༄𝐏𝐑𝐎𝐋𝐎𝐆𝐎

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Era una tarde de primavera cualquiera, yo estaba dando un paseo por el parque con mi perro, Kenny, aunque tenía que llevarle con bozal ya que ladraba al sol, raro pero cierto. Miraba casualmente a la marca situada en mi muñeca, dicen que es una marca que indica donde te tocará tu alma gemela por primera vez y no podía evitar pensar quién sería la persona que borrase la marca. Cada persona que agarraba mi muñeca me ilusionaba para después decepcionarme viendo que aquella marca seguía intacta.

Al ir concentrado en la marca me sorprendió un repentino tirón de mi perro que me hizo tropezar y caer mientras él seguía tirando de la correa. Al parar, me senté mientras me quejaba levemente, probablemente me haya raspado las rodillas a través de mis vaqueros, que estaban rotos justo por esa zona, levanté mi vista cuando una sombra se cernió sobre mí, entonces pude ver a un chico de cabello largo y con undercut, teñido de color salmón pastel y recogido en un moño tendiendo su mano hacia mí para ayudarme. Tomé su mano y él agarró mi muñeca, que dolió por un momento mientras me ayudaba a levantarme.

Una vez de pie, solté la mano del chico y miré mi muñeca, la marca estaba desvaneciéndose, él pareció verlo también aunque por alguna razón me daba vergüenza que viese aquello y cubrí mi mano con la manga de mi sudadera, viendo como se había ensuciado. Aparté mi vista del chico algo incómodo mientras el seguía observando mi articulación perplejo.

Volví a agarrar la correa de mi perro sacudiendo la suciedad de mi sudadera, que por desgracia era de un tono verde claro. Cuando comencé a caminar escuché los pasos del chico tras de mí, agarrando mi muñeca para que no siguiese mi camino y me girase a mirarle, me fijé en cómo vestía, unos pantalones cargo de color blanco roto con los bolsillos en rosa pastel y el borde negro, llevaba unas converse negras y calcetines largos del mismo color, en la parte superior llevaba una sudadera con capucha en un tono rosa similar al de los bolsillos. Además, llevaba unas gafas y su labio inferior quedaba adornado con un piercing cerca de la comisura izquierda, lo que más me llamó la atención fueron sus pendientes aunque eran más bien dilataciones donde tenía un círculo negro, también llevaba las uñas pintadas en negro. Él no dijo nada solo levantó la manga bajo la que estaba mi muñeca, ahora sin la marca que llevo teniendo desde que nací. Volví a apartar mi mano bruscamente e igual apartar la mirada por segunda vez.

—¿Tu marca... se desvaneció? —Preguntó sorprendido, aunque no obtuvo respuesta.

Simplemente huí del chico apresurándome de nuevo a mi casa junto con mi perro, allí me esperaba mi novio; Khaos. Mi novio... ¿cómo se supone que debo decirle que me crucé con un desconocido que quitó mi marca después de estar saliendo con él desde que estoy en el instituto? Creo que nunca debí aceptar la ayuda de ese chico.

Una vez frente a la puerta de mi casa, noté mis manos comenzar a sudar y me costaba meter la llave en el cerrojo, siendo así que decidí tocar el timbre. Mordí mi labio inferior nervioso por lo que pudiese ocurrir.

Cuando por fin mi novio abrió la puerta, solté un suspiro y solté la correa dejando al perro correr por la casa mientras yo me dirigía al baño para asegurarme de que la marca no estuviese ahí y que no fuese todo una paranoia mía. Al salir fui a la habitación que compartía con mi novio y me cambié de ropa a una camiseta holgada blanca y unos pantalones deportivos grises dejando mi otra ropa en el cesto de la ropa sucia.

Al salir de la habitación me choqué con Khaos, mi novio, al que no había dirigido la palabra desde que entré. Vestía con una camiseta de tirantes negra y unos pantalones deportivos grises, nuestro gusto por la ropa de estar por casa era bastante similar, y su pelo negro, que tenía a la altura de los hombros, estaba recogido en un moño poco arreglado, llevaba puesto un delantal por lo que supuse que había estado cocinando.

—Hey, Taekyung —comenzó a decir poniendo un brazo alrededor de mis hombros —te noto algo raro, usualmente siempre saludas cuando entras, ¿estás bien?

Esas dos últimas palabras quedaron resonando en mi cabeza "¿Estás bien?" No sabría contestarle ahora mismo por lo que solo lo abracé esperando sentir sus brazos rodeando mis hombros o mi cintura como solía hacer.

—Solo me caí y me ensucié, Kenny a veces es un poco bruto —. Me excusé evitando dar detalles o darle importancia a mi muñeca.

—Ah ya veo, la próxima vez te acompañaré ¿Okay? Yo le llevaré e iremos hablando un poco —. Dijo aún sosteniéndome contra su pecho separándose al poco tiempo para sonreír ampliamente.

Me limité a asentir y a escuchar sus planes sobre qué íbamos a cenar. No era nada innovador, sólo iba a cocinar algo de pizza casera, pero aún así me lo contó muy entusiasmado diciendo que había probado una nueva receta que seguro que me gustaría más. Yo me senté en una de las sillas de la cocina mientras escuchaba sus planes aunque sin poner mucha atención, simplemente no podía concentrarme en él, no ahora.

Cuando Khaos metió la pizza al horno se sentó frente a mí en otra banqueta levantando ambas manos para lo que supuse que sería un choque, así que levanté mis manos también para chocarlas contra las suyas. Él agarró mis manos y después se levantó de la silla haciéndome levantarme a mí también ya que sus manos seguían en alto. No sabía bien qué era lo que quería con esto, probablemente no fuese nada y solo estuviese haciendo alguna de sus tonterías así que no le di mucha importancia.

Él comenzó a besar la palma de mi mano izquierda bajando lentamente sus besos hasta mi muñeca, intenté no entrar en pánico ya que es algo que él hacía a menudo como señal de que no le importaba no ser mi alma gemela y como señal de que me quería. Sus ojos estaban fijados en los míos, pareció notar mi incomodidad y volvió a sentarse soltando mis manos.

—Sé que no la tienes —. Dijo mientras yo me debatía internamente entre entrar en pánico o ponerme a llorar, digamos que no se me daba muy bien llevar situaciones tensas.

Miré alrededor algo incómodo, me sentía como un niño al que su madre estaba regañando, la diferencia es que Khaos estaba muy tranquilo y no parecía molesto.

—Te lo iba a decir pero no encontré el momento adecuado, ni siquiera yo sé cómo es posible, se supone que yo soy tu alma gemela —. Se me olvidó mencionarlo; yo borré la marca de Khaos, se situaba en su codo y, en algún momento de nuestra adolescencia, la borré.

Sentía mucha pena por él, pero no podía hacer nada, solo podía esperar a que él decidiese qué hacer. Noté mis ojos llenarse de lágrimas aún sabiendo que no me correspondía el derecho a llorar en ese momento. Él solo se levantó una vez más y me abrazó, enredó una de sus manos en la parte de atrás de mi cabello y la otra la usó para sujetar mi camiseta fuertemente. Le oí sollozar, estaba llorando haciéndome sentir más culpable de lo que ya me sentía. Rodeé su cintura con mis brazos sujetándome a él aguantando las lágrimas aunque finalmente lloré con la cara contra su pecho.

Soulmates [BL story] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora