A penas veo que él muchacho rubio sale del departamento de Jin, me dirijo de nuevo a tocar su puerta; él me abre y a penas lo hace me abalanzo a sus brazos.
Este lugar me gusta, es cálido y me resguarda en todo momento.
—¿Estás enojado o feliz por qué hice bien lo que me encomendaste?— pregunto buscando sus labios y Jin se deja hacer, se deja besar, acariciar.
Me quedo tranquilo reposando mi rostro en su pecho y Jin suspira al entender que he terminado mi fechoría —Estoy satisfecho JiMin. Ahora, vamos a la cama.
—¿Quién era ese chico?— le pregunto tomando su mano y a paso lento nos dirigimos a la habitación, con lentitud nos recostamos, yo sobre su pecho. Siempre que lo hago, me lo permite.
—Está bien, no necesitas decirlo, me conformo con estar así contigo.
Jin cierra sus ojos y lleva su mano derecha hacia mi cabello acariciando con suavidad, cierro también los ojos pero no por mucho tiempo ya qué siento las mejillas ajenas humederse, me levanto de golpe y de inmediato SeokJin se cubre con ambas manos la cara comenzando a llorar desconsoladamente.
—Jin...— murmuro y él se niega a mirarme así que opto por abrazarlo hasta que se queda dormido. Verlo así me hace retroceder al pasado, a la primera vez que lo ví, tan frágil e inalcanzable.
Era mi cita número veinte con la psicóloga Marín y mientras me encontraba en espera un chico de cabellos negros llegó sentándose a dos sillas de mi, inevitablemente voltee a verlo, llevaba una pierna enyesada y un collarín; siempre he sido un tanto extrovertido por lo que sin rodeos decidí acercarme.
—Hola— sonreí mirando sus tenis rojos y al alzar la mirada me di cuenta de las marcas violáceas de su rostro —No te había visto antes, soy JiMin y ¿Tú?.
Pero él se giro recargando su cabeza sobre el respaldo de la silla y cuando hizo ese movimiento aproveché para quitarle las grandes gafas que llevaba puestas. —¡Son geniales!. Anticuadas pero me gustan.
—Devuélvemelas— demandó apretando los labios y creí que lloraría por lo que de inmediato se las devolví.
Me quedé quieto en mi lugar después de aquello y no supe que decir, ¿Tanto se enojó?, ¿Al punto de querer llorar?, ¿Quién lo había lastimado tanto para reaccionar así?
—Park adelante— la mujer se asomó y tuve que entrar, en toda la sesión solo pude pensar en lo afectado que estaba ese chico por cuál sea la razón por la que estaba aquí.
Al salir observé en silencio cómo el chico entro con la psicóloga arrastrando su pie con el bastón negro que llevaba. Curioso, pensativo y anhelante llegue a mi siguiente cita, un suspiro de alivio salió de mi boca cuando lo ví llegar de nuevo, justo como la primera vez me acerqué sentándome a su lado.
Él me miró de reojo y mantuvo su mirada en la puerta del consultorio hasta que nuevamente abrí la boca
—He visitado alrededor de ocho psicólogos antes de la doctora Marín y aún tengo pesadillas— confieso y está vez, tengo su mirada sobre mí —Esta es la cita número veintiuno y me doy por vencido, creo que aquello que me atormenta siempre estará presente.
Sonrio volteando a verlo y él desvía su mirada rápidamente
—Mi nombre es Jin y a penas es la segunda cita aunque sé que las pesadillas estarán siempre.
Empiezo a mordisquear mi labio hasta que de un movimiento rápido saco un lapicero que siempre cargo conmigo y escribo con rapidez mi número telefónico en el yeso de su pierna
—Puedes llamarme si gustas.
Marín se asoma y me hace pasar, él chico sigue mirando mi número e internamente estoy deseoso de recibir una llamada suya.
—¿Te has dormido?— abro lentamente los ojos y lo primero que veo es a un Jin con el cabello desordenado mirarme.
Le ofrezco una sonrisa y acaricio su mejilla —¿Qué hora es?.
—Las dos de la mañana— susurra y enciende la lámpara de su mesa —Voy a ducharme, deberías irte a casa.
Pero antes de que Jin se vaya lo tomo del brazo haciéndolo caer sobre la cama, él me mira fijamente y frunce el ceño
—¿Quieres tener sexo?.
—Jin. Lo que hacemos tu y yo es hacer el amor y no, no quiero hacer nada contigo hoy— me inclino besando la punta de su nariz y el arruga la misma —No cuando tú no lo deseas, sabes que jamás te obligaría a nada.
