Capítulo 15. Adiós Auto-control

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NARRA DRACO.

Después de que Maris, se fue me quede sentado en el borde de mi cama, tenía tiempo antes de llegar a la última noche del castigo, sabía que ahora iba a ser más difícil que la pueda ver, después de todo nadie tiene que saber que yo Draco Malfoy, un ex Mortífago, uno de los magos que lleva cuidando su linaje de sangre desde hace mucho tiempo, sea amigo de ella, una sangre sucia, amiga de "el niño que vivo" quien se encargó de destruir a Voldemort, me tumbe en mi cama, estaba muy preocupado por la carta que había mandado mi madre, hablare seriamente con Pansy, seguro se lo había contado a su madre para que ella hablara con la mía, pensando tontamente que podía volver conmigo, las que me preocupaba era Maris, no sé cómo exactamente se enteró de lo de Granger, pero tenía que tener más cuidado, es una chica linda, y aunque la acabo de conocer me inspira una gran confianza pero aun así nadie puede enterarse de mi relación de amistad con Hermione Granger.

Salí de la habitación y camine lentamente hacia la sala de los trofeos a encontrarme con ella, mientras caminaba pensaba en Hermione, recordando la primera vez que la vi y me había fijado en ella, estábamos en cuarto año, en el baile de navidad, se veía tan hermosa con su vestido azul y su cabello lacio que no pude evitar posar mi mirada en ella, entonces recordé que era una Sangre sucia y no cualquier Sangre sucia, si no la mejor amiga de Potter, el siempre estará en medio de nosotros, al igual que este maldito linaje de sangre.

Estaba por llegar a la sala de trofeos cuando Filsh me llama.

-La profesora McGonagall me llamo para hacer un trabajo urgente, dile a esa chica que está contigo que quiero los trofeos limpios para mañana - dijo con su voz ronca - no quiero que están deambulando por el pasillo.

-A mí nadie me dice que tengo que hacer - le gruñí al conserje, sentía un gran odio hacia mi linaje que quería desquitarme con alguien y entonces apareció él

-Cuidado con lo que dices chico Malfoy, porque tengo el poder de alargar tu castigo - ¿se atreve a amenazarme? ¿Él? Bufe con enfado.

-No te tengo miedo maldito Squib - y antes de que dijera algo más entre a la sala de los trofeos para esperar a Hermione.

Cuando la vi llegar me quede helado, se veía tan hermosa, su cabello ya no lo tenía revuelto si no que sus hermosos risos caían delicadamente en sus hombros, su sonrisa me envolvió, y entonces mire sus ojos color almendra en donde me perdí un momento, sacudí la cabeza para espantar esas ganas de besarla.

-Filsh no vendrá - le dije mirándola fijamente - dijo que termináramos con los trofeos y que nos fuéramos a nuestra habitación cuando termináramos.

- ¿y cómo sabrá que venimos? - sonreí al escuchar su pregunta y me di cuenta que la ponía nerviosa por la forma en que me miraba.

-Muy obvio ¿no lo crees? - Me acerqué lentamente a ella - solo que esta vez podemos usar magia - dije levantando mi varita y señalando a los trapos que comenzaron a fregar los trofeos por si solos - tenemos la noche para nosotros, Granger.

-Sí, creo que sí, Malfoy - sonreí para mis adentros, ella quería pasar la noche conmigo, no quería ir corriendo a ver a su preciado novio, sentí una ola de celos cuando me di cuenta que el idiota de Weasley la puede tener cuando quisiera - ¿Qué quieres hacer? - la pregunta me tomo por sorpresa.

- ¿Serás rebelde esta noche Granger? - dije levantando una ceja.

-Siempre lo he sido, Malfoy - se acercó lentamente a mí, mi corazón se detuvo y mi identidad se borró, como siempre lo hacía cuando la tenía tan cerca como la tenía ahora, sus ojos me hipnotizaron y ya no pude pensar en más, se mordió el labio inferior y sonreí para mis adentros, ella deseaba que la besara tanto como yo lo deseaba en estos momentos, me estaba provocando, pues sabrá que a Draco Malfoy nadie lo provoca.

No todo lo que brilla es oroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora