Capitulo 3

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El zorro por mucho que intentara, por mucho que deseara escapar... No podía... El demonio no le quitaba el ojo de encima y si lo hacía era mientras iba a otra habitación, además, un baby obediente debe estar con su daddy en todo momento ¿Qué podía hacer?... Quería salir, quería vivir su propia vida o mínimo que alguien lo tratase bien, no le importaba realmente ser un baby siempre y cuando su daddy lo tratase mejor que el demonio...

El zorro suspiro pesado mientras miraba por la ventana, con las orejitas caídas del fastidio, el cielo de color sangre del inframundo.

El demonio noto aquello y aparto la mirada de su celular.

> ¿Qué te pasa, maldita zorra? <

> No me pasa nada, Daddy...< dijo el zorro apartándose de la ventana y cruzándose de brazos.

El demonio se le quedo mirando unos segundos y puso los ojos en blanco y soltó un bufido de fastidio.

> ¿Quieres salir?...<

Asmodeus levanto sus orejitas y miro a su Daddy sorprendido. Casi nunca lo invitaba a salir, por lo tanto su vida era un continuo encierro.

> ¿De verdad, Daddy?...,

> Acepta antes de que me arrepienta, idiota...< el demonio se quedo callado por un segundo ya que el menor lo sujeto del brazo con una sonrisa.> Ya quítate, no es para tanto... Psh, no mereces ni siquiera que te saque con el comportamiento que tienes, zorra asquerosa <

Media hora después ambos estaban dentro de un vehículo de lujo que tenía un agradable aroma a cuero muy fino típico de un Cedher.

Asmodeus veía con cierta emoción el exterior, con las ventanas cerradas, claro, y a los demás demonios. Aunque, es mucho decir, el infierno no son más que caras tristes, miradas lujuriosas y en cada esquina espera un lunático con hacha listo para decapitarte en cuanto te oses a pasar por ahí; algunas prostitutas; vendedores de drogas, etc.

Pero ahí estaba el zorrito, emocionado por salir, llegaron hasta un centro comercial que se notaba que era exclusivo para demonios ricos.

El demonio estaciono el auto y ambos se bajaron, obviamente Michael no quería estar allí y mucho menos cargando a un chamaco castroso de 18 años que parecía que no hubiera salido en su vida por la forma en que movía su cola como si fuera un perro alegre.

> Daddy... ¿Por qué casi no salimos juntos?..<

> Saldría contigo si tuvieras un comportamiento aceptable, pero como no lo tienes es preferible que te quedes encerrado en casa haciendo lo que yo te ordene... Pero como sea, ya estamos aquí, no lo disfrutes mucho, solo necesito comprar unas cosas y nos vamos a casa, simplemente te traje para que quites esa expresión de mierda de tu rostro...<

Sin decir más nada el demonio tomo la mano de su pareja y ambos entraron, Michael con su cara de arrogante, claro.

Aquel centro comercial era todo un lujo, primero, era todo una cúpula de vidrio rojo que tenía varios pisos tanto arriba como abajo, las escaleras eran de caracol y estaban hechas de diamante negro y eran de caracol para poder apreciar en todo el centro de la planta baja una hermosa fuente de marfil que expulsaba un acido incoloro donde algunos demonios tiraban monedas y algunos pececillos mutantes que daban cierta repulsión, había tiendas de mascotas en donde se veían toda clases de criaturas ( El esqueleto de una serpiente, que era muy cara, se paseaba libremente por su caja de cristal llena de arena, un búho ciclope de más de un metro de alto dormía con la cabeza oculta en una de sus alas, un perro de 3 ojos y 6 patas perseguía sus dos colas con la energía inquebrantable que tiene cada cachorro, un conejo que tenia gemas en lugar de ojos capaz de hipnotizarte y actuar bajo sus órdenes, comúnmente este conejo se le regala a quien te caiga mal, y así sucesivamente) una tienda que vendían toda clase de objetos místicos y malditos, sex shops, una tienda que tenía un fuerte olor a incienso, varios restaurante, una tienda donde vendían relojes de arena que producían las pesadillas de lo más agradables, una tienda de muebles ( uno de ellos tenía un demonio diminuto parecido a un murciélago que te organizaba la ropa, un sofá capaz de devorarte, cojines que no te quitaban la mirada de encima, y un largo etcétera.) todo aquello era tan perturbador como maravilloso, aquel centro comercial era como un sueño para un devoto de Satán después de terminar el día con un ritual.

Yes Daddy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora