Lecciones de Amor

By starmy89

113K 7.8K 567

¿Puede un corazón acostumbrado a la decepción confiar en el amor? Celia esta convencida de que en la vida no... More

¡Eres un desastre Celia!
La necesidad tiene cara de...
Malos ratos, Buenas noticias
Cena de ¿celebración o liberación?
Las mentiras tienen las patas cortas
La propuesta de Celia
Detalles de mucha importancia
El juego comienza
Preparativos
Matrimonio
Una noche de perros
Buscando un significado y sentido de las cosas
Duele no tener, pero duele mucho mas perder
De vuelta a sobrevivir
Sobrevivir puede no ser tan malo, casi siempre
Una velada agradable revestida de un nostálgico final
Un secreto a voces
Olvidate de ti misma
Tratando de ser quien no soy
Cubriendose las espaldas
Nadie me conoce lo suficiente
Entre hombres verdaderos y falsos cobardes
Convalecencia
Una confrontacion necesaria y otra no tan necesaria
Jugando a los enfermeros
Confesiones
En los brazos de tu amor
Adrián
Adrian y Celia
Entre el amor y el deber
Escándalo debería ser mi segundo nombre
Permitiéndome soñar
Abriendo Caminos
Un pequeño pero significativo percance
Noticia que no se espera es como una oferta cuando ya estabas dispuesto a pagar
Una sorpresa tras otra
¿Enferma o Presa? es difícil establecer la diferencia :(
Cuando una duda puede mas que mil certezas
Cuando piensas que todo va mal...
... la demencia hormonal aparece
Algo mas
El principio de nuevos comienzos
Segundas ocasiones
Vestida para ser feliz
Luna de miel
Epilogo
Aviso de Historia de Adrian

La estupidez en ocasiones no es excusa.

2.5K 160 14
By starmy89

Una noche de insomnio y boila, aquí tienen mi regalo de navidad, es una capítulo especial pues lo narra mi adorado John, espero lo disfruten y que tengan una feliz navidad.

Para aquellos que aun no lo saben (escribí una mensaje a todos mis seguidores explicando porque me tardaba en subir los capítulos) estoy metida de cabeza terminando de acomodar mi casita para mudarme, de hecho le dedico algo así como 12 horas diarias a eso, así que me cuesta un mundo no quedarme dormida cuando regresamos a la casa de mis suegros de noche, ni bien llego, me doy un baño y caigo como un tronco, salvo hoy por supuesto.

En fin, el caso es que mientras no termine no actualizare regularmente y una vez que me mude tardare un poco en tener conexión a internet desde mi pc, asi que paciencia guapas y guapos.

Ronald entro a la oficina de John con cara de circunstancias.

- ¿Qué sucede ahora? - su asistente se llevó una mano a la nuca mientras le observaba indeciso - suéltalo de una vez Ronald - ese hombre, que se había ganado su confianza en menos de un año, suspiró y se dejó caer en la silla frente a él.

- Su padre señor, problemas otra vez - le ofreció una libreta donde había copiado todos los recados que le tenían, a John le molestaba eso de que le leyera todo lo que pasaba en la empresa, en cambio habían adquirido la costumbre de leer directamente de sus notas, mientras más leía. más veces maldecía en voz alta, justo cuando la empresa estaba en su mejor momento, y empezaba a disfrutar de dirigir todo sin entrometimientos, su padre decidía que era tiempo de echar manos nuevamente al patrimonio familiar.

- ¿Cuánto hace de esto? 

- De esta mañana señor - comentó Ronald sentándose derecho - el Señor Ortiz fue el primero en llamar - John dejo caer la agenda de su asistente en el escritorio.

- Ponme en contacto con Alvares y solicita una reunión con la junta para los 2 de la tarde, esto no va a trascender como la última vez, vamos a pararlo de inmediato - se llevó las manos a la cabeza sopesando sus posibilidades, si su madre no estuviese de por medio ya habría acabado con el problema, pero sabía que, si su madre se llegaba a enterar, podría afectar su salud, y ni hablar de Anthony, había procurado esconderle todo, su padre le había hecho algunas promesas y ninguna había cumplido.

Ronald fue a tomar su agenda y John lo interrumpió - saca una copia para mí.

- Insisto en pasarlo en limpio señor - John le observó cansado.

- No es necesario, ya tienes bastante que hacer - luego recordó la razón original por la que había llamado a Ronald - ¿Susy sigue de reposo? - Ronald asintió con mala cara.

- Señor se me permite... - John levantó una mano para que callara.

- Se lo que piensas de mi relación con Susy y no, no pienso despedirla, aun y cuando falte 4 de 5 días de trabajo - Ronald asintió serio y tomo su agenda para salir, John escuchó como refunfuñaba.

Tenía razón en hacerlo, Susy se aprovechaba de los favores que le pedía para abusar de su confianza, y Ronald recibía por tanto toda la carga del trabajo, pero no podía despedirla, aun y cuando ella fuera un chica inconsciente e irresponsable tenía un madre por la que velar, si enviarla a un ancianato y pagar por ello, se llamaba velar, claro está.

Escuchó que su teléfono sonaba y puso el altavoz:

- Señor, el señor Alvares - escuchó el pitido de la transferencia.

- ¡Álvarez! - saludo tratando de sonar optimista.

- Ya me he enterado - John cerro los ojos esperando - no puedo evitar decir que te lo advertí, hasta que tu padre no te respete, no lo hará la junta, por mucho que hagas subir significativamente sus millones en sus cuentas bancarias.

- No pienso pedirle a Celia que se presente frente a la junta para que se queden tranquilos, no tengo que demostrarle nada a nadie, si no les parece suficiente prueba de mi compromiso con las empresas todo mi trabajo, no lo hará nada.

- Es la única forma, pero tengo una idea, Ronald me ha dicho que nos reuniremos hoy ¿no te parece un poco apresurado?

- Si tiene tiempo para la cotilla entonces tendrán tiempo para una reunión, además asistirán todos, deben estar deseosos de información - Alvares soltó una carcajada.

- Bien - John no quería esperar, hacia un tiempo solía ser paciente, ahora mismo su relación con Celia agotaba toda la porción de paciencia que tenía y no le iba a conceder a Alvares que lo dejara con la intriga.

- ¿Cuál es tu idea? - Alvares carraspeo.

- En realidad no es mía, es de Rosa, ella piensa que si organizamos un fin de semana de convivencia en uno de los clubes, podrías invitar a tu esposa y así todos verían que existe y que bien se llevan - John rodo los ojos, sabía que si le pedía eso a Celia lo haría, pero no quería pedírselo, sabía que estaban avanzando de a poco, muy poco a poco de hecho, pero prefería eso que nada.

- No lo sé - Alvares silbo al otro lado de la línea - hemos tenido algunos problemas, no sé si es buena idea someterla a esa presión.

- La necesitas en esto John, si se lo planteas ella te apoyara, ya lo hizo una vez ¿no?

- Si, pero no es igual ahora, quiero solucionar las cosas con ella - Alvares volvió a silbar - ¿puedes dejar de hacer eso? - Alvares rió.

- Tienes 2 horas para pensarlo y llamarla, suerte con eso - y sin más colgó.

John suspiró recostando su espalda en el asiento y cerró sus ojos, recordó con nostalgia que ese gesto era muy natural en Celia, siempre que estaba ansiosa, nerviosa o al borde de su paciencia cerraba sus ojos, sabía que lo hacía para aclarar su mente, aunque muchas veces sus decisiones no fueran las mejores.

Tenía que pensar lo que iba a hacer, no quería seguir presionando a Celia, presionarla era igual a alejarla, ignorarla era igual a molestarla, lo único que realmente daba resultado era; no exigirle un compromiso y eso era lo que él quería más que cualquier otra cosa.

La amaba tanto, su cabello, su pequeño pero bien proporcionado cuerpo, sus facciones dulces y risueñas, sus miradas furibundas, su sonrisa contagiosa, su alma, su empeño en proteger a los que amaba.

Abrió los ojos al escuchar el tono de una llamada entrante en su celular, lo sacó de su bolsillo y presionó la tecla verde con algo de esperanza.

- ¿Rodríguez?

- Nada Señor Arocha, la señora González no se ha reunido con nadie diferente o sospechoso, le tengo un informe completo de sus actividades... - John bufo molesto, si Rodríguez no fuera tan bueno haciendo su trabajo, ya lo habría despedido.

- Por enésima vez Rodríguez no quiero saber qué hace, o donde come, o con quien pasa el día, solo quiero que me averigüe quien la atormenta, alguien que se acerque a extorsionarla, alguien que la ponga nerviosa, o la siga - Rodríguez escuchaba atentamente - entendió Rodríguez.

- Si señor, pero las noticias son las mismas, nada extraño o fuera de lugar ha pasado desde que empecé la investigación - John asintió, era un alivio, pero también un problema para él, mientras Celia no se sintiera segura no sería feliz, o por lo menos así pensaba él.

- Ok, mantenme al tanto si la cosas cambian, y muchas gracias por sus servicios - colgó su móvil.

Oyó el teléfono interno y puso el altavoz

- ¿Ronald?

- Ya se ha notificado a todos los miembros de la junta y todos han confirmado su asistencia.

- Gracias, voy a salir avísale al chofer, bajo en 5 minutos.

Se pudo de pie y paso al baño, se lavó la cara, se peinó un poco aunque fuera en vano, su cabello se resistía a permanecer peinado por más de 5 segundos.

Tendría que ir a ver a Celia, y pedirle que le acompañara a esa fulana reunión, aun no sabía cuándo, ni donde, pero sabía que sería pronto y eso lo ponía sumamente nervioso, la había tratado muy mal en los últimos meses, sus tontas ansiedades había echado por tierra la única opción medianamente decente que había tenido de tenerla a su lado, había prometido no hostigarla mas, y allí estaba preparándose para verla de nuevo y pedirle que fingieran ser la parejita feliz de recién casados delante de por lo menos 14 idiotas y sus esposas.

Salió de su oficina y Ronald le asintió, tomo el ascensor privado y bajo. Al llegar al carro el chofer le tenía la puerta abierta, le molestaba usar chofer pero el tráfico era terrible y él no tenía ni el más mínimo deseo de manejar, además eso le ahorraría el tiempo que dedicaba a estacionarse.

Una vez internados en el tráfico sus pensamientos volvieron a Celia.

Todo había salido tan bien en el cumpleaños de Anthony, sabía que la vería allí, y se prometió a si mismo mantener la calma y sus manos para el mismo, a punto estuvo de tirar todo el esfuerzo por la basura en par de ocasiones, era tan irresistible, verla allí tan relajada como cuando la había conocido, desafiante y retadora, había pasado una tarde maravillosa a su lado, en las dos ocasiones que se había permitido tocarla, con burdas excusas, se había sorprendido así mismo luchando con toda su fuerza de voluntad por no estrecharla entre sus brazos y llevársela lejos donde nada los alcanzara, ni sus demonios, ni su nivel excesivo de estupidez, porque eso era lo que era, un estúpido.

No había justificación para su actitud, si, había estado celoso desde ese día en la que la vio hablando con alguien a las puertas de su casa, el hombre era más alto que ella, fornido y de un aspecto deprimente, pero la expresión de Celia, que en casi todo el encuentro había sido de asco y repugnancia, en un momento dado se dulcifico y le ofreció consuelo, luego lo había visto partir e intento seguirlo, quería saber qué relación tenía con ella y si era el motivo por el que no quería tenerlo cerca, la imagen de ella con otro hombre lo atormentaba, ella había confiado en él y le había contado ese aspecto de su vida que lo había trastornado y había sido la principal razón por la que en aquella cabaña había tenido la fatal idea de proponerle matrimonio pero ¿de qué otra forma se aseguraría de que lo de ellos fuera distinto? ¿cómo podía asegurarle que no era como los demás y que el quería que permaneciera con el toda la vida? la respetaría, la amaría en cuerpo y alma y le daría su lugar, el de una mujer valiente independiente pero profundamente necesitada de cariño y protección, su error fue no detenerse a pensar en las consecuencias que ello tendría ¿quién rechazaría una oferta de matrimonio de él, que había sido tan asediado por ese mismo motivo por innumerable concurso de mujeres? pero él no había querido casarse con nadie hasta que ella apareció en su vida.

Todavía podía recordar el primer día que la vio, todo lo que sintió fue una llamarada de deseo incontrolable, disimulo su deseo con una sonrisa y como mejor que tenía, su encanto, esa misma noche se le había resistido a pesar de descargar sobre ella toda su artillaría pesada, había querido llevarla a la cama a como dé lugar y había terminado en una esquina del club viéndola bailar animadamente con otro, la única esperanza que tenía era que antes de meter la pata pasándose de listo le había dado su número, más esa misma semana le habían entregado las riendas de la empresa y el no había tenido tiempo de llamarle.

Fue todo un alivio cuando Anthony le había llamado para pedirle que se la sacara de encima a él y Sara, literalmente había dejado botado todo; empresa, amigos y madre para ir hasta ella, lo que ocurrió esa noche fue algo que nunca olvidara aunque su cerebro decida olvidar todo lo demás, había intentado besarla y ella le había asegurado que había besado muchos sapos en su vida y que no lo quería a él en su lista, su seguridad en sí mismo lo llevo a asegurarle que finalmente había encontrado a su príncipe y le había besado, y valla que la había besado, luego de unos minutos ella había terminado el beso cuando él estaba seguro que avanzarían hasta el siguiente nivel, debía saber que si había sujetado sus manos cada vez que intentaba tocar su cuerpo, no le permitiría si quiera quitarle el brasier.

- Eres un príncipe muy atrevido para mi gusto - había dicho ella con una sonrisa encantadora, John recordó haber sonreído y responderle.

- Soy un príncipe moderno - ella soltó una carcajada y el había quedado prendado de su personalidad, era la primer mujer que conocía que no había caído rendida a sus pies y cuyos besos no habían derretido hasta hacerla desear irse a la cama con él, ella, luego de lo que el había considerado su mejor lección de seducción besándola y persuadiéndola con palabras bonitas, solo había sonreído.

Salidas y más salidas y John se fue olvidando del aspecto sexual inexistente de esa extraña amistad en la que se le permitía besarla a conciencia cada vez que quería, pero no se le permitía tocarla o quitarle la ropa, y lo deseaba pero la estaba pasando demasiado bien como para arruinarlo todo.

Entonces una noche bailando en un club un chico se había acercado y sin previo aviso había tocado su muslo y susurrado algo en su oído, todo se volvió roja para John y le había propinado una paliza que tuvo que sobornar al dueño del club para que no llamara a la policía y el mismo había pedido una ambulancia para el chico, Celia lloraba en una esquina, en principio el había pensado que ella estaba conmocionada por el atrevimiento del chico, más tarde se enteraría que ese chico formaba parte de una lista de amantes que ella había tenido, esa noche ella le había confiando la forma en la que consideraba las relaciones interpersonales con el sexo opuesto antes de conocerlo, John solo le pidió que le asegurara que mientras habían estado juntos no había estado con más nadie, Celia asintió sincera y él le creyó. Esa noche se quedó dormido pensando que todos tenían un pasado y ella no era la excepción, pero él se encargaría de que él se convirtiera en su futuro.

Y así había surgido la idea de proponerle matrimonio y todo se había ido a la mismísima..., no sin antes por su puesto haberle regalado la mejor tarde noche de su vida, ese día en la cabaña después de convencerla de que lo del matrimonio había sido una mala idea ella le había abrazado y lo empezó a besar apasionadamente, John ingenuo como nadie, no había entendido la indirecta en su lugar había imaginado que ella estaba aceptando a su manera que estarían juntos siempre.

La segunda y última vez que habían estado juntos fue en la recepción de Sara y Anthony, con la ayuda de Rebeca había terminado con ella en una habitación de hotel, el solo quería hablar con ella, podría jurárselo a quien sea, pero ella lo persuadió de tal manera, y la había extrañado tanto, que terminaron pasando una noche entera de caricias, besos y demás, solo recordarlo le hacía temblar, esa noche había disfrutado tanto de su abandono que había pensado que después de eso no podría negar que se amaban y que lo de ellos era especial, pero Celia había huido del hotel dejándolo a él con unas ganas terribles de ahorcarla por su terquedad.

La dejo pensar unos días, pues en su cabeza imaginaba que ella tendrían que entrar en razón tarde o temprano y después de mucho pensarlo había acudido a su apartamento para hablar con ella, y ese día ella la había visto conversando alterada con ese hombre, luego consolarlo y despedirlo  con contundencia, pobre chico, recordó con vergüenza que pensó, otra víctima de Celia y desde allí empezó esa etapa que le daba asco recordar en la que la perseguía para despreciarla y hacerla menos cada día, él y su estupidez no habían tenido límites y por ello ahora le daba tanto nervio ir hasta ella, le había hecho daño de tantas maneras, no fue sino hasta la tarde siguiente a su boda en la que había caído en cuenta de su error, Celia se empeñaba en alejarlo, pero el sabia esperar, o estaba haciendo su mejor intento, ella sería su esposa de por vida y aun después de ella.

- Señor - escuchó al chofer llamarlo.

- Dígame Félix - abrió los ojos finalmente dejando a un lado la imagen de Celia corriendo por una playa mientras en la seguía.

- Hemos llegado Señor - John miró alrededor notando que efectivamente estaban frente a la empresa.

Se bajó del auto maquinando en la forma de reunirse con Celia sin que ello llegara a oídos de Sara y Anthony.

Continue Reading

You'll Also Like

629K 28.8K 31
Cuando los padres de Aaron y Scarlet deciden retirarse, les confían el mando de la empresa a sus hijos. Ellos se ven obligados a trabajar codo a codo...
5.5K 489 49
Avril siente que su mundo se viene abajo desde que conoció a Mathias, su nuevo jefe. ¿Acaso las coincidencias existen? ¿Es pecadora solo por pensar...
41K 532 30
Esconderme siempre fue mi especialidad. Fui criada para obedecer, para seguir un itinerario dictado por otros y cumplir con un deber que nunca elegí...
14.2K 281 11
¿Qué haces cuando el amor llega en el momento menos esperado... y en la forma más improbable? Martina ha pasado toda su vida siguiendo las reglas. A...
Wattpad App - Unlock exclusive features