un loco puede curar a otro loco".- Mencione, acomodando mis lentes imaginarios en sentido de burla ya que era algo que algunos de mis psiquiatras solía hacer.

- No es exactamente eso. . - Murmuro Ryuta.

- ¿Y el punto es que?.- Cuestione.

- Tsuzuku es un gran amigo, así que pensé que sería buena idea que ustedes dos fueran tan buenos amigos como lo somos el y yo.- Me explico.

- Ten por seguro de que seremos los mejores amigos, Himeri-chan.- Canturreo Tsuzuku, tal y como si este estuviera más que alegre y entusiasmado.

- Ni de coña.- Canturrie al mismo tono que el, volviendo a forcejear.- Si eso es todo lo que ambos iban a decirme ¿me puedo ir?.- Pregunte.

『Dulce y peligroso camino de espinas』¡Lee esta historia GRATIS!