Capítulo 2

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Narra Sair

Después de llegar a casa me fui a mi cuarto a descansar un poco, ya que mi abuela esta abaja haciendo la cena.

— ¿Hola? ¿Puedo pasar?— Me despierta hablándome desde la puerta.

— ¡Sí! pasa abuela. —Le digo bostezando.

— Y ¿Cómo te fue hoy? —Sentándose en el borde de la cama.

— Bien, como todos los días. —Respondí despreocupado.

— Tú... tu madre llamo, y me pregunto por ti... y a pesar de que no esté... —Le interrumpo.

— Si, gracias ya quedo claro—le respondí secamente—por favor avísame cuando este la cena. —Le hago una seña queriendo le decir que me dejara solo.

— Esta bien, pero solo recuerda que ella hace esto por tu bien y que... —La mire molesto.

— Por favor déjame solo. —Se lo pedí con la cabeza cabizbaja y con los ojos llorosos.

Hablar de una persona que ni siquiera he visto físicamente durante años, sabiendo que me dejo aquí para trabajar en otro lugar por estar cerca de otro hombre que no conozco. Acaso eso es puede ser justificado pero ni siguiera ha querido hablar conmigo, como puedo querer a una persona que ni siquiera sabe que la necesito. Después de cenar, había llorado toda la noche hasta quedarme dormido, luego en la mañana decidí no asistir al colegio total no faltaba mucho para que llegasen las vacaciones de verano, prefería ir a dar una vuelta por la ciudad.

Después de unas horas

Decidí ir al parque a pensar un poco las cosas y despejar mi mente con un lugar agradable, de repente choco con una persona «por andar en las nubes».

— Disculpe, estaba distraído no lo vi—Me disculpe, levantando la mirada—pero tú...eres... el chico que veo cada tarde—Me quede observando eso ojos color oro que suelo ver pocas veces—, lo siento. En ese momento hubo un silencio incómodo y nos mira vamos fijamente como si estuviéramos hipnotizados uno al otro, hasta que el decidió hablar en y romper el silencio.

— Ehmm... ¡Hola!... ¿Te...te lastimaste? —Me pregunta mirándome preocupado.

— No, aunque gracias por preocuparte. —Le dije mirándolo un poco extraño y avergonzado.

— Y... ¿Qué haces por aquí? ¿No se supo que tienes clases hoy? —Pregunta confundido.

— No...digo si...bueno...me tome el día libre hoy. —Tartamudee, todavía andaba distraído.

— ¡Ah! bueno...pues...y ¿Vas hacer algo ahorita o...? —Me pregunta nervioso, como si quisiera decirme algo.

— En realidad no, solo vine a pasar el rato. —Le digo sin interés alguno.

—Bueno...tú... ¿Te gustaría caminar un rato y charlar? —Me pregunta aún más nervioso.

— ¡Claro! —Le respondo con una sonrisa.

No lo sé...pero me agradaba que me hiciera compañía, para ser un vagabundo lucia bastante bien y a pesar de que conozco muy poco de él siempre que platicamos; él casi nunca habla conmigo aunque esta vez pudimos establecer una conversación concreta después de unas dos semanas de haberlo conocido. Estuvimos hablando y recorriendo el parque durante varias horas, pude saber más detalles de él como que; tiene 19 años «Yo pensé que tenía 20 o 25», su nombre es Camilo Escrivá, que cosas le gusta, etc.

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!