Capítulo 11

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NarraCamilo

Después de salir del SilverBulletSaír decidió que lo acompañase primero hacer una visita por el hospital a hacerle una visita a su abuela, para sorpresa de nosotros ella había despertado del coma, pero luego inmediatamente le habían empezado a dar un paro cardiaco, se encontraba en emergencias, su presión se había alterado, nos encontrábamos en la sala de espera, Sair no hacía nada más que dar vueltas por todo el salón, estaba muy preocupado e inquieto, por mucho que trataba de calmarlo él no paraba de preocuparse, en ese momento se apareció la chica de cabellos rosados y nos saludó.

—Hola ¿Qué tal chicos?

—Bueno no muy bien, la abuela de Sair se encuentra en emergencias.

— ¡Puede morirse en cualquier segundo! Y yo sin poder hacer nada—dijo angustiado.

—Calma no te precipites, ella estará bien...

—Para ti es fácil decirlo—la miro eufórico con lágrimas en sus ojos—, eres una criatura celestial no, ayúdame a salvarla.

—Sair cálmate, estás haciendo un escándalo—le abrace—. Entiendo que lo que estás pasando es duro, pero no olvides que tienes muchas personas que aún están ahí contigo, apoyándote incondicionalmente, eso fue algo que tú me ensañaste, nadie nunca está solo.

— ¡Camilo! —Arranca a llorar—¿Por qué? Ella no lo merece.

—Sé que esto no es fácil, pero no puedo intervenir en la vida y la muerte, ese tipo de cosas no están a mi alcance—dice la chica sobando a Sair por la espalda.

— ¿Y qué es lo que haces en el hospital?

—Vine para asegurarme como está el perímetro por aquí, ya que la última vez esto era un caos dimensional. A pesar de que se cerró el portal que conectaba al inframundo la capa que lo protege se ha vuelto aún más débil.

—En pocas palabras los diferentes mundos pueden colapsar y ser solo uno.

—Exacto, los siete sellos protectores están siendo encontrados de alguna manera y los están destruyendo. Ni siquiera las sedes saben dónde se encuentran ocultos los sellos, pero alguien ha conseguido la oportunidad de saber dónde se encuentra cada uno.

—Pero ¿Cómo que nadie sabe dónde estaban, entonces quien los puso?

—El último portador del Cristal de Dios, el rey Ricardo, solo él era el que sabía dónde estaban y para asegurarse de que nadie los encontrara los escondió en diferentes sitios, y decidió no contarle a nadie de su ubicación, según la leyenda se supone que el sigue vivo, deambulando por la tierra, ya que el Cristal le dio vida eterna.

— ¿RicardoJahazielDugarte Corona?

—Sí... ¿Cómo sabes su nombre completo? ¿Acaso sabes quiénes?

—Bueno yo...—fue interrumpido por el doctor.

—Ustedes son los familiares de la señora Beatriz Jones

— ¡Sí, soy yo! Soy su nieto. —se levantó rápidamente—Ella ¿Está bien? Dígame la verdad.

—Lo siento hijo, tu abuela...a falleció.

— ¿Qué? —Quedando sorprendido— No

—Sair... lo siento—dice la peli rosada.

— ¿Pero... por qué? —Estaba atónico—Ella es el único...ser... Ella no...

—Al parecer padecía de un hogo que estaba deteriorando su cerebro provocándole un espasmo nervioso el cual llego al corazón, provocándole un paro cardiaco, las estabilizamos unos cuantos minutos, pero luego no pudo responder más al electrochoque. Cuando vimos su registro no vimos que tuviese más parientes, aparte de ti hay algún otro adulto responsable, cercano, lejano...

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!