Pensé que sentiría que el suelo desaparecía bajo mis pies, o como mínimo alguna sensación adicional y desagradable en el estómago, pero en realidad no sentí nada.
El cambio que hicimos fue tan suave e instantáneo que no me di cuenta de que ya no estábamos en las escaleras hasta que abrí los ojos para comprobar si había sucedido algo.
El lugar en el que ahora nos encontrábamos no se parecía en nada a algún lugar en que hubiera estado antes, aunque si tenía una mezcla diversa de elementos que como mínimo había visto en fotos.
Frente a nosotros, había un gran portal de madera que muchas veces había visto que usaban para representar la entrada al inframundo, fuera del camino principal en el que encontrábamos ahora (que justo en la zona en la que estábamos de pie tenía forma de puente) todo parecía nuestro alrededor se podría decir que estaba compuesto por capas.
La primera parecía ser una mezcla amontonada de casas y tiendas abarrotadas de objetos variados.
La segunda, encima de esta, estaba compuesta por varios tramos separados de diversos tipos de escaleras, junto con una variedad de lo que parecían ser ventanas y puertas colocados medio aleatoriamente.
Ya para terminar, encima de esta parte había únicamente segmentos de escalera acomodados de distintas formas que se perdían entre la oscuridad conforme llegaban más y más arriba.
- ¿Esto es...?
- Las escaleras de Misako, ¡Parece que ella realmente ha estado paseando por la ciudad!
Miré a Hanako, él sonreía mientras miraba alrededor.
Había varias lámparas de papel por todas partes, así que la visibilidad no era ningún problema... Aunque a mí me parecía que la iluminación también parecía venir de otra parte.
- Bueno, mejor comenzamos a caminar. ¡Vamos!
Hanako de inmediato se puso a liderar la marcha a través del único camino que podíamos seguir, el cuál consistía en unas largas escaleras ascendentes de las que no se alcanzaba a ver su final.
Al dar el primer paso me di cuenta por primera vez de que todo este lugar parecía estar semi hundido en agua, ya que esta me llegaba hasta la altura de los tobillos.
Me bastó asomarme un poco por el borde del camino para darme cuenta de que fuera de este también estaba todo inundado por agua.
Genial, ni siquiera estando en el inframundo me puedo liberar del riesgo de convertirme en un pez.
Cuando Kou comparó el límite con un océano no pensé que fuera algo tan literal, y hablando de él...
Lo voltee a ver de reojo. Lucía algo preocupado mientras aferraba fuertemente si tridente y miraba a su alrededor, a pesar de que él era un exorcista y debería de estar acostumbrado a estas cosas según yo.
Tal vez nunca antes había venido a un límite, supongo que me da un pequeño alivio saber que no soy el único nuevo en esto.
Probablemente debido a que esto era nuevo para ambos, ninguno de los dos habló mucho durante el primer rato que estuvimos ahí.
Conforme avanzábamos, el ambiente a nuestro alrededor iba cambiando.
Debíamos llevar cerca de cinco minutos subiendo escaleras con calma, y a nuestro alrededor ahora había diversos montones con objetos más familiares para mí, como libros o juguetes viejos.
Cosas perdidas y olvidadas... justo como Kou dijo.
- Los estudiantes perdidos deberían estar por aquí en alguna parte, aunque no puedo garantizar el estado en que se encuentren
Ese comentario, más que aliviarme me preocupó.
Hanako se giró brevemente hacia mí y me sonrió mientras pasábamos por una especie de "descanso" que había cada cierto número de escalones.
Aproveché que nos habíamos detenido para examinar con la mirada la zona en la que nos habíamos detenido.
Esta en particular estaba llena de varios muebles destinados a distintos usos, aunque hubo dos cosas que me llamaron la atención.
La primera es que también había algunos mokke por aquí, y la segunda...
- ¡Ah! ¿Pero qué...?
- ¡_______! ¿Estás bien?
Kou fue corriendo a mi lado, salpicando algo de agua al moverse tan repentinamente.
Sentí como un poco me dió en el brazo, así que de inmediato volteé a ver mi piel justo a tiempo de observar como un par de pequeñas escamas surgían en la parte dónde me había tocado el agua.
Me apresuré a cubrirme con la mano mientras tranquilizaba a Kou diciéndole que tan sólo me había asustado por la gran cantidad de muñecas que parecía haber aquí, y es que realmente no me parecía que hubiéramos visto ninguna de ellas antes.
Todas tenían el mismo cabello negro con un corto peinado similar, además de que estaban vestidas con un tradicional kimono floreado, sin embargo, lo que más llamaba la atención era que, en lugar de rostro, tenían un par de líneas paralelas horizontales que parecían haber sido trazadas a mano con tinta.
En verdad me daban escalofríos, así que decidí volver a donde estaba Hanako, que nos estaba esperando para poder continuar.
- Hanako, ¿Estás seguro de que ellos están por aquí? Ya llevamos un buen rato caminando y no hemos visto a nadie
- _______ tiene razón, no hay nada aquí. Probablemente todos ya fueron cortados en piezas
Kou me apoyó mientras se acercaba también, terminando de echar un vistazo alrededor. Sin embargo, las últimas palabras que dijo se quedaron dando vueltas en mi cabeza otro poco, me había olvidado de esa parte del rumor.
- ¿Cortados en... piezas?
- Sí, ya sabes, como decía que... Ah, ¡Pe-pero por supuesto que eso no nos va a pasar! Mucho menos a ti, ¡Así que tú tranquilo, _______
Kou se apresuró a tranquilizarme, supongo que fue bastante evidente lo poco atractiva que me parecía la idea de terminar cortado en trozos.
El rubio me sonrió mientras terminaba de hablar, al hacerlo también apoyó una de sus manos en mi hombro.
- Bueno, ellos deberían estar bien aún... ¿Dónde está la diversión si lo terminas antes de empezar?
Hanako se aproximó a nosotros mientras hablaba, para tomarme por los hombros y alejarme del lado de Kou mientras me abrazaba. Lo dejé ser porque, siendo realistas, Hanako era el único que me iba a poder salvar de terminar cortado en pedacitos... Y porque además ni se sentía nada mal que él te abrazara.
- Además, cortar a alguien muy lento... Muy, muy lento... ¡Es la parte divertida!
Hanako dijo eso mientras me abrazaba contra su pecho, acariciando mi cabello.
Tanto a Kou como a mí nos perturbado ligeramente sus palabras, por lo que no me extraño que ahora fuera Kou quien me alejara del lado de Hanako.
- Estás enfermo, maldito espíritu
- Piénsalo bien. Somos los siete misterios, y como los siete pilares que gobiernan los espectros de esta escuela, nosotros debemos ser conocidos por la mayor cantidad de gente posible
Hanako nos sonrió mientras de alejaba ligeramente, disminuyendo la altura a la que estaba flotando para poder posarse suavemente en los escalones que teníamos delante.
- Niño, tu dímelo, ¿Qué podría ser mejor para nosotros? Buenas criaturas que hacen cosas felices... O tenebrosos monstruos que hacen cosas terribles. Los tenebrosos son mucho mejor para causar una profunda impresión, ¿Cierto?
Hanako sonrió de una manera inquietantemente entretenida, pero he de admitir que tiene razón.
Aunque yo no diría que su rumor es tenebroso, si es un tanto preocupante por la cuestión del pago del deseo, pero de eso a cortar en pedazos a cualquiera que toque tu área asignada...
- Claro que, en esta ocasión, número 2 fue demasiado lejos. Tenemos que parar con esta locura de inmediato
Ni bien Hanako terminó de hablar, un sonido conocido sonó repentinamente fuerte, haciéndonos saltar del susto a mi y a Kou.
- ¿Un teléfono...?
¿Puede haber teléfonos en el inframundo?
Después de mirar a mi alrededor localicé rápidamente el sitio de dónde provenía el ruido. Sobre una mesita, a un par de metros de dónde nosotros nos encontrábamos, había un teléfono negro sonando incansablemente.
Juraría que no lo vi antes, pero por alguna razón me pone los pelos de punta el sonido que hace.
Voltee a ver a Hanako y a Kou, ninguno de los dos parecía dispuesto a ir a responder ya que se limitaron a quedarse quietos, mirando al teléfono sonar.
Suspiré y me di ánimo a mi mismo para avanzar en dirección al teléfono.
- ______, espera...
- ¿Quieres responder tú?
Kou abrió la boca, pero finalmente la cerró sin decir más. Supongo que eso es un no.
Lo bueno es que estos dos me van a proteger.
Respiré profundamente mientras tomaba la parte superior del teléfono, era uno de esos viejos modelos que tenían una parte fija con una rueda de números para marcar y que encima tenían el alargado objeto que componía el auricular y el micrófono por dónde debías de hablar.
- Bueno, eh... ¿Ho-hola? ¿Quién es?
No sabía que esperar, ni siquiera sabía si alguien me iba a responder.
Pero vaya que obtuve una respuesta apenas un par de segundos después, mientras Kou y Hanako se acercaban a mi lado para escuchar.
- ... Soy... Misaki
Sentí como se me ponía la piel de gallina al darme cuenta de que, del otro lado de la línea telefónica, se encontraba hablando Misaki.
El segundo misterio escolar, el mismo que nos iba a cortar en trozos según su propio rumor.
No pude decir más, estaba en shock por el hecho de estar hablando con uno de los espíritus que poseía uno de los rumores más aterradores que había escuchado.
~✧{° La primera llamada de Misaki °}✧~
Yo había estado enseñando a mis estudiantes,
en una pequeña escuela en lo alto de estas escaleras.
Pero ahí mismo fui asesinada.
Y cortada en piezas,
justo en dónde ahora te encuentras de pie.
Tú que estás ahí,
¿Me harías el favor de buscar
mi cuerpo en pedazos?
No puedo hacer nada como estoy ahora.
Primero, mi brazo.
Mi brazo derecho.
Ese es el brazo
con el que solía sostener la tiza para escribir cartas.
Apresúrate, busca mi brazo derecho.
La clase comenzará pronto.
~✧°•*✧~
Se escuchó un chasquido seguido de la repetición de tres pitidos graves antes de que el teléfono quedara en completo silencio.
- Creo... Creo que colgó, ¿Ahora qué se supone que...?
Ni siquiera pude terminar cuando unos chirridos nos hicieron voltear hacia otra parte.
En esta ocasión, el ruido venía desde lo alto del siguiente tramo de escaleras que debíamos subir. Había algo notablemente diferente, y es que ahora había una puerta cerrándonos el paso, sin embargo, eso no era lo que causaba el ruido.
Cerca de la puerta, un enorme reloj de arena estaba terminando de dar vuelta por si sólo para finalmente detenerse, siendo la parte en la que se encontraba la arena la que quedó arriba, por lo que rápidamente comenzó a caer hacia la parte de abajo, comenzando a tomar tiempo.
- Genial, ¿Así que tenemos un tiempo límite para... buscar un brazo?
Kou miró al reloj con mala cara.
Por mi parte, una cosa situada del lado opuesto del reloj me llamó la atención.
Parecía una especie de curiosa casa de juguete que tenía unas puertas dobles abiertas de par en par, encima de ella había un letrero con la indicación de "Colocar el brazo aquí".
- Tal vez podamos seguir si llevamos el brazo ahí, espero
- Quién sabe, podría ser que sí y podría ser que no, pero seguramente pasará algo
Hanako sonrió mientras observaba el reloj. Al ritmo en que está bajando la arena diría que tenemos unos... ¿Diez minutos? No estoy muy seguro, ¿Y de dónde se supone que sacaremos un brazo?
