Capitulo 8

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Habían pasado días, o dos semanas, quizás, pero volaba el tiempo, poco a poco la idea de que Michael iba a irrumpir en cualquier momento y en cualquier lugar para cortarle la yugular iba desapareciendo poco a poco de la mente de Asmodeus.


 «Quizás consiguió un agujero nuevo para mantenerla caliente. » pensó un día.


No era la primera vez que se vería al demonio con un amante, recuerda que por años lo vio tirarse a tantos demonios, pecadores y prostitutas que le diera la gana, sin remordimientos, sin importancia, como un juego, los cortejaba, se acostaban por un tiempo, 3 meses, máximo un año, dependiendo de qué tan bueno fuera el culo y la cogida y después se olvidaba de ellos, los tiraba como quien tira un pañuelo de papel a la basura. Si bien, nunca fue la pareja "legal" de ese hombre tampoco era su amante, ¿Cómo se podría llamarlo? ¿Esclavo sexual? Sí, eso un esclavo sexual y saco de boxeo cuando Michael andaba de malas, al menos ahora su cuerpo no tenia moretones, no sangraba, no había necesidad de sentir miedo cuando lo tocan. Era una mejora. Una gran mejora.


Y en estos momento ¿Qué hacia?... Sentado frente a la barra del bar junto a su pareja, bebiéndose una copa, pero Albashar ya estaba bastante ebrio, se le notaba porque su cabeza estaba apoyada sobre la barra y murmurando incoherencias.


–Vamos a casa. – Dijo Asmodeus tocándole el hombro al carnero.


 –No quiero. Ni siquiera he tomado nada. –


 – Al, son las tres de la mañana... Te bebiste más de cinco botellas enteras –


Albashar trato de levantar su cabeza pero volvió a caer pesadamente contra la madera. – Joder...– apoyo ambas manos sobre la barra y trato de ponerse firme.


 – No puedo conducir... –  


«Y eso significa...» pensó Asmodeus «Que me tocan dos horas de arrastre desde aquí hasta tu cama...» 


 Lo que en la motocicleta son 10 minutos en velocidad de vértigo, a pie son 30 pero cargando con un carnero de 98 kilos que es del doble de tu tamaño, bien, son dos horas. Y no era la primera vez.


El zorro tomo el brazo del carnero y lo coloco alrededor de sus hombros y lo bajo de la silla, Albashar apenas se podía mantener de pie, maldición, como pesaba. Un paso a la vez. Asmodeus abrió torpemente la puerta mientras el carnero se balanceaba de adelante hacia atrás poniendo en riesgo el equilibrio y caer al suelo. Y ahora empezaba una larga caminata...

 Asmodeus miro el reloj, 5:30 am, el cielo empezaba a teñirse de rojo oscuro para luego ir poco a poco a rojo carmesí, el zorro soltó el cuello de la chaqueta de Albashar para buscar las llaves y abrir la puerta de la casa, le tomo unos 45 minutos arrastrar al carnero por la sala, subirlo por las escaleras y dejarlo en la cama, Albashar roncaba desde hacia una hora y Asmodeus estaba exhausto, empapado de sudor, se dejo caer en la cama y apenas cerró los ojos se quedo dormido. 


Cuando el zorro despertó eran casi las dos de la tarde, se estiro un poco y noto que Albashar seguía dormido profundamente, con suerte, este despertara antes de la hora de la cena. Asmodeus se levanto de la cama y bajo a comer algo, por fin había en esa casa comida que podía digerir. No como la semana pasada que se comió unos gusanos. 

Yes Daddy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora