Béisbol

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Fuiste el partido de béisbol más largo de la historia. Todo empezó bien, iba motivado y con ganas de ganar(te). Llegó el primer strike, estaba nublado y por una vez, yo no estaba en las nubes. Iban a llover recuerdos y yo quería mojarme, seguro que me iba a resbalar, pero qué más da, un poco de barro nunca viene mal para disimular cicatrices sin curar. No hubo trueno que avisase de la tormenta. Llegaste y arrasaste. Paré la bola como pude, sin saber si quiera como me había dado por jugar al béisbol. Cambio de canción y llega la segunda bola, le doy y avanzo una base, yo nunca quise que esto nos pasase, pero sigo buscándote en cada ángulo del diamante. Recorro las aristas de este, como si no supiese que voy a cortarme. Los trozos de los recuerdos rotos cortan memorias y cercenan mis letras, infectadas por el óxido de un mañana sin tus piernas. Avanzo de nuevo, tantos frentes abiertos y yo sin balas, sin ganas y sin la certeza de que quiero salir vivo de esta. Llevo buscando demasiado tiempo razones para seguir, pero busco en vano, en el fondo me gusta caminar errando. Por ironías del juego o de la vida, la pelota ,ahora, es una piedra malherida. Ya no tropiezo, ahora jugamos con ella, el único riesgo, es que me dé en la cabeza y sangre los recuerdos que me quedan. Hay reflexiones que llegan a mi mente pasada la octogésima tercera oveja. Empeñado en encontrar tu estrella, me paso las noches en vela, tumbado con la ventana abierta, esperando a que aparezcas. Llevo sin dormir ocho horas seguidas casi tantos días como Andrés Suárez en 'Hace un año' y aquí sigo, tan cínicamente feliz esperando, suplicando que venga una última bala a hacerme daño. Mira que tengo buena memoria para lo que duele, pero para la astronomía parece ser que soy un fracaso, ya que la estrella más importante es el Sol y lo he pasado totalmente por alto. Se acaba el partido y suena el silbato, cómo no, una vez más has ganado. Te devuelvo la piedra, por si me quieres seguir torturando.

Cicatrizando versos¡Lee esta historia GRATIS!