- Ah, ¡No te preocupes _______! Seguro que sólo fue una llamada de broma, ignorémoslo y sigamos adelante
- Yo no recomendaría eso
Hanako interrumpió a Kou con voz risueña, el rubio lo volteó a ver con fastidio cuando él comenzó con una explicación acerca del poder de los siete misterios.
- Verás, nosotros los siete misterios tenemos nuestros propios dominios, y en ellos somos prácticamente invencibles. En mi caso, ese demonio serían los baños
Hanako se acercó a Kou y lo empujó suavemente hasta llevarlo al borde del descanso dónde nos encontrábamos, más allá del cuál sólo se alcanzaba a ver un abismo sin fondo.
- Aquí no puedo decirles lo que va a pasar si intentan salirse del camino que ella nos está mostrando... pero por supuesto que no te detendré si quieres averiguarlo por ti mismo
Hanako le sonrió burlonamente a Kou, él sólo refunfuñó mientras se resignaba a obedecer.
Me apresuré a tomar tanto la mano de Kou como la de Hanako para alejarlos del borde y llevarlos cerca de una pila de objetos abandonados.
- Como sea, déjense de juegos. Por si no lo han notado un reloj de arena comenzó tomar tiempo apenas colgó el teléfono, además ahí hay un letrero que dice que pongamos el brazo ahí, ¡Así que pónganse a buscar! Tenemos que encontrar algo parecido a un brazo derecho entre todas estas cosas
- Como digas, _______
Kou no parecía muy animado con la idea, pero aún así me obedeció y se puso a rebuscar en una pila de cajas.
Hanako, por su parte, se acercó animadamente a una cajonera cercana a mirar los cajones mientras decía que esto podría ser divertido.
Por mi parte, me alejé apenas un par de pasos más allá para buscar entre un montón de objetos aleatorios en el suelo, sin embargo, no duré mucho ahí antes de que Hanako se robara mi atención al hablar en voz alta acerca de algo que acababa de encontrar.
- ¿Lo ves, niño? Te dije que esto iba a ser divertido, ¡Encontré un tesoro!
Me acerqué con un poco de curiosidad, ya que Hanako parecía estar mostrándole algo a Kou.
- ¿Qué encontraste, Hanako?
La sonrisa se me borró de la cara de golpe cuando Hanako se giró y vi que lo que sostenía era una de esas revistas llenas de imágenes de mujeres bien dotadas con poca ropa.
Nunca había visto que Yuri tuviera alguna, pero sí que había visto que las vendían en puestos callejeros de revistas.
- Ah, ¡_______! Yo, t-te juro que estoy buscando...
Ignoré a Kou, quien estaba balbuceando con un leve sonrojo en las mejillas.
Estaba más ocupado mirando a detalle la revista, era una imagen de doble página de una mujer de grandes senos recostada sobre su vientre con lo que parecía ser un revelador camisón de encaje que dejaba poco a la imaginación.
Ver a esa chica así no me provocaba ningún tipo de atracción, sin embargo, eso no me impedía reconocer que era bonita.
- Eh, ¿Qué opinas ______...?
Levanté la vista, Hanako me miró, claramente nervioso.
¿Qué opino de qué? Él sabe que a mí me gustan los chicos.
- ¿Te gustan las chicas con ese tipo de cuerpo?
- Bu-bueno, debes admitir que es atractiva, ¡Es imposible que no me llame la atención! ¿No crees?
Me crucé de brazos, me sentía un tanto mal por alguna razón, aunque realmente no tendría razón de sentirme así, ¿No?
- Supongo, al menos para ti... Seguiré buscando
Me alejé de vuelta a la pila de objetos en la que había estado rebuscando antes, aunque ahora mismo apenas si podía concentrarme lo suficiente como para ser consciente de qué cosas iba sacando.
Esa chica... Tenía grandes senos, unas curvas demasiado definidas, caderas grandes... ¿Es el tipo de cosas que le gustan a los chicos normales?
Yo no podría tener ninguna de esas cosas, tan sólo soy delgado así que supongo que no hay mucho "de dónde agarrar", era el tipo de cosas que escuchaba decir a los tipos que leían esas revistas en los puestos callejeros.
Fuera de su cuerpo, ella tiene unos preciosos ojos de color verde intenso.
Mis ojos ni siquiera funcionan bien, siento el peso de mis lentes en mis gafas en mi bolsillo que me lo recuerda cuando no las llevo puestas.
Tampoco tengo una piel limpia como la de esa chica, y mi cabello... Por más que intente dejarlo crecer se me ve muy mal cuando lo dejo diferente a como lo tengo ahora. Nunca podría tener una melena tan larga como la de ella, mucho menos tan linda. Mi cabello normalmente está seco y horrible, no como el de mi hermano.
Él es muy diferente a mí, a veces me sorprende mucho que seamos hermanos. Seguramente a él le va muy bien con las personas que le gustan.
Yo nunca le he llamado verdaderamente la atención a los chicos con mi apariencia, tal vez si hubiera nacido como una chica... Tal vez de esa manera habría tenido alguna oportunidad.
- ¡______!
La voz de Kou me sacó de mis pensamientos, asustándome un poco, cuando él llegó de repente a mi lado y me pasó un brazo por los hombros, su tono sonaba muy alegre.
- ¿Ya lograste encontrar algo...? ¿Qué sucede? ¿Te golpeaste?
Voltee a ver a Kou con confusión mientras negaba con la cabeza.
- No, ¿Por qué la pregunta?
Kou se tocó debajo del ojo mientras me miraba, en la parte alta de la mejilla.
Me llevé una mano ahí en mi propio rostro, y al sentir un rastro húmedo me apresuré a secarme con la mano.
Maldición, ¿En qué momento comencé a llorar? Y por algo así...
- Tienes los ojos llorosos
- ¿De verdad? Ah, diablos, tal vez sea el polvo, cuando era más chico era un poco alérgico...
Intenté culpar a un inexistente polvo en los objetos mientras sonreía lo mejor que podía.
Kou me miró por unos segundos antes de buscar en uno de sus bolsillos y sacar un pañuelo de tela.
- Me voy a acercar un momento, ¿De acuerdo?
Dudé un poco, pero finalmente asentí. Kou se aproximó a mí y me indicó que cerrara mis ojos, obedecí.
Sentí el suave y cuidadoso tacto del pañuelo secándome las lágrimas por unos segundos antes de que finalmente me indicara que podía abrir los ojos.
- Listo, ya puedes abrirlos
Al hacerlo, me topé muy de cerca con el rostro de Kou, mirándome directamente a los ojos. Un intenso sonrojó subió a sus mejillas de golpe antes de que se alejara un poco mientras guardaba el pañuelo en su bolsillo.
Supongo que tanta cercanía pone nervioso a cualquiera.
- Bu-bueno, ya está, ¿Mejor?
- Eso creo, aunque no era necesario Kou, pero gracias
Le sonreí y le toqué la punta de la nariz, sus mejillas se colorearon un poco.
- ¡N-no fue nada! Iré a continuar buscando, ¡Suerte! Y ten cuidado con el polvo
Sonreí para mí mismo, mientras Kou se alejaba.
Después de un corto rato más de búsqueda, los ojos me comenzaron a arder un poco, probablemente debido a las lágrimas de hace un momento, así que terminé poniéndome mis gafas en lo que continuaba buscando.
Al final, los tres nos reunimos cada quien con el brazo que había encontrado, aunque no tardé en darme cuenta de que Hanako y Kou no eran los mejores compañeros para este tipo de misiones.
