17.

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El sol fue desapareciendo por la parte baja de la puesta contraria; dando la bienvenida a la noche, ya comenzaba hacer frío. Por lo tanto estaba más que lista para dormir. Mi día en la preparatoria fue algo agitado, tuve que soportar a los amigos de Gris durante el receso y en la salida, quién si me agrado al cien porciento fue su hermano, él si parecía ser agradable y entenderme.
Como era de esperarse; mamá y Octavio no estaban en cada cuando llegue, hace un par de minutos me llamaron y entre los dos me dieron las buenas noches, supuestamente están muy ocupados por una falla que hay en la fábrica, aunque no entiendo muy bien esos problemas: espero que todo les salga bien para que tengan su buen merecido descanso.
Mi teléfono suena y vibra repetidas veces en la mesa que está a un costado de mí cama. Estiró mi mano y lo tomo contestando:
- ¿Puedo ir a verte? -rápidamente su potente voz hizo efecto en mí.
Era Ryan.
Hoy no lo había visto en todo el día. Y es extraño, pero tengo ganas de verlo, estoy sola en casa y él es el único que puede venir a esta hora de la noche. Son cerca de las 11:30.m, por alguna razón no he podido dormir nada. Me siento como aquella noche, me sientor sola, como si no tuviera a nadie, es un sentimiento muy feo.
- La verdad es que estoy muy cansada. -quise hacerme la difícil por esta ocasión.
- Estoy viéndote por la ventana, Victoria. -al escucharle gire mi cabeza hacia allá, él estaba ahí.- Y no estás haciendo nada.
- Por lo mismo no hago nada. -me excuse.
- ¿Entonces no? -replico.
- Si. -respondí.- Quiero que vengas. -susurre y colgué.
En cuánto colgué pude ver cómo Ryan se saltaba la cerca que divide los terrenos, me puse de pie y seguí mirándolo.
Por último saltó mi ventana y seguido de eso la cerró, camino alrededor de la habitación e hizo lo mismo con las otras tres. Sus ojos cayeron en mí, estaba viéndome con mucha lentitud, después de unos segundos me miro a los ojos y se acercó a mí.
Ya que las ventanas estaban cerradas y la luz estaba apagada no se alcanzaba a ver del todo bien, ahora sólo veía su silueta en la oscuridad del cuarto.
Lo sentí frente a mí.
Seguido de eso sentí que se acercó más. Un aire choco contra mi cara, esa fue mi señal para saber que si respiración estaba chocando contra mí. Estaba muy cerca, lo podía sentir sin verlo con claridad, su olor estaba en mi nariz, su colonia que huele tan bien.
- De verdad. -con tan sólo hablar hace que el corazón se me aceleré.- Quería verte.
Sus palabras me encantaron.
No sé si sea porque estaba sintiéndome sola o porque realmente así es, tal vez ni yo misma sé lo que siento cuando estoy a solas con Ryan. Siento muchas sensaciones bonitas, pero después de que se marcha no me entiendo.
Sentí su mano tocar mi mejilla, la acarició con lentitud y después sentí sus labios rozar los míos. Enseguida tome mi distancia queriendo dar un paso hacia atrás, pero eso termino siendo mi error. Ya que termine cayéndome a la cama.
Quise pararme, pero ya era muy tarde. Ryan ya estaba encima de mí, no sentía peso de más, él estaba sosteniéndose con sus manos, amabas estaban en mis costados, pero su aliento seguía chocando contra mi cara, era un olor fresco. Su aliento hacia que sintiera unas inmensas ganas de besarlo, pero no podía hacerlo, no debía hacerlo.
- Ya fue suficiente. -trate de hablar con dureza, pero fue un intento inútil.
Ryan ni siquiera se molestó en mover un sólo músculo, él siguió encima de mí.
- ¿Tú querías verme? -pregunto ignorando mis palabras.
La verdad es que si.
Quise responder, pero no podía decirle eso. No sabiendo que mañana todo sería muy diferente, he visto esto en millones de novelas y la chica siempre es la herida, en esta historia no quiero serlo, no quiero atontarme con el chico bonito y después estar sintiéndome mal por todo y por nada.
Simplemente no.
- A decir verdad.. -hice una pausa deteniendo las verdaderas palabras en mi boca.- Yo..
- No me respondas. -me interrumpió pasando su mano por mis labios.- No rompas este momento con tu frialdad, por favor. -pidió en tono de súplica.
Este era la segunda vez que Ryan se portaba lindo conmigo, no tenía ese aula egocéntrico que tanto odio, no era creído ni nada, sólo estaba siendo él. Y eso estaba gustandome, me agrada más en la noche que en el día.
Es muy diferente en el día y en la noche. En el día es egocéntrico, creído e insoportable, pero en la noche es atento, sincero y es él mismo.
- Está bien. -digo ladeando mi cabeza, de esta forma su cara no está tan cerca de la mía.- Cambiando de tema. ¿Para que querías verme? -pregunto moviéndome en la cama.
Ryan pareció entender mi incomodidad y termino sentándose en el borde de la cama, aproveche eso para ponerme de pie y prender la luz, en cuánto lo hice pude verlo con claridad. Vestía de un pantalón de mezclilla gris, sus piernas firmes se marcaban por encima de este. Traía puesta una camiseta de resaque, gracias a eso sus brazos quedaban abiertamente a mí vista.
Podía ver esos sexys músculos remarcandose con cada pequeño movimiento que hacía. Sus ojos cafés estaban mirando los míos, su cabello café estaba medio alborotado, su cabello de esa manera le daba un toque de chico malo, pero atractivo. Sus labios rosados y gruesos estaban en línea recta.
De verdad, quería verte..
Sentí un gran escalofrío al recordar sus palabras.
Sus palabras eran lindas, la verdad era que si, pero no podía sentirme bien con ellas, Ryan es una persona difícil de sobrellevar, ahorita dice una cosa y mañana dirá otra, es como si fuera uno en el día y otro en la noche.
- No lo sé. -contesta pasando sus manos por su cara.- Hay cosas que ni yo mismo entiendo.
Una cosa en común.
- Entiendo. -camino hacia la cama y me siento a un costado de él.- Muchas veces me ha pasado eso.
- Una pregunta.
- Dime.
- ¿Por qué eres así conmigo? -pregunto en un tono serio.
Su pregunta me dejó sin palabras.
No me atrevería a decirle la verdad, no sería capaz de hacerlo. Porque la verdad era que Ryan comenzaba a entrar en mi corazón y eso no estaba bien, él es una persona muy difícil, no estaría bien que me interesará en él siendo así, aunque interesada en él ya estoy, pero trato de ocultarlo lo más posible, creo que su actitud cálida conmigo no ayuda mucho, no es fácil ser con él como soy con todos. Fría, dura y firme, con él las cosas son diferentes.
Diferentes porque sé que él no es así con todos, él sólo es así conmigo, yo lo sé. Lo siento así, he visto como se comporta con los demás, es igual que yo, frío, duro y firme, pero conmigo es de otra manera, se comporta atento y muy amable. Hasta con Jessie era así, es por eso que siento mucha más presión.
- ¿Así como? -me hice la tonta.
- Agh. -Ryan rodó los ojos.- Tú sabes a qué me refiero. Eres muy fría conmigo, eres demasiado ruda, no te gusta hablar conmigo de muchas cosas y cuando lo haces son de cosas sin importancia para ti. Es como si no quisieras estar cerca de mí, como si tomarás tu distancia. -lo dijo con tanta cansadez que hasta sentí un poco de lástima.
- Hay cosas que no puedo controlar. -digo con sinceridad.- Por eso es que prefiero tomar mi distancia.
- ¿Pero, por qué? -se volvió a mí y se remojo los labios.- Es decir, no quiero presionarte ni nada por el estilo, pero hay veces que me cuesta mucho fingir que no me importa nada que tenga que ver contigo. ¡Me encantas, Victoria. Y me jode mucho que tú no sientas lo mismo que yo siento por tí! -gritó con euforia.
Sus palabras me hicieron sentir muy bien. Saber que Ryan siente lo mismo que yo siento por él me hace feliz, pero eso no es suficiente para que deje de pensar en lo mismo. Yo sé que él dice eso ahora, pero mañana durante el día será otra persona y entonces será cuando me sienta una mierda. Él está viendo sólo el ahora, yo veo el ahora y el futuro, no estoy viendo sólo el momento, porque sé que en cada acción hay una consecuencia.
- ¿Sabes? -con tan sólo hablar, Ryan me pone toda su atención.- Tú también me encantas, me gustas mucho. -confesé en un susurro.
Al instante, una sonrisa apareció en su cara. Por esto, aparecieron unos lindos oyuelos en sus mejillas haciéndolo ver aún más adorable.
Sé que fue una mala idea confesarle que me gusta, pero es inevitable no hacerlo. Creo que si no le hubiera dicho la verdad lo hubiese hecho sentir mal y eso es lo último que quiero ahora.
- ¿De verdad? -pregunta y yo asiento.- ¡Creí que nunca lo dirías! -exclamo.
Su voz era feliz, la felicidad en Ryan podía sentirla. Osea que de verdad le alegraba mis palabras, estaba feliz porque sentía lo mismo que él siente por mí.
- Tranquilo. -musité colocando mi mano derecha en su pecho.- Tampoco es la gran cosa.
- Para tí. -me contradijo.
-Bien, creo que ya es hora de que vayas a dormir. -lo invito a irse.
- He venido a dormir contigo, Victoria. -anuncia juguetón.- ¿O no quieres que me quedé? -pregunta arqueando una de sus cejas.
- Sólo por esta vez. -acepte alejándome de él.
Ryan se puso de pie y entre los dos empezamos a acomodar las sábanas de la cama, luego de eso abrí una de las ventanas para que entrará algo de luz y apague la de adentro, cuando volví a la cama Ryan ya estaba recostado, estaba tapado de la cintura para abajo. Con ayuda de la luz que entraba por la ventana podía ver sus perfectos abdominales, su duro abdomen estaba completamente desnudo. Se había quitado la camisa y el calzado.
Una vez más dormiría con Ryan.
- Eh. ¿Victoria? -me llama mientras me acuesto en mí lugar.
Me tapo y le doy la espalda.
- ¿Si? -conteste volviéndome a él por un segundo.
- Quiero abrazarte. -susurra moviéndose en la cama.- ¿Puedo hacerlo?
- No. -me negué y volví a darle la espalda.
Pero eso a él le valió. Sentí sus brazos rodear mi cintura, su respiración estaba por encima de mí cabello, mientras que sus piernas estaban cerca de las mías.
Era hora de dormir.

