¿Podemos ser amigos?

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POV: Arianne

Tras un primer día nefasto en todos los sentidos. Llegué a mi casa y me tiré en el sillón, con mochila y todo.

-¿Qué tal tu primer día de clase pequeñina?-me preguntó mi abuelo Thomas, mientras me tendía una galleta de chocolate. ¡Oh! Mi abuelo era más mono, siempre me consentía.

Entrado ya en años, de joven tuvo que haber sido atractivo.

Con unas facciones alargadas, tenía unas arrugas que adornaban su cara, dándole un aspecto sabio.

Tenía unos preciosos ojos verdes con puntitos amarillos y siempre llevaba su vieja cachimba en la boca. Aunque mi abuela no le permitía fumar dentro de la casa.

Con un cuerpo atlético todavía, ya que se mantenía siempre haciendo deporte, con las huertas que tenía aquí (más o menos grande) y luego en casa de mis padres (que era enorme) así siempre estaba entretenido.

Él y mi padre, eran los hombres de mi vida. Ya que mi otro abuelo había fallecido hacía unos años.

-Horrible-dije en un gruñido-Pero da igual, ya lo olvidé-aseguré mientras me levantaba de un salto y le arrebataba la galleta:

-¿Y abu? ¿dónde está?-le pregunté. El sonrió y cogió mi mochila.

-En casa de tus padres-se explicó, mientras el también cogía una galleta-Yo estaba esperando por ti ¿Vamos?

-Sí, pero tengo que coger un libro antes.

Cuando ya hube cogido el libro, salimos a casa de mis padres, quedaba cerca, se podía ir caminando y no tardabas más de 5 minutos

-Buenos días señora Smith-saludamos a nuestra vecina, que se encontraba en el jardín regando las flores.

-Buenos días Thomas-luego me miró-Arianne cielo, espera un momento para que lleves un bizcochón que preparé esta mañana para ti.

Le sonreí, pero ella no me dio tiempo de nada entrando en la casa con rapidez:

-No hace falta, señora Smith- le grité, aunque creo que no me había escuchado.

-Claro que sí, el otro día cuidaste a mi nieto-dijo mi vecina mientras salía con una enorme bandeja de flores.

-No fue nada, Bryan es un niño encantador.

-¿Encantador? Un demonio diría yo-dijo dándome la bandeja-No sé qué le hiciste, pero ahora quiere ir siempre a jugar contigo.

Yo reí divertida, luego nos despedimos.

Podéis decir que soy una ñoña o una pelota, pero me da igual, simplemente trataba bien a las personas que me habían demostrado que lo merecían.

No iba de rebelde sin causa.

Trataba bien a aquellos que me trataban bien a mí, era así de simple.

Y, de momento me había ido muy bien con ese método.

-Mmm...bizcochón, que rico-dijo mi abuelo, curioseando debajo del plástico que tenía por encima la bandeja.

-Ya lo probarás en casa de mamá y papá-dije dándole una palmadita en la mano para que la retirase.

Llegamos a casa de mis padres y Lea fue la primera en abrirnos.

-Hola abuelo-dijo con una sonrisa encantadora como siempre. Luego cambió el chip a modo maligno-¿Y? Cuéntame con todo detalle tu día ¿Qué profesores te tocaron? ¿las clases?¿Lizzie te dijo algo?¿muchos chicos guapos?

Quiero darte un besoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora