Capitulo 4

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– Oh... No me mires así, piensa que aquí estas mejor. –

Eizther se había llevado a Asmodeus a una habitación completamente lujosa, digna de la realeza. Asmodeus se sentó en la cama con los brazos cruzados y mirando con desprecio a su acompañante, no podía creer que estuviera en esa situación.

– Déjeme ir...– Pidió el zorro. – Créame... Déjeme ir... –

– No, no quiero...- Respondió la cabra moviendo la cabeza vanidosamente.- Lo que quiero es estar contigo, dulzura. –

Eizther se acerco a Asmodeus a punto de agarrarlo para besarlo pero el zorro le dio una sonora cachetada dejando en claro que no quería nada con la cabra; este por su parte, las mejillas se le habían tornado rojas por el enfado.

– ¡MALDITA PUTA! –

La cabra tomo al zorro por el cabello y lo lanzo al otro lado de la habitación, se volvió a acercar a este y lo tomo por la camisa, Eizther tenía la peor expresión de rabia que el zorro habría visto, ni aun estando con Michael había visto una cólera como la que expresaba la cabra.

– Zorra asquerosa, no me sorprende que el idiota de tu dueño te trate tan mal.- Replico la cabra con un amargo reproche. – ¡En todos los años de mi inmortal vida he visto a alguien con tal irrespeto como tú! – Añadió para luego escupirle en la cara al zorro.

Eizther tiro sobre la cama a Asmodeus y se coloco encima de él, ahora la cabra tenía una sonrisa lunática en el rostro.

– Tú harás lo que yo te ordene, pequeña zorra, te guste o no.- –

El zorro bajo sus orejitas con miedo, había provocado a un lunático y tendrá que enfrentar las consecuencias. Solo.

– Por favor no...Se lo suplico...– Pidió el zorro con lágrimas en los ojos.

– Yo no atiendo a suplicas...– Exclamo la cabra con esa misma sonrisa cínica.

La cabra empezó a desvestir al zorro; le quito la camisa negra semitransparente y puso sus manos sobre el pecho de Asmodeus y comenzó a besarle el cuello mientras le acariciaba desde la nuca hasta la cintura, dejándole pequeños chupones en el cuello y haciéndolo llorar.
La cabra hubiera partido al acto sexual en ese momento de no ser porque alguien golpeo la puerta furiosamente, hasta parecía que esta iba a ceder y derribarse, cosa que no paso.

– ¿Quién mierda puede ser? – Dijo la cabra mirando hacia la puerta con mala cara.

Eizther se levanto de la cama dejando al zorro y fue hasta la puerta, la abrió cuidadosamente solo para recibir un fuerte puñetazo en la nariz.

– ¿¡QUE MIERD-...– No pudo terminar ya que recibió una patada en el estomago que le quito el aire.

Michael entro a la habitación dispuesto a matar a su majestad con sus propias manos, si eso era posible, de no ser así mínimo quería dejarlo lo más lastimado posible.

– No tarde ni cinco minutos en saber que fuiste tú, maldito narcisista, quien se llevaría a mi puta. – Dijo el demonio a punto de propinarle otro golpe a la cabra.

– Maldito pedazo de tela mugrienta.... – Exclamo la cabra al esquivar el tercer golpe y apretarse su nariz sangrante. Este tomo un pequeño intercomunicador y alzo la voz. – ¡GUARDIAS! Tengan la amabilidad de llevarse a este intruso. DE INMEDIATO. –

En menos de lo que tarda la aguja más larga del reloj en pasar de un segundo a otro el pasillo se lleno de guardias que portaban armas o elementos de tortura, dos tomaron al demonio por los brazos y lo levantaron para sacarlo de allí.

Yes Daddy.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora