Abrió los ojos en la oscuridad todavía con el cuerpo adolorido.
Un auto lo había chocado por ir con el móvil en la calle.
Se levantó con ropa totalmente blanca que le quedaba bastante holgada, como si no hubiera comido en semanas.
Por la ventana se notaba que el sol estaba en su punto más alto, mediodía.
Lógicamente pensó que estaba en el hospital pero luego de unos segundos se dio cuenta de que algo estaba mal.
La habitación en la que se encontraba tenia muchas camas además de la falta de tecnología.
En su bolsillo faltaba su teléfono.
Se paró de la cama y estaba en perfecto estado, el recordaba que lo único que había sentido al ser chocado fue muchísimo dolor y luego frío.
Se sentía muy pequeño también, media más o menos un metro y 53 centímetros.
¿Se encogió? Donde estaban los otros 27 centímetros.
De la nada sintió un dolor breve en el hipocampo.
Se tambaleó y luego recordó.
Mori pero...reviví. Que suerte tengo.
- Por lo menos...por lo menos...esta vez juro por Dios que me divertire - Dije mientras comenzaba a recordar toda mi vida.
Era el 17 de marzo aunque no sabía que año era.
Tenía 10 años, cumplía un 13 de Abril, le gustaba la menta y nunca había sentido cariño por nadie.
Kedward Adán, que nombre tan tonto.
Era casi igual a su vida anterior.
Miro su cuerpo, era básicamente carne y hueso, muy decepcionado suspiro.
Huérfano, esa era la única diferencia y su mayor decepción, igualmente le parecería raro finjir tener la mente de un niño.
Sus padre habían sido asesinados enfrente de el, como consecuencia el dueño real de este cuerpo termino con una muy fuerte agorafobia (miedo a los exteriores)
¿Donde reviví? ¿Que año es?
¿Soy Batman? Lo dudo por el orfanato.
Estiró su cuerpo con prolongados gemidos y luego sonrió mientras comenzaba a caminar.
Poder volver a vivir, realmente me hace feliz.
Tarde unos minutos en recordar cómo llegar al comedor.
Cuando llegue me miraron sorprendidos.
El nunca salir de la habitación me había dado apodos no muy agradables.
Caminé con los pies descalzos en el frió piso.
Tome una bandeja con comida y mire las mesas.
Me senté en la mesa que estaba vacía.
Una mujer vestida formalmente me miro alegre y hablo.
- Adán - Dijo caminando hacia mi - Por fin sales de la habitación - Dijo aliviada - Se que debe ser difícil pero...hay que seguir adelante - Dijo solemne.
Me quería reír de su preocupación pero solo sonreí.
- No puedo quedarme en el pasado, ¿No? - Le pregunté sonriendo con el corazón.
Ella devolvió la sonrisa y continuo con su camino.
***
Había comenzado a hacer ejercicio.
Tenía una nueva vida, no deseaba morirme de una manera patética.
En un momento dado un chico grande trato de intimidarme pero me limité a mirarle con desdén y seguir mi camino.
***
Paso un mes antes de que cumpliera 11 años.
Mi cuerpo se sentía raro, mis venas y arterias se sentían aún más cálidas que antes.
Con varios saludos de gente que ni conocía el único regalo que pedí fue que me cortaran el pelo.
Me sentía como el prota de un anime con el pelo tan largo.
Incluso una vez me confundieron con una chica por mi pelo y mis aún faltantes músculos.
Fue una situación cómica para mí y vergonzosa para las chicas del vestidor.
***
Estaba en mi tiempo de ocio, acostado de bajo de un árbol bosteze con sueño.
Casi me duermo cuando siento pasos a mi lado.
- ¿Adán? - Me llamó una chica de pelo negro y un poco más baja que yo.
- ¿Si? - Pregunté desinteresado.
- Cath me dijo que te dijera que le gustas mucho - Dijo sonriendo.
Sonreí por reflejo.
¿Cuántas veces habré oído cosas así en mis dos vidas? No es por presumir pero hasta yo me confesaría a mi.
- ¿Quién es Cath? - Le pregunté.
Ella perdió su sonrisa y comenzó a reírse.
- Le diré eso - Dijo entendiendo la indirecta.
Una vez se fue suspire.
Si fuera mi vida anterior con mujeres adultas no tendría problema pero...¿Con niñas? No negaré que no me disgustaría pero me sentiría mal en todo momento.
***
Pasaron los meses y lo único que note fue que cada vez me volvía más...raro.
Mi pelo negro cambio a plateado solo porque pensé que me quedaría bien.
En mi mente se reproducían secuencias que no entendía.
De vez en cuando escuchaba los pensamientos demas.
"Aunque solo sea un niño..." Pensaba una chica de 17 años mordiéndose los labios al mirarme.
Me encanta leerle la mente a la gente pero lo mejor de todo era sin duda poder lanzar colores de los dedos.
Así conseguí algunos libras.
En un momento dado me di cuenta de que dentro del orfanato había un tipo de contrabando.
Me di cuenta cuando uno de los chicos más adultos me ofreció una caja de cigarrillos a cambio de 20£.
Al parecer realmente parezco tan fácil de engañar.
Había llegado Julio.
Había comenzado a darle formas a los colores y con mucha dificultad podía mover cosas con solo mirarlas aunque a duras penas podía mover una piedra de 50 gramos.
Pero en un momento vi algo que mi hizo lanzar un rayo de la mano.
Una araña.
Era las típicas de patas largas pero me aterró.
Con un solo rayo la carbonice.
Ya estaba entendiendo donde había reencarnado.
Con calma comencé a experimentar sobre el control de las emociones.
Si puedo tener miedo cuando quiera sería perfecto.
En uno de mis lugares favoritos decidí buscar a Catherine, me sabía su nombre pero poco más.
- Hola Cath - Le saludé sonriendo cuando la vi.
Ella me vio.
- ¿No que no me conocías? - Pregunto ofendida mientras se estaba por alejar.
Tome su muñeca y tire hacia mi.
- Bueno...le pedí consejos a Jason y me dijo que si te ignoraba te gustaría más - Dije finjiendo timidez.
- ¿El asesino serial? - Pregunto haciéndome reír.
- No, Jason el chico de 16 años, el alto y escuálido - Dijo sonriendo.
Ella se río por la descripción.
Luego de unos minutos hablando la conversación termino con ella contra la pared y yo besándola.
Luego de unos minutos así, ella comenzó a morder mi cuello y mis manos tocaron su cuerpo nada desarrollado, mi mano desabrochó su camisa y comenzó a tocar su cuerpo.
No me sentía excitado pero no negaré que me encantó que me mordiera el cuello.
La situación escalo rápidamente.
Ella comenzó a quitarse la ropa cuando la detuve.
- Cuando seamos mayores... - Le murmuré al oído.
- Pero es normal que lo hagamos a esta edad, por lo menos en esta época - Dijo aunque estaba con la cara rojisima.
Ella subió el cierre de la falda y de abrochó el botón más alto de su camisa y sonrió tímidamente.
Comencé a arreglar mi ropa con calma.
- Adán - Me llamó - ¿Que somos? - Pregunto.
Eso me jodía de las niñas.
Unos besos y roses y ya preguntan que son, espera un poco más y puede que no me des náuseas cuando me preguntes eso.
- ¿Que quieres que seamos? - Pregunté a pesar de mis verdaderos pensamientos.
- Mmm... - Murmuró mordiéndose los labios y mirándome de arriba a bajo - Quiero ser tu novia - Dijo la chica de 12 años.
Yo solo sonreí y la bese.
Luego de confirmar que nadie me seguía fui a un callejón y vomité.
- ¡Que mierda! - Maldije.
En mi otra vida tuve una novia...era perfecta pero con el tiempo le di mucho más tiempo a mi trabajo y termine dejándola.
