-Capitulo 19-

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Niall

¡Mierda! ¿Cómo es que llegó ella a una conclusión tan diferente de la que intentaba comunicarle! Para empezar, estaba enojado con Claire por como se había portado con ______. Ahora ______ pensaba que la había usado para alejarme de Claire. Tenía que arreglarlo.

Dejando a Greg y Mike distraídos, caminé por el pasillo sin ni siquiera mirar las fotos y me fui derecho a la puerta por donde se había desaparecido ______. Toqué tres veces. No me contestó. Yo iba a hablar con ella, le gustara o no. Probablemente no. Toqué tres veces más con el mismo resultado.

Abrí la puerta un poco y llamé su nombre. No me contestó, pero la vi tendida en la cama de espaldas, mirando el techo. Su cuarto no parecía en nada al mío. Mientras el mío estaba lleno de aparatos electrónicos y había ropa por todas partes, el cuarto de ______ sólo tenía una cama, una mesita, y una cómoda. Mis paredes tenían unos carteles y unas fotos de mi madre, las suyas solo tenían una capa de pintura blanca.

El tamaño grande de su cuarto no ayudaba con lo vacío que parecía. Cerré la puerta detrás de mí, pero ______ todavía no dio señal de saber que estaba. Acercándome, podía reconocer los sonidos familiares de la canción que escuchaba en clase el primer día que hablé con ella.

Por fin, entré a su línea de visión cuando me puse al lado de la cama. Me miró brevemente y volvió sus ojos hacia el techo. Era bueno saber lo que prefería. Ella estaba en medio de la cama con mucho espacio a cada lado.

Me senté, apoyándome contra la cabecera de la cama, y empecé a quitarle lentamente uno de los audífonos de su oído. No sé lo que le había pasado, pero sí sabía que había que proceder con cuidado. La música se hizo más claro, pero no reconocí la canción porque la letra no era bastante clara para que la oyera. ______ no se quitó la mirada del techo ni por un segundo.

“¿Qué canción es esa?”

Sin duda, su voz callada sonó. “Monster.”

Todo mi enojo me dejó al oír esa palabra. Esta vez era mi voz la que era callada. “No piensas que eres tú un monstruo, ¿verdad?”

Ella pasó sus ojos por mi cara brevemente. Las lágrimas surgieron en ellos y una se le escapó.

“Ah, dulzura, ven aquí,” le susurré y la levanté para tenerla en brazos. Sus lágrimas se le salieron, mojándome la camiseta. “No sé qué te pasó, pero tú eres una buena persona, ______. Tú tienes un corazón de lo más grande y eres comprensiva, considerada, trabajadora, y cariñosa. Greg piensa que eres tan divertida. ¿Quieres hablar de lo que te pasó?” Le frotaba la espalda para calmarla. Ella negó con la cabeza. “Vale, está bien.”

Después de unos treinta minutos, ______ había parado de llorar. Ella se aferraba a mí como si fuera para salvarse la vida. “No sé si puedo hacerlo,” susurró contra mi pecho.

“¿Hacer qué?”

“Confiarme. Creer. Soltarme.”

“Tienes a mí, a tu padre y a Greg para ayudarte.” “¿Por qué?”

“Porque sabemos que vales la pena.” Dios, esperaba que creyera cada palabra, porque ella sí valía la pena.

“Ok.”

“Ok.” Nos sentamos allí en silencio por cinco minutos antes de que volví a hablar. “Y, ______, no pasé el día contigo sólo para alejarme de Claire. Pasé el día contigo porque de veras quería ser parte de la persona que eres con Greg.”

Ella no dijo nada, pero ella si se aferró un poco más a mí. Nos sentamos allí así hasta que se durmió ella.

Tres horas más tarde, mi cuerpo entero estaba adormido y me moría por moverme.

Mike abrió la puerta y dijo, “La cena está lista.”

Asentí con la cabeza y se fue. Suavemente, sacudí a ______ y llamé su nombre. Ella murmuró algo incoherente, pero se sentó y se frotó los ojos. “Ya es hora de comer,” le dije.

“Acabamos de comer.”

Me reí, la tomé por la mano, y la guié a la puerta. “De eso hace horas ya.” De repente dejó de caminar. Me di la vuelta para ver por qué. Parecía incierta de si misma. “¿______?” Me miró. “Todo estará bien.” Ella asintió con la cabeza. Mi di la vuelta para salir, pero me paré y volví a mirarle. “¿Podrías intentar mirarnos a los ojos, por favor?” Tomé un minuto para decidir si decirle o no algo más, le dije que me gustaban mucho sus ojos. Ella esbozó una sonrisa pequeña y, satisfecho, la llevé para la cocina.

El olor de unos bistecs y unas papas al horno llenaba la casa. Greg me miró con una expresión de confusión y entonces decidió no preguntar nada. Nos sentamos a la mesa en la cocina y empezamos a comer.

“¿Cuándo es tu próximo partido, Niall?” me pidió mi hermanito.

“El martes,” le respondí.

“¡Oh! Eso me recuerda de algo. ______, cariño, esto llegó por correo ayer.” Mike se puso de pie y fue a traer algo del montón de correo al lado del microondas. Regresó con un sobre y se lo dio a ______.

Una sonrisa repentina se le asomó a la cara y su entusiasmo era evidente en sus ojos. Ella lo rasgó y tendió dos hojas de papel en el aire.

“Pues, ¿qué son?” Greg preguntó.

Dulzura. ~Niall y Tu~ TERMINADA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora