Sin título
En el mundo solo existían dos tipos de personas: Las personas “Kopf” y las personas “Herz”
Se les denominaba esto a partir de el lado en el que nacían, ya que estos dos tipos de personas no vivían juntos, sino que estaban separados en comunidades, como si fuesen clanes o algo así, ya que solían llevarse terriblemente mal pues sus formas de pensamiento y expresión eran completamente opuestas.
Las personas Kopf eran lo que el sistema educativo llamaría “inteligentes”, personas cultas, obedientes, con facilidad para memorizar, que seguían un estricto orden que ellos mismos delimitaban en su cabeza. Pero también eran personas excesivamente sinceras, muy poco amables, individualistas. De los Kopf salían los médicos, científicos, arquitectos, ingenieros, físicos, matemáticos y todas esas cosas que tuvieran que ver con la escolaridad, por decirlo de alguna forma.
Los Herz, por contra, eran esas personas que podrían ser denominadas cruelmente como “burros” o “tontos”, personas sumamente sentimentales, obstinadas e impulsivas en algunas ocasiones, muy buenos en los trabajos de equipo, colaborando, personas con tacto al hablar, con sueños, esperanza y lo que, al menos yo, llamaría magia, ese toque que hacia diferentes a unos de otros, una especie de talento o matiz raro para cada quién. De ellos salían los músicos, pintores, escritores, escultores, fotógrafos, cineastas y todo aquello que tuviera que ver con el arte, con ser espontáneo, ser mágico.
Christian entraba a su nuevo instituto, después de haber pasado toda su vida en una institución especializada para personas Kopf estaba ahí: en una escuela mixta ya que sus padres habían decidido mudarse y no tuvieron tiempo de buscarle otra institución especial.
Era el primer día de otro curso así que había muchas personas nuevas, solo que Christian no iba a estar en clase con ellos. Él iba a segundo del instituto así que tendría que estar con un grupo donde todos se conocían ya. Nada más entrar vio a algunos sentados en su lugar relajados y a otros convirtiendo la sala de clases en una batalla campal o algo parecido. No le fue muy difícil diferenciar a los que eran como él. Se sentó en un lugar cualquiera y se quedó ahí tranquilo, pensando en su horario para ni olvidar nada.
—Ey, ese es mi puesto... —La voz de un chico le hizo mirar hacía arriba, hizo contacto visual con esos ojos marrones —Pero puedes quedarte ahí, no creó que a la profesora le importé mucho porque eres nuevo —El chico le sonrió y quitó su mochila para sentarse al frente de Christian.
—Uhm... Gracias —Respondió algo dudoso, no era muy bueno relacionándose con personas, después de todo en su antiguo instituto todos eran técnicamente tan iguales que chocaban personalidades entre sí.
—Me llamo Miguel Ángel, pero prefiero Miguel. ¿Y tú? —El chico se volteó aún amable.
A Christian le abrumaba un poco su amabilidad y su respuesta natural fue comenzar a intentar alejarlo.
—Soy Christian —Respondió cortante.
—¿Te sientes bien siendo nuevo, Christian?
—Si.
Se quedaron unos segundos en silencio, Christian creyó que el chico iba a simplemente dejarlo ahí, por lo que bajo su mirada un poco esperando a que el chico dejara de mirarle con esa sonrisa amable.
—¿Y por qué te cambiaste de instituto? —Miguel realmente quería hacerle conversación, no iba a parar.
—Por mis padres, se cambiaron de trabajo.
—Eso es genial, ¿a qué se dedican tus padres? —Miguel pausó unos segundos.
—Mi mamá es doctora y mi papá Ingeniero en informática.
—Los mios son escritores... Bueno, mi mamá es escritora y mi papá pintor, pero también le gusta escribir de vez en cuando. Es como su pasatiempo —El chico se percató de la incomodidad en el rostro de Christian —Lo siento, ¿te estoy incomodando?, ¿hablo mucho?
—Si, a ambas preguntas —Lo dijo sin problemas, no le importó ni siquiera ver que hizo sentir a Miguel un poco mal —Yo no estoy acostumbrado a... Esto.
—Oh, lo lamento. ¿En serio no estas acostumbrado? Creí que sí, como vienes de otro instituto...
—Vengo de un instituto privado para los Kopf.
—Ah —Miguel moría de ganas por seguir hablando, quería ser su amigo, pero no quería abrumarlo demasiado ya que así no conseguiría más que su odio.
Llegó la profesora así que Miguel tuvo que poner atención y dejar de lado a Christian para enfocarse en poner atención, aunque era difícil cuando en su cabeza solo pensaba en salir de la escuela e ir con sus amigos a aquel parque de siempre a hacer música, tenía unas cuantas rimas rondando ya su cabeza para ese momento.
[...]
—¿Por qué me tratas así? —Miguel le hizo frente, cansado de su desprecio.
Los ojos azules de Christian dejaron ver la sorpresa que sintió.
—¿Es por qué soy insoportable para ti o por qué te enseñaron que las cosas no deben ser así?
Christian miró el suelo, no podía mentirle mirándole a la cara, pero sabía que debía hacerlo.
—Quiero que me mires y que lo digas, esta vez es definitivo, Christian —Miguel estaba firme frente a él.
—Me enseñaron a ser así, Miguel, aunque eres algo insoportable algunas veces —No pudo mentirle, era un Kopf después de todo y eso hacían normalmente, decir la verdad cruda.
Miguel sonrió levemente.
—¿Entonces no te desagrado? —El de ojos bonitos negó levemente. Miguel sonrió más y tomó del brazo mientras seguía caminando —Ya no vas a librarte de mí y lo sabes, ¿verdad?
Christian se sintió algo abrumado por el tacto tan repentino, pero a la vez le gustó.
—Si, lo sabía... Y esperó que realmente sea así o me sentiré muy estafado.
Miguel rió y siguieron caminando juntos por el largo camino hasta sus casas.
[...]
Dos meses pasaron rápido, Christian se vio en la necesidad de adecuarse a soportar lo parlanchín que era Miguel y su bonita sonrisa amable.
Terminaron siendo amigos de alguna forma extraña, a todos les parecía raro: Un Kopf usualmente no podría ser amigo de un Herz, eran como polos opuestos de un mismo imán, no se pueden tocar.
—¿Quieres ir hoy con nosotros al parque? —Miguel miró a Christian, iban de salida.
—No puedo, tengo que hacer tarea... Y además, a tus amigos no les gusta que vaya.
Miguel dejo ver su entrecejo fruncido levemente parando a Christian que lo miró.
—¿Qué te hace pensar eso? Claro que les gusta —Chistian alzo una ceja y sonrió ladeadamente.
—¿A sí?, ¿olvidaste tan pronto lo de la última vez?
→Flashback←
—¡Migue, viniste! —Adriana se acercó a besar la mejilla de Miguel y luego vio al chico que venia con él y finalizo haciendo una mueca leve —Y tú también, es bueno tener gente nueva aquí, ¿te llamas Christian?
—Si —El de ojos azules notó por supuesto que ella estaba disgustada con su presencia, pero ver a Miguel tan feliz por que estaba ahí era lo único que le importaba.
Pasados los minutos Miguel hablaba y jugaba con sus amigos, los Hertz eran bastante ruidosos entre ellos, naturalmente muy efusivos. A Christian le abrumaba tanto ruido junto y terminaba sin poder incluirse, no era algo que le enseñaran na un Kopf. Poco a poco un par de amigos apartaron a Miguel, le hicieron saber que les incomodaba un poco que Christian estuviera ahí.
—Pues si no lo quieren a él aquí a mi tampoco. Jodanse —Les dijo Miguel en la cara, por una vez se olvidó de los sentimientos de los demás. Caminó hasta Christian y tomó su mano para sacarlo de ahí.
→Fin del Flashback←
—A ver, eso paso por mi culpa. Me alteré y por eso peleé con ellos —Miguel siguió caminando Christian te siguió.
—Pero el tema de la pelea era yo. Además, sabes que no soporto tanto ruido junto... A penas puedo contigo.
