Señales de humo

90 9 2

Podemos negarnos tres veces a medianoche. Podemos hacer como que somos tan amigos, contarnos nuestras tonterías y nuestros delirios, pero cuando el sentimiento brota, explota, y erosiona internamente está cavidad de hierro barato que dejaste rota, no hay quien pare la hemorragia de recuerdos. Estás interiorizada en mis pensamientos, te rezo como si fueses el cielo que no anhelo, el amor que no tengo y la llegada que no espero. Menos mal que el viento se llevó las señales de humo, si te hubiese tenido que explicar lo que siento, me hubiese quedado mudo. Después de tantas putadas, doy las gracias a la distancia, ha conseguido abrirme los ojos y dejarme las cosas claras. Ya  no hay humo, ni cenizas, ni siquiera señales. Tan solo los retales que usábamos para escondernos de la realidad los días pares, te recuerdo que los impares los dejábamos en aleatorio, por eso de la magia, la curiosidad y quién más sabe...

Cicatrizando versos¡Lee esta historia GRATIS!