- Les recuerdo que estamos buscando un brazo para una MUJER, no para un luchador, ni para un robot
Miré con una sonrisa molesta a ambos, ya que Kou había traído un musculoso brazo tallado en madera y Hanako había traído un brazo de lo que parecía ser un robot de juguete. El brazo que yo había traído parecía haber pertenecido a un maniquí o algo así, era lo último que me esperaba encontrar por aquí pero al menos era útil.
- Hanako, ya que te encanta tanto la anatomía femenina como mínimo deberías buscar algo que se parezca a un brazo femenino...
- Eh, _______, ¿Te puedo preguntar algo?
Me crucé de brazos mientras volteaba a ver a Hanako, tanto él como Kou me estaban mirando de una manera aún tanto extraña, como si hubiera algo raro.
Tuve que voltear detrás de mí sólo para comprobar que no hubiera nada siniestro que ellos pudieran estar viendo sin avisarme.
- ¿Qué sucede?
- Bueno, sabía que tus ojos eran demasiado bonitos como para ser reales pero... ¿Por qué no me habías dicho que necesitabas de una vitrina para exhibirlos, como si fueran piedras preciosas?
Tardé un momento en entender ese raro intento de cumplido, pero al llevarme una mano cerca de mis ojos repentinamente me di cuenta de que aún llevaba las gafas puestas.
Sentí que las mejillas se me calentaban a tope, no sé si por culpa del comentario de Hanako o por la vergüenza de que me vieran con gafas.
Me apresuré a quitármelas mientras negaba con la cabeza.
- ¡T-tonto! Yo no... ¡E-esto no...!
Me cubrí la cara, rindiéndome en mi intento de hablar y aún con las estúpidas gafas en la mano.
- ¿En verdad tenías que decir algo así? ¡Mira lo que provocas!
- No dije nada malo, así que cállate antes de que...
- Mis... Mis ojos...
Interrumpí la discusión de Hanako y Kou, ambos me voltearon a ver de inmediato.
Levanté la vista con vergüenza, mientras jugueteaba con mis gafas entre mis manos.
- Mis ojos, ¿Te parecen lindos...? Aún si no son...
"Como los de la chica de la revista".
Hanako me miró por unos segundos sin decir nada. Kou hizo lo mismo, alternando la mirada entre Hanako y yo.
Finalmente, el espíritu se puso de pie, sin levitar ni un poco, y se acercó a mí, caminando.
Agaché la vista de inmediato, aunque me vi obligado a levantarla cuando Hanako tomó mis gafas de entre mis manos y me las colocó hábilmente, haciendo mi cabello a un lado por un momento.
Miré a Hanako, era ligeramente raro ya que por el terreno y por el hecho de que él no estaba flotando se notaba nuestra diferencia de altura.
Él me sonrió suavemente y le dió un último empujoncito al puente de los lentes, acomodandolos bien sobre mi nariz.
- No es que me parezca que son lindos, simplemente lo son. Son hermosos, con y sin gafas, es la belleza de un par de gemas dentro y fuera de su vitrina
Apreté los labios, sin saber qué decir. Qué alguien como él diga eso, teniendo unos ojos tan cálidos y preciosos... Es imposible de creer.
- Y... ¿Yo te... te parezco lindo?
Esa pregunta salió en un volumen muy bajo, pero aún así estoy seguro de que Hanako me escucho ya que la expresión en su rostro se suavizó.
- ... ________...
- ¡Se acabó el tiempo! ¡Se acabó el tiempo!
Una fuerte voz surgió de la nada, interrumpiendo a Hanako, al mismo tiempo que un coro de escalofriantes y agudas rizado comenzaban a hacerse sonar de a poco en poco.
De inmediato volteé a ver el reloj de arena y casi sentí que se me caía el alma a los pies. Ya no quedaba ni un sólo grano de arena en la parte superior, y nosotros no habíamos alcanzado a entregar alguno de los brazos.
- Es hora de la clase, ¿Quién de ustedes está llegando tarde?