Capitulo 5

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Andando un rato por la ciudad el zorro comenzó a pensar que sería mejor buscar un trabajo, podría ser en un bar cualquiera, no importaba realmente.
Así pues, detuvo el auto frente a un bar que de letrero tenia a un gato con el lomo erizado, en el lomo se podía leer el nombre del local: Kitty. Cuando el zorro se bajo del auto y arrojo su teléfono al piso, en medio de la calle, quizás alguien le pasara por encima y lo rompa en dos. Sin más preámbulos Asmodeus entro al bar; un lugar acogedor, tenuemente iluminado, donde sonaba la canción "The Other Side of Paradise " , en la barra habían varios demonios, clientes frecuentes, que charlaban animadamente sobre las sillas con almohadillas aterciopeladas, el olor a vodka se sentía de una manera muy fuerte y una pequeña tarima en donde se presentaba el espectáculo (aunque no tenían nada para esta noche) ; había mesas de pool, una tragaperras , que estaba siendo utilizado por una dicto a los juegos que tenía una apariencia desagradable y de vagabundo, las mesas del bar estaban abarrotadas de clientes que bebían como bestias pero se la pasaban de lo grande y las camareras, chicas bastante atractivas que te daban una ficha por si querías hacerlo después con ellas en el cuarto del fondo. Era en suma, un bar más que podría haber pasado sin peros en el mundo humano.

El zorro paso hasta la barra sin que nadie le prestara la más mínima atención, se sentó en una silla que quedaba libre; la barra estaba llena de toda clases de cosas, vasos y copas de cristal, servilletas, porta vasos y un montón de mucosidades... Si "mucosidades" que incluían bilis, baba, semen, entre otros, Detrás del barman había una estantería muy alta y larga llena de botellas de licor de todos los tamaños, colores y marcas, algunos con efectos secundarios y otros de lo más normales.

–Quisiera solicitar trabajo aquí. – Pidió el zorro.

El barman, un hombre con cabeza de anguila eléctrica, lo miro por unos segundos.

– ¿Usted? –

– ¿Hay algún problema con ello? – Pregunto Asmodeus frunciendo el ceño.

–Es que se ve muy... No lo verán de lejos. – Dijo el barman reprimiendo una risita.

– ¿Me dará el empleo o no? –

–Bien, ¿Qué sabes hacer? –

El zorro miro de reojo la tarima que estaba vacía en aquel momento, no tenía un caño o algo, era una tarima pequeña y redonda hecha de madera con telón rojo y un micrófono. Nada del otro mundo.

–Podría estar allí. – Sugirió el zorro.

El barman dirigió la vista al escenario, luego a Asmodeus, luego al escenario de nuevo.

– ¿Ahí? ¿Qué piensa hacer ahí? – Insto el barman apoyándose en la barra sin que le importara que las mangas blancas de su uniforme se mancharan de toda la porquería que había encima de ella.

–Podría cantar...– Dijo Asmodeus un tanto vacilante.

–Bueno... En vista de que no tenemos espectáculo para esta noche... Le dejare hacer la prueba. Pero allá usted si hace el ridículo. Pero le advierto una cosa: Si queda en ridículo y baja la calidad de este bar yo lo masacrare con mis propias manos. –

Y para más señas el barman mostro su mano derecha y esta comenzó a producir vahos de descargas eléctricas.

–Muy bien. – Respondió el zorro sin inmutarse.

Unos minutos más tarde Asmodeus se hallaba detrás del telón rojo del escenario junto a una pequeña banda que no eran más que aficionados un tanto mediocres que nos les quedaba de otra que tocar en lugares como ese.

Yes Daddy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora