-yo también, siempre estaré contigo. -le besó la cabecita y minutos después, del cansancio se quedó dormida. Sólo quedaban un par de horas y minutos, pero al menos recuperaría parte de sus fuerzas en ese último tiempo.
Y la mañana empezó con una ligera llovizna. Luego, pasando las diez de la mañana se había aclarado bastante y el sol estaba en todo su esplendor.
TN estaba sudada y exhausta cuando llegó Robín montado sobre Rayo.
-Viento se ha lastimado -le dijo.
-¿qué? -TN entre cerró los ojos para mirarlo- ¿Qué le ha sucedido esta vez?
-no lo sé -se encogió de hombros-acompañadme al bosque, allí está, no se quiere mover.
-ve entonces, yo voy enseguida.
Él asintió y se alejo a todo galope. Suspiró cansada, apenas había terminado con los fardos y ahora tenía que asistir a Viento, que era un semental recién llegado. TN recordaba que el animal no se dejaba tocar cinco meses atrás, pero ella había logrado calmarlo un poco cuando tenía tiempo para visitar al resto de los caballos, estaba nervioso, eso era todo; y los vaqueros no le felicitaron, pero siempre se decían entre ellos que ella tenía un poder con los animales. Además... a todos y a cada uno les puso nombre.
Cuando llegó a las cercanías del bosque, Viento, el semental marrón oscuro estaba tumbado boca abajo, pero cuando la vio, levantó majestuosamente el largo de su cuello y bufó.
-¿Qué te ha sucedido esta vez, precioso?
Él sacudió la cabeza y escuchó a Robín reír cuando salió de entre los árboles.
-se declara inocente. Se ha lastimado la pata delantera izquierda otra vez. Le dije a Roy que no debíamos dejarlo correr, que aún tenía convaleciente la pata.
-ven, Viento, en los establos podre curarte.
-¡Oh! No quiere mover ni un pelo, TN. No creo que puedas... -se quedó boqui abierto de repente, Viento se levantó lentamente- ¿Cómo haces eso?
-no lo sé -el caballo se acercó a ella, cojeando- pero ayuda, ¿O no? ve al pueblo y buscad algo para vendarlo, en tanto yo le limpiare la herida.
-como usted diga, señora. -hizo un gesto con el sombrero y se fue.
TN hizo un gesto de negación y suspiró.
-ven, tranquilo..., iremos bien despacito, así que no te precipites.
El caballo acercó el hocico a su mejilla, como a modo de caricia.
-eso no te liberara del regaño. Por ahora estás perdonado. Vamos. Pasito a pasito llegaremos.
Ciertamente el trayecto hasta los establos fue eterno. El caballo y ella estaban exhaustos cuando atravesaron la entrada. Lo dejo en su debido lugar, al lado de Relámpago y Tormenta.
-¿Acaso necesitaras de mi ayuda?
Se dio vuelta abruptamente, un hombre alto estaba en la entrada, con un maletín en la mano.
-¿Quién es usted? -preguntó, recobrando el aliento.
-Robín me ha informado sobre la situación, y pensó que tal vez podría servir de algo. Soy veterinario.
Él se acercó, cautelosamente.
-ah. Yo le dije a Robín que fuera por unas vendas, no por un veterinario.
-si mi presencia no es tan bien recibida entonces...
-espere -le dijo, cuando él se disponía a girarse para irse- lo siento, es que... no importa. Su ayuda es bien recibida. ¿Señor...
- Payne. Liam, Payne.
-señor Payne -inclino la cabeza a modo de saludo- pase, "su paciente" esta por aquí.
Caminaron juntos, y fueron recibidos con tres suspiros seguidos.
-si que son hermosos, ¿Y cuál de los tres es?
Y como si entendiera que venía para curarlo, Viento relincho seguido de un movimiento de cabeza.
-es en un semental bien entendido ¿Eh? -Sonrió, luego cruzo la guarda que lo delimitaba, pero luego se volvió a TN- ¿enserio no me recuerdas?
-disculpe, ¿Debería?
-supongo que el nombre Sophie Amelia Payne, no te dice nada ¿Verdad?
Ése era el nombre de su amiga... y causalmente él tenía su mismo apellido ¿O sólo era mera coincidencia?
-soy yo, Liam, ¿Recuerdas? El primo de Sophie, el que llegó hace unos meses de viaje.
TN cayó en cuenta por fin... ¡No lo había reconocido! La última imagen que tenia de él era un chico flacucho de diecisiete y tantos, con abundantes espinillas en la cara y con el cabello alborotado.
Ahora ni siquiera tenía rastros de espinillas, tenía un cutis por así decirlo perfecto, no era flacucho, sino musculoso, más alto de lo que recordaba y... el cabello sedoso y bien peinado hacia atrás.
-¿Eres tú...? -TN estaba atónita, y él sólo rió- ¡Me he llevado una gran sorpresa! Cielos... es que, no te reconocí... es que... estás tan diferente...
-lo sé, lo entiendo -dijo él, sonriente- mi prima también me desconoció, de hecho, por poco me hecha a patadas de la casa.
-me lo puedo imaginar -rió levemente- Sophie es muy temperamental.
-demasiado, diría yo. Pero en fin. Al final me conoció. Pero al menos tú lo hiciste en poco tiempo.
-si no me lo decías tal vez no lo hubiera hecho. Creeme, ¡Estas irreconocible!
-lo que un poco de ejercicio y recetas de la abuela pueden lograr, ¿no? -Bromeó él- pero ya habrá tiempo para hablar de mí, además de aprovechar la oportunidad de vernos, vine a auxiliar a este muchacho.
- de acuerdo -dijo TN con una sonrisa- voy por algo de heno, este muchacho necesita comer algo.
Se alejo y Liam no le quitaba la mirada de encima, cuando ella se agacho para alzar un fardo de heno, la miro con más atención.
Viento bufó, percibió la intensidad de su mirada al verla, y por ello, para sacarlo del transe, le mordisqueo el hombro y le relincho en la cara, a modo de reproche.
-¡auch!
TN soltó una carcajada mientras se acercaba, luego dejo frente a él el fardo de heno.
-muy rara vez le simpatizan los desconocidos, pero tranquilo, no te pateara.
-Si, claro. Tranquilo -le dijo con una voz suave mientras le acariciaba el lomo- ¿Cuál es la pata herida?
Ella hizo que Viento la levantara.
-oh, muy bien.
Comenzó a examinarlo, mientras Relámpago y Tormenta estiraban los cuellos para asomarse.
-quedense quietos ustedes dos -les dijo TN con los brazos cruzados.
-¿Qué cosa? -Liam alzó la cabeza.
-nada, son Relámpago y Tormenta, estaban curioseando.
-ah, pero no me molesta. Espera un momento, ¿Relámpago y Tormenta? El de Robín se llama Rayo, éste Viento, ¿Por qué le pones ese tipo de nombres? Yo les pondría Kikkie o algo así.
Y los tres relincharon en repuesta. TN sonrió victoriosa.
-a ellos no les molesta. De hecho, tienen razones para llamarse así.
-¿De verdad? Dime cuales son.
-él es Relámpago -lo señalo y se puso frente a él para acariciarle el hocico y las orejas- le puse así porque es uno de los más veloces. A Tormenta -se puso delante de él- porque su madre lo pario en una, y a Viento porque... no es muy veloz, pero corre a la velocidad del viento cuando se lo propone.
-¿Y a Rayo, por qué? -preguntó él, curioso.
-porque estuvo cerca de uno una vez, cuando era un potrillo. Se había desatado una tormenta fuerte y los caballos estaban como locos, entonces se echaron a correr y él iba con el montón cuando cayó uno cerca.
-entiendo. Eso si es una historia interesante.
Minutos después ya había terminado de dar la última vuelta a su pata.
-este muchacho debe quedarse una semana sin mover la pata.
-eso sí que va a ser complicado, él es muy inquieto.
-entonces... deberas cuidarlo, apuesto que si no estabas aquí él no habría dejado que lo curara.
-tal vez... él es un buen chico, ¿verdad que si? -Se acercó a Viento y le acaricio el cuello- eres un buen chico.
-eres muy suertudo, amigo mío -le susurró al caballo-yo nunca logre que me tratara así.
-mmmm ¿Y por qué será? -inquirió TN pícaramente.
-porque me gustabas -dijo él, lanzándole una mirada significativa- y de hecho, ese sentimiento no cambio. Para nada.
TN se quedo sin respiración por un instante.
-Liam... yo...
-no hace falta que digas algo, TN. Lo entiendo. Además... ahora debo irme.
-le diré a Robín que te de algunos peni...
