Capítulo 1

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Me levanté, me puse la bata y salí, llamé a Alex, pero nadie respondió, me dirigí hacia el salón, ya que una débil luz indicaba que allí había alguien, con voz trémula lo llame, pero solo me contesto el silencio...

Me asomé y lo que vi me dejó perpleja, Alex, se encontraba en el centro del salón, rugía como un animal mientras su cuerpo se contorsionaba de forma monstruosa, y su rostro, ya no era Alex, ya no era la persona de la que me enamore, su rostro se iba deformando por momentos, las venas del cuello muy pronunciadas y rojas como la sangre, y eso aullidos escalofriantes no mejoraba la escena que veía ante mis ojos.

 Fui retrocediendo el paso ante semejante escena, procuraba no hacer ningún ruido, no quería que me viera, no sabía que era capaz de hacer, sentía miedo de mi propio novio, no me lo podía creer, quién iba a creer eso, eran tan, tan irreal, que estaba pasando ¿ El mundo se ha vuelto loco?

Tales fueron mis prisas por salir, que tropecé sin remedio contra la mesa del pasillo, causando tremendo estruendo, mi cuerpo se tensó, esperando las consecuencias de tal hazaña, un gruñido salió de las fauces de... no podía llamar a esa cosa mi novio, ese ser, note pasos y me dispuse a correr, pero el me vio antes.

Vi sus ojos mirándome con una furia fuera de lo normal, con un hambre voraz, sabía que tenía que huir de esa bestia, pero mi cuerpo no reaccionaba, cogí fuerzas y empecé a correr, notaba sus pasos tras de mí, tres pisos me separaban de la calle, apenas notaba mis pies en los escalones, mientras bajaba esos escalones malditos, en el último tramo tropecé sin remedio haciendo que rodara dándome golpes, al llegar abajo, me levanté temblando y mire hacia atrás, no vi a nadie, no sabía a que era debido, pero no me iba a quedar a comprobarlo, salí por la puerta y me fui, ya tendría tiempo de pensar con claridad.

Acelere el paso, a lo lejos divise la cabaña, a las afueras del pueblo, ya faltaba poco para llegar, apenas veía, debía llegar antes de que notará mi ausencia y comenzará a buscarme, el tiempo apremiaba, quería estar lejos para ese momento, junto a él mi vida era una pesadilla, algo había cambiado, era más, violento, no es la palabra, no sabría describirlo, solo sabía que estar a su lado se había vuelto peligroso.

Me acerque a la puerta de la cabaña, abrí y entre dentro, me dirigí directamente al dormitorio, quería recoger algunas prendas que tenía allí, las metí en una mochila, junto a artículos muy básicos y salí a la fría noche.

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