Capitulo 6

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Han pasado ya tres meses desde que lo supe todo, desde entonces Tsuzuku y yo somos muy unidos, no somos pareja, no sabría como identificarnos entre la sociedad, pero según Ryuta somos como un par de tórtolos, Tsuzuku es muy pegostoso conmigo, casi insoportable, tal y como siempre, pero tenía que admitirlo, gracias a el estaba mejor, salía más y compartía, era como hace unos años, mi apetito también estaba volviendo, pero por muy bueno que fuera ese camino de rosas, ahora tendría que enfrentarme al de espinas, por que yo. . Me he contagiado de un terrible resfriado gracias al señor psicópata, si hace unos días por cuidarlo al resfriarse terriblemente, me ha contagiado y gracias a esto, ahora estoy prácticamente muerta.

- Me muero.- Dije fingiendo agonía en lo Tsuzuku pasaba delante de mi, suspirando, todo el día le había pagado con la misma moneda de que el pago mientras le cuidaba.

- Eres una dramática.- Comento sentándose en el sofá a mi lado, el aún no estaba del todo bien después de todo, pero aún así había venido a cuidarme.

- ¿Dramática yo? Disculpa, yo no fui quien prácticamente se arrastró por el piso y dramatizo de más durante todos los días que le cuide.- Dije, cruzando me de brazos.

- Tenía mis motivos, quería que mi enfermera privada se quedara conmigo las 24 horas del día. - Menciono con una sonrisa traviesa, haciéndome rodar los ojos con evidente molestia.

- Eres un idiota con demasiada imaginación.- Suspire, era caso perdido tener que discutir con el con tonterías, después de todo, era un idiota sin remedio.

-Tal vez.- Dijo en lo que fingía un bostezo e iba directo a recostar su cabeza en mis piernas.

- ¿Enserio tienes que ponerte tan cómodo?.- Pregunte, acercando mis manos a tirar de sus mejillas.

El no tardo en reír, tomando mis manos antes de que llegarán a sus mejillas.

- Claro que si, tus piernas son cómodas y tan cálidas.- Dijo con una sonrisa.

- ¿No te cansas de decir tonteras?.- Susurre.

- No son "tonteras" te lo dije ¿recuerdas? Te amo.-

Mi reacción a sus palabras era obvia, escuchar eso de su parte me afectaba, terminaba sonrojandome como una tonta cada vez que me lo repetía, me hacia sentir nerviosa desde aquella primera vez que me lo dijo en el hospital.

- Lo dices demasiado a menudo.- Murmure, desviando mi mirada.

- Me gusta decirlo, después de todo estuve seis años sin decirlo.- Llevo su mano hasta mi rostro, acariciandolo sutilmente con la yema de los dedos.

- Oye. .- Murmure.

-¿Qué pasa?.-

-¿Cómo era hace seis años?.- Pregunte, mirándolo apenas de reojo, pude notar que sonreía un poco.

- Eras muy alegre, dulce, cariñosa y muchas veces nos sorprendías a todos, recuerdo que cuando tenías once dijiste " Cuando sea más grade seré la esposa de Tsuzuku.".-

Parpadee un poco y negué un dos veces con rapidez, horrorizada, haciendo el gesto de aquella pintura famosa conocida como "el grito"

- No inventes cosas, psicópata maligno.- Dije, casi como en un regaño.

- No lo hago.- Murmuro, en lo que tomaba mis manos para entrelazar nuestros dedos, cosa que le gustaba hacer a menudo.

- Lo dejare en duda.- Murmure, abultando sutilmente mis labios.

- ¿En duda? ¿todavía no confías en mi?.- Se sentó rápidamente, acercando su rostro al mío, sin duda me presionaba para obtener una respuesta.

『Dulce y peligroso camino de espinas』¡Lee esta historia GRATIS!