-no vine para cobrar dinero. Fue sencillo, no hace falta -dijo él con una sonrisa.
-tenemos que pagarte por tu trabajo.
-¿Y a ti te pagan por estar con ellos? -TN no contestó- es por eso que me dedique a esto. No precisamente por el dinero. Sino para ayudar a los animales.
-ese es una de las acciones más nobles que jamás he visto.
Él dedico una media sonrisa, TN se había sonrojado de repente. Definitivamente estar frente a hombres guapos le causaba ese efecto.
-me alegra que pienses eso. Si le duele o se le inflama, me avisas de inmediato. Vendré no tan rápido como un rayo, pero llegare.
TN sonrió y él acomodo sus cosas en el maletín y se encamino hacia la entrada del establo.
-por cierto -volteo la cabeza- Sophie me dijo que te saludara por si acaso te veía.
-mandale saludos de mi parte también.
-te extraña mucho. Pregunta que te ha hecho la sangrona de Michelle.
-me traslado aquí, eso paso. Hace semanas que no trabajo dentro del castillo. Y como los hombres hacen las compras en el pueblo -encogió los hombros- no salgo de aquí.
-entonces... supongo que mi prima vendrá a verte pronto, y quién sabe, tal vez yo también me escabulla de vez en cuando ¿Te agradaría?
-si vienes con buenas intenciones... -inquirió ella desviando la mirada y sonriendo pícaramente.
-creeme, siempre tengo buenas intenciones -contestó él sonriente.
Se despidió con la mano, y al avanzar el primer paso, se resbaló y cayó sobre la "popo" de caballo. Para su suerte, de espaldas.
TN se tapo la boca para contener una carcajada. Él se levantó a regañadientes y mascullando maldiciones.
-¡Perfecto! Mi camisa nueva -espetó con fastidio- son gajes del oficio supongo -añadió como si no le importara, luego miró a TN y frunció el ceño- ¿Te estás burlando de mi?
-no -negó ella rápidamente, conteniéndose-
-por supuesto. ¿Cómo harías algo así? Hazlo, de todos modos ibas a hacerlo.
Dejo de contenerse y rió con ganas hasta que se compadeció.
-lo siento. ¡Es que fue muy graciosa tu caída! Eso te pasa por no prestar atención, siempre que caminas por un establo debes fijarte por dónde así no te llevas una sorpresa desagradable.
Hasta los caballos movieron las cabezas y relincharon como burlándose también. Liam se puso serio y TN rió de nuevo.
-era lo único que me faltaba -bufó.
-ven aquí, sangrón, te lavaré la camisa.
-¿Qué? No, iré al pueblo y lo haré yo mismo.
-Sophie no te dejara pasar por la puerta. Y todos en el pueblo se burlaran.
-no me importa lo que piensen.
-bien por ti -asintió ella- pero Sophie no te dejara pasar, es más higiénica que yo.
-en eso tienes razón -miró detrás del hombro- ¡Iuug! ¿Qué comen?
TN soltó otra carcajada.
-lo que un caballo debe comer. Aunque creo que esa es de Relámpago, tuvo problemas intestinales la semana pasada.
Y el corcel se hizo escuchar como a modo de aprobación.
-¿y se supone que eso debe consolarme? -inquirió enarcando una ceja.
-no. Precisamente no.
TN lo llevó al siguiente establo, donde tendrían un poco de privacidad. Él estaba detrás de la tina de madera, quitándose la camisa. Mientras ella lo esperaba. Cuando él apareció, con el torso desnudo para entregarle la prenda, no pudo evitar quedarse boquiabierta. Él notando su estado rió, maliciosamente.
-¿Te sientes bien? -preguntó divertido.
Ella sacudió la cabeza y recibió la prenda como si nada.
-por supuesto. Ahora la.... La lavo y en unos minutos estará seca, más o menos. Supongo.
Rápidamente se alejo de él y fue hasta un rincón, donde tenía otra tina, de un tamaño mediano que la anterior y puso la prenda en remojo.
¿Por qué tenía que estar así? El hecho de que tuviera unos que otros abdominales no deberían de haberla impresionado. Pero lo chistoso es que así fue... por todos los cielos, además de tener una sonrisa encantadora poseía un cuerpo escultural por el cual cualquier mujer se derretiría o se quedaría más de mil horas observando con detenimiento.
-tengo la sensación de que estás nerviosa... y ¿Sabes? Eso me agrada.