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Mañana nublada. Algunas gotas pesadas caían con fuerza contra la ventana de su habitación. La alarma la despertó y sin más ella se levanto aún con los ojos medio cerrados.
Cogió su celular, para apagar el irritante sonido que la había despertado minutos atrás, y se encontró con 3 mensajes nuevos.
- Muy temprano.- se quejó.- ¿Quién escribe tan temprano?- arrastraba las palabras.
Desbloqueó el celular y revisó sus mensajes, al instante, por más irritada que haya estado minutos antes, cansada y con los párpados que se le caían, con flojera y todo eso que uno tiene a las 6:30am se esfumaron, simplemente sonrió. Una de esas sonrisas que nacen del corazón, esas sonrisas que te hacen lucir como un idiota, pero no cualquier idiota, un idiota feliz.

Mensajes de whatsapp

Hey, Annie
Buenos días, mi amor.
Enviado a las 6:15am.

Espero hayas tenido una linda noche y que hayas dormido bien.
Enviado a las 6:16am.

Te veo más tarde, rojita. Te amo.
Enviado a las 6:16am.

Era técnicamente imposible no sonreír con esos mensajes.
Ya había pasado un mes y medio desde que Annie se había reencontrado con Thomas y Amanda, desde que cada dos días visitaba a su hermana en el hospital.
El doctor dijo que en unos días más y con suerte ese mismo día, podrían darle de alta. También comentó en una ocasión que la falta de amigos y cariño provocaban que Claire no lograra mejorar. Cualquiera se pregunta "¿Si tiene cáncer que tiene que ver los amigos y el cariño?" , bueno el estado de ánimo de la castaña provocaba que todo su cuerpo estuviera débil y propenso a todo. Había mejorado mucho desde la última vez. Podría salir de aquel hospital e ir a donde quiera, dejar de estar conectada a tantos cables con sueros y químicos, respirar aire fresco en lugar de aire acondicionado al estar encerrada en una habitación con olor a medicina.
Todo cambiaría para ella, todo. Todo mejoraría, todo. Todo sería como siempre quisieron, todo.
Decidió levantarse de la cama e irse a bañar y cambiarse.
Al estar lista fue a la cafetería que siempre iba a pasar el rato, leer y donde recibía las notas de Thomas. Pues ahí se encontraría con él.

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Pasó de página, se acercaba al final del libro y no aguantaba la idea de que todo terminaría. Su cabello rojizo caía sobre sus mejillas, ella lo acomodaba detrás de sus orejas y continuaba con su intensa lectura.
- Aquí tiene su café, señorita.- un muchacho joven le tendió un vaso de cartón con el café que había pedido.
- Gracias.- le dedicó una sonrisa amable y cogió el vaso. Le dio un pequeño sorbo, para no quemarse, y continuó leyendo.
Estaba tan atenta a los hechos ficticios que no se esperaba que terminara en la oscuridad, que viera todo negro y que un suave tacto cubriera sus ojos.
- ¿Quién soy?- fingió una voz grave, para que la suya no se reconociera, mientras sonreía al cubrir sus ojos.
Ella rió.
- Mmm.....- dudó a propósito mientras tocaba las manos.- Probablemente sea un chico muy apuesto, amable, atento y de hecho que súper guapo.- él sonrió- Pero tal vez estoy equivocada.- frunció el ceño.
- Eh, que me ha dolido- dijo él retirando sus manos. Ella comenzó a reír, volteó para mirarlo y cogió su casaca, lo jaló hacia ella y le dio un tierno beso a lo que él le respondió. Se separó lentamente de sus labios sonriendo.
- Para mi eres mucho más que todo eso.- dijo en susurro.
- Ya no me duele.- dijo él a lo que ambos rieron, él le dio un corto beso en los labios y se sentó a su lado.

Estuvieron un buen rato hablando y riendo hasta que tuvieron que irse al hospital para ver a Claire.

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Aquella noticia alegró a más de uno. Por fin saldría, por fin sería feliz.
- Alista tus cosas y podrás irte más rápido, Claire.- dijo sonriendo el doctor. Salió de su habitación y cerró la puerta.
- Claire, vamos.- dijo la pelirroja sonriendo.
La castaña sonreía, pero algo raro se notaba en ella, no sonreía con toda la sinceridad.
- Hey, pequeña ¿Qué pasa?- preguntó Thomas. Ella bajó la mirada.
- Es que encontré a alguien aquí y es especial.- empezó a sonrojarse.- Está en las mismas situaciones que yo y no quiero dejarlo, él se quedaría solo.
- ¿Hablas de Louis? ¿El de la habitación 712? ¿Cómo se supone que lo conoces si nunca sales?- preguntó su padre.
- Cuando me hacían la quimioterapia, lo conocí. Estaba muy mal, tenia ojeras, las venas de sus brazos y párpados se notaban mucho y su voz era apagada.- Thomas abrazo por la cintura a Annie, ella sonreía. Su hermana había encontrado el amor en una situación no común.-Todas las madrugadas iba a visitarlo, mientras tú dormías, hablábamos y reíamos, ya no era el Louis depresivo sino, un Louis alegre.- sonrió. Su padre tenía ojos de plato.
- Y...
- Somos pareja desde hace dos meses.- soltó. Todos boquiabiertos, ella riendo.

Está enamorada. No podemos separarlos, al menos, no de ese modo.
Claire, tienes derecho a ser feliz.

©Cotton CandyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora