Capítulo 5

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Narra Camilo

Se sentía cálido estar junto a él, en ese momento sentí como me abrazaba con firmeza, pero desde que entre en la casa había algo que no me agradaba para nada, el sitio estaba muy pesado, en ese momento sentí como la puerta se abría, lo que su puse es que fuera la abuela del chico y en efecto era ella.

— Mmm...parece un angelito cuando duerme, —dijo en susurros—ahora déjame ver...tu alma. —Con tono terrorífico.

Sabía que había algo raro en el lugar, rápidamente me levante y ataque a la anciana, en ese momento la abuelita ya no era una abuela. Había toma su verdadera forma, era...una criatura que nunca había visto antes.

— ¿Ah?...que ¿QUÉ ES ESA COSA? —Asustando...levantándose de la cama de un salto.

—Tú vendrás conmigo. —Mientras desaparecía y tomaba a Sair.

— ¡¡Ahhhhh!! Ayuda—el monstruo se lo llevaba por la ventana.

Tenía que seguirlo, Sair estaba en peligro y no dejaría que le pasara algo, en ese momento los había perdido de vista pero podía seguir el olor de Sair; el olor me llevo hasta una zona muy colonial muy vieja de la ciudad, pero había alguien más, una chica con cabello rosado, decidí mejor esconder me para que no me viera, no tenía la certeza de que fuera algún guardia de la Corte Alfa. Y en ese preciso momento aparece el monstruo que estaba siguiendo, algo que no había detallado es que la criatura poseía más de una cabeza.

—Hora devélame la verdadera forma de tu alma. —Cambiando de cabeza.

— Alguien ayúdeme. —Dijo en susurro y asustado.

— Sera mejor que lo sueltes al chico—mientras le apuntaba con un arco y flecha—o mejor vete a donde perteneces. —Soltando la flecha, pero había fallado.

—Fallaste, ahora me toca a mí atacar. —Soltando a Sair, antes de que cayera lo atrape. En ese momento me di cuenta de que ya no era un lobo. Esta mañana había tenido algunos problemas con algunas posiciones en el sótano del restaurante de Daniel y por lo que veo el efecto se había desvanecido.

— Ya puedes abrir los ojos. —Sonreía.

— ¿Ah? ... ¿Camilo? ¿Qué fue lo...? —Fue interrumpido por la chica de pelo rosado, le había dormido.

— ¿Qué fue lo que le hiciste? —Le mire desconfiado.

— Ehm...creo que será mejor que al menos te pongas algo de ropa ¿Te parece? —Ella estaba roja miraba a otro lado mientras me extendía un par de pantalones rasgados.

— ¿Qué? —No me había fijado que estaba desnudo—Dame un momento. —Deje a Sair en un banco mientras me ponía el pantalón.

— No te preocupes por el chico, es mejor que piense que todo esto fue un mal sueño...por cierto soy Laila; Laila Loor Zerón ¿De dónde conoces al chico? —Se presenta mientras veía a Sair para no ver en donde estaba yo.

— Yo soy Camilo Castillas Rojas un placer.-Me presente-Y lo conozco de hace ya un tiempo. Por cierto ¿Qué era esa cosa?-Le pregunte mientras toma a Sair nuevamente.

—Eso era un Sr. del Desierto su objetivo es tomar las vidas de los demás, son sirvientes de la muerte, pero hay algo más en todo esto, se supone que no deberían estar aquí—responde sin ninguna expresión—, creo que será mejor que lo lleves a casa.

— Está bien, y ¡Gracias!

—De nada—me sonrío—nos vemos...lobo.

— ¿Ah? —Me voltee para verlo pero cuando lo hice ya se había ido—Me pregunto qué tipo de criatura era, su aura es muy pura por lo que sentí. Bueno sin más rodeo lleve a Sair a casa, al llegar ahí se encontraban Diana y Caroline tocando el timbre de la casa.

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!