Capítulo 24: Obsesiones

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Orochimaru salió también tras mientras Hidan le ordenaba a Konan que se encerrase en su habitación y no abriera a nadie, él aún tenía que ir a por Deidara antes de que esos dos hicieran alguna locura. Se iban a marchar cada uno por su lado, cuando apareció frente a ellos Itachi acompañado por su hermano y unos guardias más. Se detuvo frente a ellos preguntando por Deidara.

- Se lo han llevado – dijo Konan – se han ido por allí, la puerta de atrás. Seguramente irán hacia el bosque.

- Encerraos y no salgáis. Uno de mis hombres se quedará con vosotros – dijo Itachi corriendo hacia donde Konan le había dicho.

- Esperad, yo también voy con vosotros – dijo Hidan uniéndose a la búsqueda.

Todos salieron corriendo tras los fugitivos. Itachi estaba preocupado por Deidara aunque trataba de disimularlo todo lo que podía. Siempre supo que aquel plan era arriesgado pero le dejó hacerlo. Quizá sólo una vez se arrepintió de haberle dejado marchar de nuevo con Pain y fue cuando recibió la carta donde Deidara le contaba que estaba embarazado de él. Sintió miedo de que le pudieran descubrir, de que les ocurriese algo a ambos, ahora ese temor se hacía realidad. Por suerte para él, pese a no querer reconocerlo, Orochimaru se negaba a que algo pudiera pasarle a Deidara, eso le calmaba un poco, sabía que le protegería pero también tenía muy en mente, que debía llegar antes de que se lo volviera a llevar, porque las defensas del Reino del Viento eran aún más fuertes que las del Reino de la lluvia. No llegaría a Deidara si le encerraba de nuevo.

Salieron del castillo hacia el patio y pidieron unos caballos a los soldados que estaban por allí custodiando la ciudad y deteniendo a los soldados fieles a Pain para evitar algún daño colateral. Montaron en los animales y salieron a galope siguiendo las instrucciones de Konan. Pain tenía un castillo algo más pequeño al este de allí. En las antiguas guerras, era donde solía resguardarse la familia real para no sufrir daños y en este momento, Itachi sabía que Pain pensaba llevar a Deidara allí, sólo esperaba llegar antes que Orochimaru y Pain arreglasen todo por las malas.

Hidan que iba más atrás con el caballo, le obligó a acelerar el paso al animal hasta alcanzar a Itachi que iba al frente junto a un par de guardias. Itachi le observó unos segundos en silencio hasta que éste habló indicándole el camino que debían seguir hacia el castillo de Pain. Cuando se alejaron lo suficiente del resto del grupo, Itachi no pudo evitar preguntar lo que hacía tiempo le había estado dando vueltas.

- Oye Hidan... ¿Por qué traicionar a tu Rey? Es decir... naciste en el Reino de la lluvia y dudo mucho que quisieras ver cómo la guerra llegaba a tu país.

- Por el mismo motivo por el que tú estás aquí en mi país invadiéndonos. Me enamoré.

- ¿De la Reina? Apuntaste muy alto.

- Vengo de familia noble, los protectores del reino. Toda mi familia ha sido soldado siempre y yo aprendí joven el arte de las armas. Al fallecer mi padre entré yo a sustituirle en el consejo y... ¿Qué puedo decirte? Supongo que le caí bien a Pain, me consultaba prácticamente cualquier cosa. Al casarse con Konan me "ofreció" a mí la tarea de protegerla, de ser su guardaespaldas. En aquel momento no creí que me enamoraría de ella. Ver como la trataba Pain supongo que creó en mí cierto sentimiento de querer protegerla. No puedes imaginarte lo que es vivir a su lado durante años, no es nada comparado a lo que ha vivido Deidara estos meses. Hasta mandó asesinar a su padre que estaba en prisión cuando se negó a firmar unos documentos que eran importantes para él.

- ¿No sospecha que Konan lleva a tu hijo? – preguntó Itachi sorprendido.

- El Rey ya no tiene ojos para su esposa desde hace mucho tiempo. Supongo que si sigo vivo es porque no lo sabe – comentó sonriendo – Pain me llevaría a la horca si se enterase que ese niño es mío y que me he estado acostando con su esposa.

Itachi sonrió y tenía pensado contestarle cuando a lo lejos escuchó las voces de aquellos dos discutiendo. Apresuró el paso y Hidan le siguió de cerca obligando a los demás a acelerar también para llegar antes. Apenas los tuvo a la vista, Itachi desmontó corriendo hacia ellos. Ni siquiera habían sido capaces de llegar al castillo de Pain, se había quedado a medio camino, seguramente porque Orochimaru le había alcanzado antes. Lo peor de todo, era ver a Pain tan cerca del borde del acantilado con Deidara aún sujeto sin posibilidad de escaparse.

Los ojos azules de Deidara se fijaron en los oscuros de Itachi. Orochimaru trataba de convencer a Pain de que soltase a Deidara pero éste parecía haberse vuelto loco, perder todo lo había llevado al borde de la más absoluta locura, era capaz de cualquier cosa y no dudaría en llevarse a Deidara con él. Cada paso hacia atrás le acercaba más al precipicio. Itachi se acercaba hacia Orochimaru con lentitud sin perder de vista a Deidara.

No quiso meterse en la conversación que mantenían los dos pero cuando todo se tensó aún más, no le quedó más remedio que correr hacia delante viendo como Pain se tiraba por el acantilado arrastrando con él a Deidara. Para su suerte, Orochimaru que estaba más cerca consiguió soltar el brazo de Pain del cuello de Deidara empujándole hacia Itachi pero cayendo él junto a su sobrino.

Itachi cogió la mano de Deidara antes de que cayese hacia atrás y le empujó con fuerza hacia él abrazándole y cayendo de culo al suelo con Deidara acurrucándose en su pecho a punto de llorar por el miedo que había pasado.

- Ya está, te tengo – le dijo Itachi susurrándole y acariciándole el cabello con dulzura – estás a salvo, estáis a salvo – rectificó pensando en su hijo y sonriendo – Venga, volvamos al palacio, hay mucho que hacer, tenemos que recuperar tu reino.

- Será fácil ahora que Orochimaru ya no está – dijo Deidara mirando hacia el acantilado con cierta tristeza.

- ¿Aún le tienes lástima? – preguntó Itachi.

- Sé que hizo muchas cosas malas y no le perdonaré lo de mis padres pero... siempre me cuidó y protegió, aunque fuera por ese amor enfermizo que le ha llevado a esto. Él nunca me hizo daño ni quería hacérmelo.

- Lo sé. Estaba obsesionado pero supongo que eso te ha beneficiado. Me alegro que estés bien.

- Quiero volver a casa – dijo Deidara con voz cansada – por favor.

- Claro. Volvamos primero al palacio de la lluvia y saquemos de prisión a la familia de Konan, seguro que estará deseando verles. Luego te llevaré a mi castillo para que puedas descansar. Yo me ocuparé de los trámites para devolverte el reino del viento.

- Gracias – le agradeció Deidara justo antes de unir sus labios en un dulce beso.

Reemplazando a mi hermana (Naruto: Sasu-Naru, Ita-Dei)Where stories live. Discover now