Capitulo 6

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Era una habitación sombría, apenas iluminada por las luces de la metrópoli que traspasaban el cristal rojo del ventanal de la oficina. El demonio fijo en su silla con respaldo alto tenía las yemas de sus dedos pegadas y cerca de su rostro, pensando, pensando la situación que le había tocado presenciar. Quedar en ridículo. Quedar en ridículo por un mocoso que apenas era mayor de edad, inconcebible, al menos para un demonio de su rango. Él, Michael, era uno de los demonios más temidos dentro de los 8 círculos del Infierno, era capaz de hacer huir despavorido a cualquiera. Siempre tenía el control... Y ahora, ahora verse humillado por un niño. Nadie se había enterado de la situación, pero, el simple hecho de que alguien se burlara de esa forma en su cara ya de por si era una humillación, para sus estándares.

 Ahora, el demonio estaba rabioso frente a su escritorio, con las yemas de los dedos juntos, sentado en su oficina, pensando. 




Sobre una cama grande de madera oscura, sabanas blancas y las almohadas suaves se encontraban ambos amantes besándose semidesnudos bajo la luz amarilla que se esparcía por todo el cuarto, el zorro sobre el tronco del carnero, rodeando su cuello y el carnero beneficiaba el beso para tocar con sus enormes manos cada centímetro del cuerpo apetitoso del zorro. Apenas habían acabado su cuarto acto erótico del día y aun se anhelaban, deseaban hacerlo otra vez. Separándose del beso, Asmodeus se recostó y coloco su cabeza sobre el pecho de Albashar, suspiraron ambos y quedaron minutos en silencio.


–Hueles delicioso. – susurro el carnero rompiendo el silencio. 


El zorro levanto la mirada confundido por aquel comentario. 


 –Gracias.... ¿Supongo? –  


El carnero se levanto de repente.


–Tengo hambre. – dijo como si nada. – Bajare a desayunar. – 


Asmodeus frunció el entrecejo mientras se arrodillaba en la cama, el carnero se puso un short de pijama y una camiseta negra, abrió la puerta de la habitación y salió de allí. Pasaron unos cuantos minutos para que el zorro se decidiera a bajar, al no tener ropa en la casa de Albashar tomo una de sus camisas, que eran al menos cuatro tallas más grandes que la suya, se fue del cuarto y bajo las escaleras, del piso de abajo se escuchaban ruidosos gruñidos de alguien masticando con fuerza, Asmodeus cambio sus pasos a unos cautelosos pisando el suelo suavemente con las almohadillas de sus patas, se apretó el cuello de la camisa y llego a la sala, paso al comedor y vio al carnero inclinado sobre la mesa y sobre esta había un cuerpo humano cortado en tres partes. 

El zorro trago en seco, si bien más de la mitad de la población en el infierno eran caníbales no es lo mismo vivir con uno, justo cuando iba a retroceder el carnero giro su cabeza y lo vio. 


–Oh, lo siento...– dijo Albashar y le paso un brazo a su amante. – ¿Tú querías un poco? – 


–No...– respondió el zorro negando con la cabeza.


 –Está bien. –  


El carnero mastico el brazo que le había ofrecido al zorro, por las comisuras de su boca chorreaba sangre espesa. 

Yes Daddy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora