Pesadilla

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Desde que me quitaron tus recuerdos en la aduana del aeropuerto, ni siento ni padezco, solo hay un vacío inmenso. Ingenuo, cogí un vuelo;por volar, por cambiar de aires, por dejar que mis pulmones respirasen otros lugares, por ver, si por casualidad, te encontraba tomando un café con leche en el bar desde el que antes, me llamabas todos los martes. Pero nada, el karma está empeñado en enseñarme que las casualidades no existen, que las causalidades son las que rigen la Tierra, causa-consecuencia, causa-consecuencia... ¿Dónde dijimos que habíamos puesto nuestra piedra?
La mía pasó el detector de metales aun siendo una de las armas más mortales.
Muchas horas de vuelo para acabar viviendo un naufragio en el aire. Dolor de espalda, de alma y las piernas dormidas,
ahora debería llegar la caída.
Abro los ojos y enciendo la luz de la mesilla. Ahora llega la fase de analizar si era sueño o pesadilla.

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