Jin se ríe haciéndome a un lado y hecha su cabello hacia atrás —"hacer el amor", ¿eh?. Eso es cuando ambas partes están enamoradas y entre tú y yo no existen sentimientos de por medio. Deberías estar consciente de eso Park.
—Lo estoy, sé cuál es nuestra relación y aún así no puedo evitar amarte— observo el sereno rostro de SeokJin bajo la luz de la luna que se filtra por la ventana.
SeokJin no responde, nunca lo hace y sin embargo la esperanza de recibir una respuesta favorable hacia mis sentimientos sigue ahí.
—Está bien, me iré. Por cierto, si gustas conseguir más sustancias para Taehyung déjamelo a mi— me levanto de la cama colocándome mis zapatos —Me imagino que los lugares que hay que frecuentar para conseguirlo no son nada agradables, yo puedo hacerlo.
Jin parpadea y asiente —Jimin, no necesitas hacerlo. No quiero que te involucres más de lo que ya estás en esto, Taehyung es mi problema.
—No me molesta ayudarte — me acerco a Jin y presiono mis labios sobre los suyos, me sorprendo al sentir sus manos subir por mi espalda hasta reposar en mi cuello. Él me aparta cuando el calor de nuestros cuerpos se intensifica.
Él me mira fijamente cómo queriendo decirme algo pero tan solo se queda callado así que mejor me voy a casa porque de todas maneras no me dirá nada aunque se lo pida.
«Jin llamó esa misma noche»
He vuelto a soñar con Jin, más que sueños fueron recuerdos del pasado. Últimamente vienen uno tras otro, son bombardeos que me atacan con punzadas al corazón y está bien, me siento aliviado al saber que el dolor jamás me dejará, «estoy pagando por el infierno en el cuál hice pasar a Jin»
—Al fin despiertas idiota— me giro levemente al oír la voz de Jungkook.
Sonrío y él se acerca sentándose en el borde de la cama. —Hola.
—¿Por qué volviste a hacerlo?, ¿No entiendes que es malo para tu salud?, ¿Quieres dejarnos o qué?— me hace cada pregunta con una terrible expresión de tristeza y toma mi mano entre la suya —¡Eres un estúpido!.
Aprieto su mano y siento mis ojos aguadarse —En verdad quiero dejarlo, te lo prometo pero el deseo es mucho más grande y olvido por un momento el tormentoso pasado que siempre me perseguirá.
—Tae, ¿Tanto lo amas?. ¿Por qué lo heriste tanto si lo amabas?— me pregunta sin soltar mi mano.
Y no puedo aguantarlo más, rompo en llanto en los brazos de mi mejor amigo para confesarle qué siempre el miedo estuvo presente, que cuando cada "te amo" salía de la boca de Jin tuve miedo, miedo de lo que ocasionaba en mi y miedo de la fuerza en la cual mi pelinegro comenzó a gobernar mi mente y corazón. Por qué en tan solo meses logro abrirse paso hasta estancarse ahí, justo ahí donde estaba herido. Donde mi padre lastimo, donde mi madre dejo y donde mi hermano abandono.
SeokJin derrotó mi miedo a amar pero mi propio miedo a ser libre me hizo hundirme y llevármelo entre las ramas, hundí a Jin conmigo sin intenciones de salvarlo por qué soy egoísta, y no fui capaz de soltarlo cuándo me di cuenta de mi error, no fui capaz de dejarlo libre y volar a su gusto, le corte las alas para mantenerlo a mi lado.
Jamás me lo perdonaré. Y estoy seguro de qué este intenso amor nunca podré enterrarlo. Nunca podré decirle adiós a su recuerdo; al magnífico tiempo que compartimos juntos en nuestros días de estudiantes.
Por qué en esos días me hacía el ciego pero lo que sentía a su lado era incomparable. Tenía la felicidad en mis manos y la dejé ir aún remordimientos.
Giro un poco mi rostro hacia el pequeño mueble que tengo junto a mi cama, allí yace una carta escrita por Kim SeokJin, una que recibí un día como cualquier otro, una que conservo como mi mayor tesoro, una que leo una y otra vez.
"De: Kim SeokJin.
"Se que jamás me miraras y estoy más que satisfecho con que al menos leas mis sentimientos por medio de este papel. Soy pésimo para hablar con las personas pero esto que siento por ti me es imposible ocultarlo. Cada vez que sonríes me haces el chico más feliz del mundo, eres amable con todos y dulce. Espero no incomodarte solo deseaba que supieras al menos un momento de mi existencia. Me gusta mucho tu manera de hablar y la forma en la que tú cabello cae sobre tu frente. Me gustas mucho Kim Taehyung".