Capítulo 10

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Narra Sair

Desperté en un jardín, en el centro de este se encontraba una fuente que tenía unas estatuas de un hombre y una mujer bailando, su aspecto era muy lindo, era de día, ahí se encontraban dos jóvenes, uno de ellos parecía tener la misma edad que yo, quede atónico, pero mis ojos no me engañaban, ese era yo, tenía una ropa un poco más antigua como de la colonia, era muy elegante, el otro chico era algo más alto y también traía unas ropas muy finas, con cabello largo color negro y una cola de caballo que lo sujetaba, me acerque un poco más veía todoy lo oía todo pero ellos no a mí.

—Dime parisino ¿Qué es lo que quieres que te regale para tú cumpleaños?—dice el chico de la cola de caballo.

—Sabes bien lo que quiero... Dime que podre estar contigo para siempre y yo seré el chico más feliz de toda Transilvania—poniéndose en la orilla de la fuente para así abrazarle por el cuello.

—Siempre estaremos juntos París, y puedo hacer real tu sueño.

— ¿Así? ¿Cómo? Dime.

—Te lo diré después de que cumplas tus diecisiete años, te daré doble regalo, ahora dime ¿Me amas?

—Te lo diré después de que cumplas mis diecisiete años—dice vacilante.

—Hare que caigas al agua si no me dices.

— ¡No! —Dijo entre pucheros—Sabes que sí, sobre todas las cosas—mientras le da un beso.

En ese momento todo se me empezó a nublar, estaba despertándome, abrí los ojos y mi rostro se encontraba frente a un hombre que se encontraba sentado en uno de los costados de la cama, su rostro me fue familiar, era el mismo chico del sueño, me dolía la cabeza y estaba algo mareado.

— ¿Qué? ¿Dónde me encuentro? ¿Qué paso? —pregunte confundido mirando a mi alrededor.

—Calma muchacho, tuviste un colapso repentino; o sea que te desmallaste, así que te auxilie trayéndote en el hotel donde me quedo ya que estábamos cerca de él.

—Lo siento pero tengo que ir a casa, mi abuela debe de estar preocupada—dije algo inquieto, me incomodaba un poco el que estuviese muy cerca de mí.

—Tranquilo, no necesitas mentirme para que te deje ir, puedes salir en cualquier momento de aquí yo no me opondré—dijo secamente, luego recordé que se trataba del mismo chico con el que estaba en el parque—, acaso olvidaste que me habías dicho que tu abuela está en el hospital. No te preocupes, entiendo el por qué lo hiciste, aun soy un completo extraño para ti, aunque me gustaría pedirte el favor de volvernos a ver algún otro día.

—Ehhmm...yo...lo siento—mire a otro lado avergonzado, me delate con la mentira, me sentía apenado en verdad—, perdona mis malos modales, tú me ayudaste y solo he sido descortés contigo. —Le mire aun con mi cara de vergüenza—En cuanto a tú petición...yo...acepto.

—Bien, entonces yo te llamare. —se para de la cama para abrir la puerta de la habitación—No te preocupes te llevare a tú casa iremos en mí limosina.

—Va-vale, gracias.

Bajamos para salir del hotel, se notaba que el lugar era muy lujosos las habitaciones son enormes, tenían yacusi incluido, se ve que es un hombre de dinero, yo solo me digne a obedecer, me monte en el auto y le indique el lugar donde vivo, charlamos un par de cosas muy sencillas, como por ejemplo: su edad, su nombre, a que se dedica, etc... Preferí noseguir preguntado porque lo creí imprudente de mi parte. Llegamos a mi casa, el bajo y me abrió la puerta del auto para que yo saliese, es un hombre muy caballeroso y educado, eso era un lindo gesto de su parte.

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!