Parte 9

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Caminamos sin rumbo hasta llegar aquel parque, quizá ahí podría mendigar por algo de dinero.

Después de pedirle dinero a varias personas con lágrimas en los ojos y recibir respuestas negativas me senté en una banca junto a Marcos y me eché a llorar. Ya no podía ser más fuerte, ya no tenía fuerzas, no intente llorar por lo bajo, lloré fuerte, como no lo hacía desde que era pequeña y me caía de la bicicleta o me quitaban un juguete. Lloré, lloré abrazando a mi hijo y lloré aún más cuando el empezó a llorar conmigo. Quizá de verme o quizá de hambre y frío. Sentí morir al ver sus ojos inundados en lágrimas y sus labios temblorosos. Lloramos juntos, abrazados, sin decir palabra.

-¿Se encuentran bien?- una pequeña vocecilla nos hizo separarnos de golpe y limpiar nuestras lágrimas, por un momento olvidamos que no estábamos solos. Cuando mi vista se aclaró un poco pude ver una melena rizada, conocí de inmediato a la pequeña de ojos negros. -Hola Emma- saludé aun con la voz quebrada. Ella me sonrió un poco y se acercó más a mí. - ¿No vino Elisa a jugar al parque? - Preguntó sonriente. Mis ojos se aguaron nuevamente pero contuve las lágrimas. -Ella no pudo venir hoy, pequeña- respondí con la voz apenas audible. -¿Quieres jugar marcos?- me volví a mirar a mi hijo quien negó con la cabeza para después recargarse en mi costado. No podía con tanta tristeza.

-Emma ¿dónde estás amor? Ven acá- me puse de pie inmediatamente al escuchar esa voz, me despedí rápidamente de Emma, tomé la mano de Marcos y empezamos andar de prisa -¡Oye!- gritó la niña, pero no me detuve. Seguí caminando sin detenerme.

Al llegar al hospital me dirigí hacia la enfermera de turno, tenía un rostro más amable que la de la noche anterior. Después de preguntar por mi hija sin obtener alguna respuesta clara fui a sentarme. Eran alrededor de las 11:00 y faltaba poco para la hora de visita, me preocupaba mucho Marcos, no había mencionado una sola palabra. Estaba ausente, asustado.

Un poco antes de pasar a ver a mi hija entro alguien por la puerta. Era él, ¿León? Si, ese era su nombre ¿Qué hacía aquí?

AlexandraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora