Capitulo 11.

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Al abrir mis ojos a la mañana siguiente pude verlo en frente de mi, ese rostro que reflejaba tanta tranquilidad al dormir. Después de una larga noche llena de pasión estaba exhausto, ambos estábamos sin energía alguna tal y como era obvió.

Por un buen rato sólo me puse a mirarlo, se veía adorable, tal y como un pequeño en el cual no había perversidad alguna, que irónico.

—Tsu. .— Susurre, no por que deseara despertarlo, sólo me había apetecido el hacerlo.— te quiero. .— Agregue poco después sin saber si quiera el pesar de mis palabras. Estaba segura de que mis sentimientos por el eran fuertes y más desde el día de ayer después de volverme su novia.

Esa noche intensa de sexo desenfrenado me dio a entender muchas cosas, entre esas todo ese amor que Tsuzuku era capaz de darme. La forma en la que se preocupaba y me cuidaba, dejo todo de lado para asegurarse de que estuviera bien en todo momento. Fue tan dulce, tan cariñoso. Posiblemente nunca me hubiera imaginado algo así.

Termine por acurrucarme entre sus brazos aquella mañana, después de todo aún era muy temprano, el soy no había terminado de salir siquiera y un momento más de aquella forma no dañaría a nadie. Cerré mis ojos y una vez más apoye mi frente contra su pecho, sólo escuchando la tranquila respiración de Tsuzuku.

"Ojalá siempre pueda ser así" pensé. Después de todo, podría acostumbrarme a ello, ya no podía estar sin su compañía, se había vuelto esencial en mi vida, tal y como el quería, tenía que admitirlo, me había ganado, había entrado en mi vida para quedarse y sin duda no me molestaba, al contrario me hacia feliz.

— Himeri, despierta.— Le escuche decir a los minutos con un tono bastante bajo.

— Mnh. .— Refunfuñe apenas un poco, acomodandome para así poder verlo.

— Buenos días.— Susurro.

—Buenos días.— Conteste, sólo acurrucandome más contra su cuerpo.

— ¿Qué pasa? ¿tienes mucho sueño aún?.— Pregunto.

— Quisiera poder dormir un poco más así. . — Respondi, deslizando el índice de mi diestra por uno de aquellos tatuajes de su pecho.

— ¿Si? Es curioso, después de todo no suele gustarte el dormir de esta forma.— Murmuro.

— Es incómodo, pero sólo por esta ocasión está bien. . Quiero quedarme así, contigo.—

Le observe sólo de reojo, notando su amplia sonrisa y aquella forma en la que me miraba.

— Siempre que quieras podemos dormir de esta forma. Himeri enserio pienso que deberías venir a la gira conmigo.—

—Ya te dije que no puedo.— Susurre.

— Lo se. Bien creo que ya es hora de levantarnos, tu tienes que desayunar y yo tengo trabajo que completar.— Dijo, alejandome, para así levantarse.

Apenas se levantó de la cama, no hice más que sentarme en la misma, mirando su cuerpo desnudo, sin duda era atractivo de esa manera, hasta el punto de que fue inevitable morder mi labio inferior.

— Cierto.— Susurre desviando mi mirada.

—¿Qué quieres de desayunar hoy?.— Pregunto en lo que iba buscando sus bóxers en la habitación.

—No lo se, realmente no tengo apetito ahora.— Respondí, logrando que me mirara, frunciendo su entrecejo.

— Ya hemos hablado de eso, tienes que comer, Himeri.— Dijo, acercándose hasta la cama.

— Como digas mama.— Sólo me cubrí con las sábanas y me recosté, suponiendo lo que pasaría poco después y por suerte, acerte.

Como un rayo, Tsuzuku se metió de nuevo a la cama, colocándose debajo de las sábanas para así poder verme.

『Dulce y peligroso camino de espinas』¡Lee esta historia GRATIS!