—Lo sé... Bueno, ¿entonces por que no hago la tarea contigo?
—No, Miguel. Yo no quiero que te alejes de tus amigos por mi culpa, amas ir con ellos al parque a hacer música, y no voy a quitarte eso. Aunque no vaya yo, ve tú.
Miguel lo meditó unos minutos, sonrió levemente dándose cuenta que Christian había sido muy dulce al decir eso, como si hubiera seleccionado cada palabra con precisión para no decir algo que pudiera herir a Miguel.
—Esta bien, tu ganas...
[...]
Los chicos se llevaban demasiado bien, sus ideas y formas de ver las cosas eran completamente distintas pero de alguna forma eso era lo que más les llamaba la atención del otro: sus diferencias.
Estaban en la biblioteca juntos y Christian leía un pesado libro sobre biología mientras que Miguel un pesado libro de fantasía. En un momento Christian dejó su libro y se acercó a Miguel que leía concentrado la historia del libro, comenzó a leer él también y paró algo extrañado de que a Miguel le gustarán esos libros con dragones, elfos, ninfas, sirenas, tritones y cualquier ser mágico.
—¿Por qué te gusta tanto todo esto? Sabes que estas cosas no existen. —Los ojos de Miguel se apartaron del libro hasta llegar a los ojos de Christian.
—Claro que si existen —Afirmó mirándole como si tuviera pruebas de aquello.
—Por supuesto que no, Miguel. Es completamente improbable que haya humanos mitad pez o reptiles que vuelan y escupen fuego. No hay registros de nada parecido, y eso hace que sean mentiras.
—Nunca dije que existieran en la realidad de todos... En la mía los hay, solo hace falta creer, Christian, tener imaginación —Le sonrió —Todo es cuestión de perspectivas.
Los ojos azules de Christian le delataron, nuevamente Miguel le había dejado sin palabras, pero con un sentimiento lindo en su persona. Le sonrió y siguió leyendo al igual que Miguel.
[...]
—Christian... —Miguel pronunció su nombre después de un cortó silencio en la llamada
—¿Qué pasa?
—¿Crees que podamos vernos en el río hoy?
—¿Hoy? Miguel ya son las diez de la noche...
—Pero es que... Quiero verte, te extraño —Hacia unas varias semanas que habían salido de vacaciones y eso significaba que no podían salir juntos ya que obviamente sus padres no les dejarían.
Pero Christian no pudo negar que sintió su corazón acelerarse y su razón se nublo, pareció olvidar la hora y se levantó de la cama. Él también extrañaba a Miguel y quería verlo.
—Te veré allá entonces —Miguel sonrió ampliamente —Y... Yo también te extraño, Miguel
El corazón del chico Herz se volvió loco en ese momento palpitando con mucha fuerza y haciendo a Miguel sentirse muy bien. Se levantó rápido, se vistió y tomo sus cosas para salir por la ventana, caminó hasta el gran canal del río que separaba a ambas comunidades.
Christian tuvo algunos problemas más para salir, y es que decidió usar la puerta de su casa por lo que le descubrieron y término dando una larga explicación, o más bien mentira, de lo que haría fuera a esa hora. Sus padres le dejaron ir a la biblioteca y él corrió rápidamente hasta el canal, se deslizó por las paredes de la edificación que había ahí como Miguel le enseñó y corrió hasta donde siempre se separaban Miguel y él.
Nada más verlo Christian se sintió mucho mejor, no se había dado cuenta cuanto extrañó a Miguel hasta que no lo vio ahí sentado y sonriendole, como siempre lo hacía.
[...]
Estaban acostados mirando las estrellas, no hablaban mucho pero el momento era mágico.
—A veces me gusta imaginar que algún día las cosas serán diferentes... —Dijo Miguel de repente sonriendo al cielo.
—Diferentes... ¿En que forma?
—En que podremos elegir lo que somos... ¿Sabes? Creo que separarnos en Kopf y Herz es tonto, por que al final quizás no nos sentimos identificados con lo que somos.
—¿No te sientes identificado?
—¿Y tu si? —Miguel lo miró un poco para después ver el cielo otra vez y Christian se quedó callado pensando.
Un sentimiento estaba latente alrededor, había algo que no estaban diciéndose y ambos lo sabían. Miguel fue el que acercó su mano a la de Christian y el otro el que rozo sus dedos, se miraron y sonrieron.
—Me gustas... No como amigo, y si yo no te gusto, solo por favor, piensa un poco las palabras con las que vas a rechazarme —Le dijo Miguel en tono bajo.
—No se supone que debamos estar juntos, todos lo verán raro, esta mal por que somos diferentes... —Christian por supuesto era más cabeza que corazón aún y le aterraba lo que pudiera pasar.
—No somos tan diferentes.
—Si, lo somos.
—No, ambos tenemos un cerebro, dos ojos, una nariz, un corazón... Aún cuando digan que somos diferentes no es cierto, todas las personas somos iguales solo que nos enseñan a ser algo sin darnos opción de escucharnos a nosotros mismos. Nosotros no somos diferentes, tú también puedes ser lo que somos los Herz y yo lo que son los Kopf, solo es cuestión de querer... Y sobre nosotros, solo hay que escuchar esos latidos tan fuertes que llegan cada que nos vemos, sentir esa cosa mágica que se siente cuando nos vemos sonreír, solo eso.
Miguel tenía razón, sobre todo lo que pensaba y había dicho. No había razón para estar separados, entre Kopf y Herz y tampoco entre ellos. Entonces Christian se dio cuenta que en todo ese tiempo conociendo a Miguel él había cambiado, expandió sus horizontes y por una vez no se sintió obligado a ser “alguien importante” sintió que eso no tenía sentido, no se sintió un Kopf y comprendió la pregunta de Miguel, ese chico siempre intuyó que Christian era como él, una mezcla entre ambos, alguien que estaba en el lado equivocado pero a la vez en el correcto.
—¿Cómo diablos hiciste esto?
—Yo no lo hice, tú ya eras así muy en el fondo. Y todos lo somos.
Aquella noche por supuesto terminó de la mejor forma que pudo hacerlo, los chicos decidieron estar juntos a pesar de todo y sellaron su vínculo especial con un tierno y tranquilo beso.
[...]
Con el paso de los años tuvieron problemas, sus padres los intentaban separar, las personas les veían como si estuvieran locos.
Pero ellos no se rindieron, ¿por qué renunciarían al amor que se tenían por la opinión de los demás?
Miguel y Christian escogieron sus caminos sin importarles nada y a pesar de que era similar cada uno seguía distinguiéndose por sus características que los hacían tan únicos. Poco a poco se les sumaron personas que se atrevieron a pensar diferente, a ser una mezcla o ser del lado contrario por completo, y después de muchos años de trabajo arduo para hacer comprender a todos que era completamente normal escoger su camino lo lograron y aunque ya para ese momento la pareja que inició con todo el movimiento no estaba ahí quedaban sus recuerdos y memorias a través de muchas personas que contaban su historia, de letras y música creada por ellos mismos.
Sin siquiera esperarlo o quererlo, Christian y Miguel le enseñaron a todos una lección:
Puedes escoger el camino que quieras, solo es cuestión de querer. Y solo presta atención a quien te ánima a ir por tu camino y no por el que ellos quieren que vayas.
•ווווווווווווווווווווווווווווווווווווווווווווווווו
Espero les haya gustado es un One-Shot algo raro y ese párrafo final tengo que agradecérselo a mi profesor tutor que tuvo el gran detalle que sentarse a hablar con cada persona del grupo a solas sobre su futuro y lo que querían hacer.
✨Si tienen algún pedido por favor dejenlo aquí y me encargaré de hacerlo a la larga✨
Cosa importante:
Alguien me pidió, si mal no recuerdo un One-Shot Zarcronno mas sin embargo no recuerdo el usuario de la persona y si esta leyendo esto agradecería que me lo dijera por que no encuentro el comentario que era c':
Recuerden ese último párrafo de la historia por favor y mi amor para ustedes ❤
~Okumura