Capitulo 9

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Narra Dominick

Me encontraba leyendo muy tranquilo en la biblioteca del castillo, evidentemente el libro que los gemelos me habían traído, traía información muy útil que me ayudaría a conseguir el Cristal de Dios, con el bajo mí poder podre revertir todo lo que el Rey Dugarte ha hecho, haré que estas tierras vuelvan hacer lo que alguna vez fueron; llenas de todo tipos de criaturas, demonios, vampiros y hombres-lobos, todos en un mismo mundo, yo seré el que tome el control para evitar cualquier inconveniente, y ya tenía a la gente con la que podría contar para ello. Explicaba un poco de cómo fue su vida escondido de todos y cómo usaba el poder del cristal para ayudar a las personas necesitadas, también hablaba de ciertos puntos donde había escondido los sellos para que los mundos no pudiesen unirse otra vez, además de eso su vida personal, y efectivamente había tenido un hijo, y ese niño era el nuevo portador del cristal, pero desde ese punto no había más información alguna, lo único que tenía era las fechas de cada anotación y esa fue hecha hace dieciséis años, suponiendo que el chico siguiese vivo tendría aproximadamente 16 años de edad, el problema era que cuantos niños no tendría esa edad hoy en día, aunque tenía un punto clave, su último momento antes de desfallecer fue cerca de Polonia así que sacando hipótesis de todo esto el chico se encontraría por esos lugares. Tengo planeado mandar a varios de los monstruos (Señores del Desierto) que me son útiles para encontrarle, ya que ese chico no posee un alma, al poder separar el cristal de su cuerpo este se encontrara expuesto haciendo que para mí sea más fácil encontrarle, mande a llamar a los gemelos para que así siguiesen buscando los 3 sellos faltantes que dejaría que los mundos se uniesen, después de que yo terminase de trabajar con mi padre iría por mi propia cuenta a ir a buscar el cristal.

—Bueno ya hemos terminado con esto cierto, ahora me retirare padre—saliendo de su oficina— ¡Richarth! —le llame, apareciendo a mi lado.

—Llamo príncipe Dominick—haciendo una reverencia ante mí.

—Quiero que alistes mis cosas y prepárate, saldremos antes de que antes del atardecer.

—A sí será mi señor—desvaneciéndose nuevamente.

—Hermano... ¿A dónde iras? —me pregunta Diana detrás de mí.

— ¿Por qué quieres saber? —mientras me agachaba para verla.

—Es que quiero que me lleves a visitar a un amigo.

— ¿Un amigo? —Le mire algo serio— ¿Qué amigo es ese?

—Es alguien que me ayudo cuando me escape, fue muy bueno conmigo y quisiera verle otra vez.

—Mmm ¿En dónde vive ese amigo tuyo?

—En Polonia, en una de las ciudades; Crystal Paradise esta algo lejos pero por favor llévame sí. —poniendo su carita de inocencia.

—De acuerdo, pero solo para que no te vuelvas a escapar por tu cuenta—le dije con una sonrisa.

— ¡Yuju! Gracias hermano mayor, iré a alistarme. —Dándome un abrazo para luego irse.

—Señor ¿La princesa Diana ira con nosotros? —me pregunta Richarth apareciendo de la nada.

—Sí, así al menos se mantendrá ocupada y puede que eso le ayude a olvidarse de mamá, además que estará cerca de mí ya que nosotros también iremos a Polonia y sus suburbios, puede que ahí consiga lo que estoy buscando. Y dile a los gemelos que también se alisten, quiero que ellos se encarguen de Diana mientras estemos allá.

—Como diga príncipe.

Tomamos uno de los aviones privados de mi padre, al llegar al lugar nos hospedamos en uno de los hoteles de la zona en el centro de la ciudad, era una ciudad muy pintoresca y con mucha cultura colonial, luego de ahí junto con los gemelos y yo acompañamos a Diana a verse con ese 'amigo' suyo el cual le había ayudado, ella siempre asido la consentida de todos nosotros, siempre asido una niña callada aunque con mucho espíritu; es una chica sencilla, ella nos había llevado a un restaurante que tenía por nombre SilverBullet, el lugar tiene un ambiente algo hogareño y muy familiar aunque a simple vista tenía el aspecto de un bar rustico «el lugar me repugnaba», tomamos una de las mesas del fondo para sentarnos, Diana llamo al mesero para luego pedirle algo.

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!