(...)

Las doce.

Las doce y media.

La una.

La una y media.

Las dos.

Las dos y media.

Y todavía no es hora de que pueda dormir. Por alguna razón no he podido dormir nada, no sé si sea por lo que le dije a Ryan o simplemente porque él está aquí conmigo. Estamos en la misma posición de hace tres horas, estoy dándole la espalda mientras él está abrazado a mí.

Él en cuánto cerró los ojos se quedó dormido, quisiera tener el mismo sueño que tiene él, lo peor de todo es que debo levantarme temprano para ir a la escuela.

Tomo el brazo de Ryan con cuidado y lo muevo con lentitud.

No quiero que se despierte y empiece con sus cosas.

Pero su brazo se pone duro, no me aprieta ni nada de eso, sólo se pone firme y no lo puedo mover ni un poco con ayuda de mis brazos. En verdad, Ryan es fuerte.

- Hmmm.. -un gruñido de él hace que me quedé helada.

- Shh, shh, shh. -trato de hacer algún sonido con mis labios para que duerma.

- Hmmm.. -otro gruñido de Ryan, al quejarse se movió y se pegó más a mí.- No te muevas, Victoria. -pide con una voz extremadamente ronca.

Si su voz es ronca y potente durante el día, ahora así es lo triple.

Me moví hacia atrás para ver si me acomodaba, pero fue inútil y seguí moviéndome.

No debe ser tan difícil hallar una posición perfecta para dormir.

- No puedo dormir. -susurre con oculta desesperación.

- Victoria. -me llama ignorando mis palabras, me vuelvo a él y lo veo a la cara.- Enserio, no te muevas. -repite con dureza.

Genial, no puedo dormir y ahora Ryan no quiere que me mueva.

¿Qué le pasa?

- ¿Por qué no? -pregunto entre dientes.

- Haces que.. me emocioné.

Sus palabras me dejaron en blanco.

Eso significaba que..

Él estaba..

Yo lo estaba.. excitan..

La Chica Indicada ✔️ [En Edición]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora