El caballero y el alfil

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El caballero y el alfil

[dragon/sacred gear hablando]

''Personaje hablando''

«pensamiento»

»Comunicación por círculo mágico«

{Ataques especiales}

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"Y es por eso que nos mudaremos al mundo humano"- Les explicó la situación

Pero antes volvamos dos años al pasado

Nuestro demonio de sangre pura se encontraba leyendo en la biblioteca, un hábito que se había vuelto normal en éstos últimos años. Lograba relajarlo luego de los exhaustivos entrenamientos, incluso llegó a leer mientras se encontraba en la ducha.

"Parece que esas dos están por despertar"- Siguió leyendo mentalmente pero ahora con una pequeña sonrisa en su rostro

Abbadon siguió con su lectura hasta que sintió un pequeño tirón en su pierna, éste no era nada más que Drako, su mascota más reciente.

"¿Qué pasa chico?"- Le acarició la cabeza cuándo vio que en su boca llevaba una pelota, una que Abbadon había hecho especialmente para él -"Siempre tengo tiempo para jugar Junior"- Se levantó de su silla y comenzó a caminar al patio

Pero aquí entra otra interrogante, ¿Junior? Para explicar esto debemos irnos 6 meses en el pasado.

Hace seis meses en una de las rutinas de entrenamiento que Yaya tenía con su Hydra, Drako entró en el domo dónde se encontraba sin que la gata se diera cuenta. Incluso cuándo estuvo siempre detrás de ella. En el afán de encontrar rápidamente a la Hydra y comenzar a entrenarla Yaya comenzó a dar saltos enormes para llegar al árbol más alto del domo. Luego de unos minutos llegó y pudo ver con horror cómo Drako, la mascota de su persona favorita estaba siendo ingerido por partes que se repartían entre las cabezas. No lo dudó un segundo y golpeó a la Hydra con la suficiente fuerza cómo para causarle daño, pero no una herida mortal, prosiguió con el entrenamiento hasta el último minuto, y cuando llegó la hora de decirle a Abbadon sobre lo que había pasado se llevó el primer regaño en su corta vida, pero no fue por la muerte del reptil, después de todo la Hydra era culpable de ello, el regaño fue por estar lo suficientemente distraída cómo para que un animal pudiera traspasar la barrera. El intervalo era muy pequeño para que estuviera a más de tres metros de ella, lo que quería decir que estuvo detrás suyo todo el tiempo. Una vez la terminó de regañar la despachó de su oficina, por lo que Yaya con suma tristeza se fue a su habitación.
Abbadon en ningún momento fue a verla, no porque no le preocupara su bienestar, sinó por el hecho de que si la consentía con demasía podría llegar a ser cómo las niñas de la clase alta demoníaca, las había visto unas cuántas veces y podía decir sin ninguna pena que las odiaba. Eran ególatras, egoístas y caprichosas, el solo hecho de ver un berrinche por una juguetes y/o prenda de vestir lo hacía enfurecer, y más teniendo en cuenta que en su otra vida fue tan pobre cómo para tener un cambio de ropa por prenda, sin juguetes o amigos con los que jugar durante la mayoría del tiempo. Yaya debía hacerse cargo de su error asumirlo y luego pedir disculpas apropiadamente, eso le había enseñado desde que la encontró, puede que sean demonios pero no por ello debían comportarse cómo unos primitivos.

Al siguiente día Yaya pidió disculpas, las cuáles fueron aceptadas y premiado su buen comportamiento, por lo que ahora podría volver a su rutina diaria de entrenamiento junto al enorme reptil de múltiples cabezas.

Cuándo entro al domo, Yaya pudo ver cómo la Hydra se encontraba durmiendo, un comportamiento extraño para un animal que se mantenía despierto la mayoría del día durmiendo una cantidad pequeña de horas diariamente. Inmediatamente pensó que podría ser por el golpe que le había propinado, por lo que se acercó y acarició una de sus cabezas, despertando al animal que la recibió como si nunca hubiera pasado nada, actitud que le pareció extraña, pero aún más el hecho de que ahora mismo le estaba pidiendo comida, acto que había tomado durante éstos años y de las pocas cosas en las que Yaya había logrado plasmar por completo en su mente. En total fueron diez vacas y 8 cerdos, el doble de lo que solía tomar. Sin saber que hacer la niña se dirigió con Abbadon, pues sabía que sus conocimientos eran por mucho mayores a los de ella, quién aún así era muy inteligente para su edad.

Un Camino Gris - (Naruto x DxD)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora