Índice

2.6K 92 11
                                    

¿Empleo?

﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌﹌

Pov's T/n:
Caminaba aún por las calles, mi uniforme estaba empapado, mis ojos rojos de tanto llorar.

Con diecisiete años, eh pasado por cosas inimaginables, y él era el único que me hacía sentir bien.

Ese chico, el cual me llevaba siete años de diferencia era la única razón por la cual podía sonreír y seguir adelante.

Pero él ya no estaba conmigo, ya no más.

Y lo amo, con todo mi corazón, con toda mi alma, la noticia fue realmente impactante para mí, pensé que amaba como yo a él, no me podía imaginar con alguien que no fuera él, pero ya todo había terminado, habíamos dado fin a la relación.

Dí un fuerte suspiro, de mi boca salió algo como humo, pues hacía demasiado frío, y yo estaba con el uniforme de la academia.

Me limpié las lágrimas como si nada hubiera pasado al ver la mansión, en cuanto toque el timbre sólo pude ver la cara enojada de mí padre.

—Lo lamento, sé que dije que llegaría más temprano, es sólo que-

—No des explicaciones, número ocho, no volveras a salir, y dormirás sin comer.

En eso, al ver el interior de la casa me dí cuenta de que habían dos personas en la mansión, ambos sentados en el mueble y con trajes.

El señor Rob, que es un socio de mí padre y un chico al lado de él, el cual me veía fijamente con sus ojos verdes mientras mí padre me regañaba.

Asentí levemente y mí padre me dejó pasar.

Antes de que pudiera irme y ahogar mi cara en la almohada por la vergüenza y para llorar por mí ex novio mí padre me tomó del brazo.

—Número ocho, no seas maleducada, tenemos visitas —Miro a los dos sentados en el sofá.

Pasé saliva y miré a ambos.

—¡T/n! Vaya que has crecido —Dijo el señor Rob.

El ojiverde seguía sin despegar su mirada de mí, lo cuál me hacía sentir más avergonzada.

—Él es mí hijo, Aidan Gallagher —Le hizo una seña y este se levantó del sofá.

Él extendió su mano y tomó la mía para dejar un beso en esta.

—Es un placer —Dijo.

Sonreí aún desanimada.

—Igualmente.

El señor Rob lo veía de forma rara.

—Bueno, número ocho, de hecho de tí estábamos hablando —Dijo mí padre y lo miré—. El hijo de Gallagher está buscando una persona que lo ayude en la empresa, algo como una secretaria, y tu educación es avanzada, tienes los estudios suficientes para eso.

Quedé perpleja, ¿es normal llegar a casa llorando por un ex novio y que derrepente tú padre te diga si quieres ser la secretaria de un atractivo chico de ojos verdes?

Supongo que no, nada en esta familia es normal.

—Yo... Lo pensaré un poco, lo lamento mucho, no me siento bien ahora.

Ambos asintieron y yo me fui con ganas de llorar.

En cuanto llegué a mi habitación, me tiré a la cama sin importar lo empapada que estaba, y lloré en la almohada, callando mis sollozos.

Tomé levementeuna foto de Flyn, el chico que me había roto el corazón hace unos minutos.

En esa foto yo sostenía un osito de peluche color marrón en una feria, el oso estaba en mi cama, lo tome y abraze.

Seguí mirando su foto con tristeza.

—Dijiste que nunca nos íbamos a separar... Que íbamos a escaparnos de aquí —Dije entre sollozos mirando su foto, con mi voz quebrada—. Pero sólo me mentiste para irte lejos.

Quedé dormida con su foto en mis manos y abrazando al peluche.

(•••)

Y ahí estaba yo, con un resfriado por dormir con la ropa completamente empapada.

Me había duchado con agua caliente, estaba sentada en mi cama con un suéter de líneas color negro y verde, junto un pantalón ancho de tela el cual era de color negro. No me fijé en si se veía bien, sólo quería estar cómoda.

Tomaba el té que había preparado Grace, aunque hubiese preferido un café.

—Estás muy mal para entrenar —Dijo, mí padre.

No comprendo qué sentido tenía ya entrenar, no era lo mismo sin Five ni Ben...

Además, ya nadie llamaba a la academia Umbrella para los crimenes como antes de que ellos dos ya no estuvieran...

Suspiré levemente y seguí tomando el té.

Ambos se retiraron de mi habitación, juro que quería morir, ya no tenía ninguna razón para seguir ahí, la comunicación con mis hermanos era poca, y con mí padre mucho peor.

Jamás me sentí protejida sino hasta que estuve con él, y lo extrañaba mucho.

Seguí tomando el té y recordé la propuesta del señor Rob.

Nunca me había enterado de que él tuviera un hijo, pero en realidad era atractivo, en especial sus ojos verdes, pero aún así yo seguía amando a Flyn, se suponía que con él tenía un futuro planeado.

Aunque aún sigo con la esperanza de que volvamos a estar juntos.

Suspiré levemente y ví la ventana, estaba lloviendo.

Amo la lluvia, es tan pacífico todo cuando llueve.

En eso mí padre entró nuevamente.

—Gallagher está esperando abajo, es sobre su propuesta de trabajo-

—Acepto.

Mí padre me miró confundido.

—¿En serio? Llamaré a Gallagher para que te explique todo, así lo piensas mejor, ocho.

Asentí levemente y él se retiro.

En eso me dí cuenta de que no estaba arreglada en lo absoluto, estaba cubierta por la cobija dejandome ver de la cintura para arriba, mi cabello estaba hecho un desastre así que lo até en una coleta dejando un poco de mis cabellos por mi rostro.

En eso, alguien tocó mi puerta.

—Pase —Dije, y tocí un poco.

Él ojiverde entró a mi habitación y me miró fijamente.

Su mirada era inexplicable, era tan encantadora, y esos ojos verdes...

—Buenas tardes, señorita T/n, me enteré de que acepto el empleo, mí padre y el suyo la recomendaron mucho.

Sólo lo miré y sonreí de lado, desanimada.

—Eso es alagador.

Él se acercó un poco.

—Quiero que sepa cómo funcionará el trabajo para que se lo piense mejor. Es simple, sólo debe ayudarme con algunos papeleos, y listo, claro que recibirá un buen sueldo, es muy inteligente por lo que me dijieron.

Asentí mirándolo.

—Acepto el empleo.

No me importaba si me llegaba a pagar poco, necesitaba despejar mi mente.

—Es un placer poder trabajar con usted, señorita Hargreeves.



Está historia es mía, mi antiguo perfil: AdriHargreeves lo perdí porque ingrese un correo del cuál no sabía la contraseña, la historia estará algo cambiada pero no tanto, gracias. ^^

The Other Woman| Will always cry herself to sleepDonde viven las historias. Descúbrelo ahora