Capitulo 4

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Los minutos pasaban y el silencio continuaba, era desesperante, pero no es que yo fuera la mejor al hacer conversaciones tampoco motivo por el cual un largo suspiro término escapando de entre mis labios, logrando con esto llamar su atención lamentablemente.

- ¿Pasa algo?.- Pregunto sin siquiera dirigir su mirada hacia mi.

- N-no, yo sólo. . Pensaba, creo. .- Conteste.

- ¿En que pensabas?.-

- No era nada del otro mundo.- Susurre en respuesta a su pregunta, limitando me a mirar por la ventana.

- Si a un pensamiento le sigue un suspiro, entonces debe ser importante, dimelo, recuerda que puedes confiar en mi.-

Solo lo mire de reojo, pude notar como sonreía con sutileza, este tipo sin duda cada vez me parecía más extraño.

- ¿Confiar en ti? ¿Cuándo llegamos a eso?.- Pregunte, después de todo yo no confiaba en nadie, sólo salía lastimada al hacerlo.

- Hoy al parecer.- Murmuro.- Pero el punto es que puedes decirme lo que sea, todo lo que me digas quedara entre nosotros.-

- ¿Sólo entre nosotros?.- Le cuestione, después de todo sabía que el mentía y que cualquier cosa terminaría por decírsela a mi hermano.

- Si sólo entre nosotros.- Respondió con tranquilidad.

- Ajam.-

Si, no confiaba en el, así como últimamente no confiaba en nadie, después de todo, la mayoría de las personas en las que confiaban optaron por darme la espalda, por eso, prefiero estar sola y así como la mayoría Tsuzuku no sería la excepción el algún día de iría también.

- ¿No confías en mi?.- Pregunto, su voz aún parecía serena, pero había algo, algo diferente.

- No confió en nadie desde hace mucho tiempo.-

- ¿Por que no?.-

- Por que todos son iguales.-

No quise dar detalles, después de eso sólo mantuve silencio hasta que después de unos segundos sentí que el auto se detenía.

Por un momento mire a Tsuzuku, el cual acercaba sus manos a mi rostro, tomándome de mis mejillas.

- Te demostrare que no soy igual al resto.-

Su rostro cada vez se acercaba al mío, hasta estar lo suficientemente cerca como para imaginar lo que se traía en manos ¿este cabron acaso iba a besarme?

- De-dejate de tonterías.- Dije con nerviosismo.

- No son tonterías.- Su frente no tardo en estar contra la mia, podía sentir su respiración y el como su nariz sutilmente tocaba la mia, me resulto incómodo y podría decirse que vergonzoso, así que sólo cerré con fuerza mis párpados en lo que simplemente deseaba que no hiciera lo que yo pensaba.

Pude sentir como sus dedos se paseaban por mis mejillas durante unos segundos y después de como una de sus manos apartaba esos mechones de cabello que cubrían mi frente, donde luego Tsuzuku dejo un beso, volviendo a dejarme su pintura de labios marcada en la piel.

- !O-oye!.- Grite cuando al fin se separó de mi y rápidamente lleve mi diestra hacia donde estaba la mancha de pintura, intentando borrarla.- ¿Sabes lo que me costó quitar la última mancha de pintura que dejaste? Eres insoportable. .-

El sólo se echaba a reír por mi comportamiento, sin duda disfrutaba mucho el molestarme de esa forma.

- Déjalo, las marcas de rojo quedan bien en ti y más si yo las he hecho.- Dijo entre risas.

『Dulce y peligroso camino de espinas』¡Lee esta historia GRATIS!