Pero por sobre todo me sentía sucio por besar una menor de edad.
Su boca sabía bien, a fresa y su cuerpo era caliente al tacto de mis manos.
Recre la situación en mi mente, al ser un recuerdo la situación fue un poco mejor, sentí muy cuerpo raro.
Un cosquilleo en la parte inferior de mi cuerpo, estire la mano y un fuerte rosa salió disparado.
Antes de que el lazo rosa chocará contra algo trate de juntarlo todo en una esfera pero estalló dejando mis manos temblando.
***
Al día siguiente tuve que finjir interés en los pensamientos de Catherine.
A diferencia de la usual vista que era la chica rodeada de otras niñas, esta vez estaba sentada sola con una sonrisa en el rostro.
Me senté a su lado.
- ¿Y tus amigas? - Pregunté.
- Se fueron para...darnos espacio - Dijo mientras su mano me tocaba la pierna.
Sonreí y la bese.
- Para esas cosas...dame un años para prepararme - Le dije sonriendo.
- Te esperaré hasta...3 años - Dijo luego de pensarlo.
Suspire con una sonrisa.
Ella hablaba de cosas como sus amigas, la típica víbora, los problemas que tenía para ser tan linda y muchas otras cosas que incluso me hicieron sonreír sinceramente.
- ¿Y tú?¿No tienes problemas? - Pregunto la chica de pelo negro mirandome con interés.
- Bueno...realmente no tengo problemas - Dije sonriendole - Al contrario, tengo una linda novia - Dije besándola.
Ella se sonrojo.
Sus ojos violetas me observaron como si tratará de distinguir la verdad se la mentira.
Luego sonrió y tomo mi mano.
- Quiero saber más de ti, a este punto solo se lo mismo que todos y que besas muy bien - Dijo suavemente.
- Bueno, mataron a mis padres en un asalto hace 3 años, luego me trajeron aquí, mi color favorito es el blanco, mi comida favorita es la pasta con salsa, me gustas tú y me disgusta que el sol me de - Dije simplemente haciendo que ella sonriera.
- ¿Nada más? - Pregunto la chica.
- Bueno...hace unos meses que te veo en la hora comer...y hace una semana que te deseo - Dije calmado.
Ella se sonrojo.
"Pensaba que antes le gustaba otra" Pensó la chica aliviada.
Antes de que siguieran hablando una mujer alta y de aspecto severo entro a el comedor.
El chico la miró de reojo y siguió hablando con su novia.
Las pocas ganas que el chico había tenido de investigar hicieron que eso fuera casi una sorpresa.
Así que reviví en el mundo de Harry Potter.
Esa mujer era evidentemente Minerva McGonagall.
Antes de que alguien dijera algo mi novia se acercó a mí y depósito un beso húmedo con la cara sonrojada.
- Apenas puedas... - Dijo sonriendo pícaramente.
Me estoy sintiendo un poco incómodo con su calentura.
Si ella tuviera un año más por lo menos no me sentiría tan mal pero...
- Señor Kedward - Me llamó la mujer de pelo canoso.
La mire con ojos rojos fríos.
- ¿Si? - Pregunté mirándole calmado.
- Venga para que hablemos en privado - Dijo haciendo que yo suspirara.
- Cath...nos vemos - Dije sonriendole.
Aunque no la quiera realmente, le tengo un poco de cariño.
Ella me saludo sonriendo.
***
En la oficina de la directora del orfanato.
- ¿Y que pasa? - Pregunté sentandome en la silla para los visitantes y cruzandome de piernas.
La mujer me vio sentada desde la silla de la directora.
- ¿Es por la magia? - Pregunté antes de que ella hablara.
- ¿Usted hace magia? - Pregunto a lo que respondi formando una esfera roja en mi mano.
- Obviamente, esa es la esencia de ser mago - Dije sonriendo.
- Bueno, su talento para la magia es innegable pero...tendremos que trabajar con su discreción - Dijo la mujer con un suspiro - ¿Le dijo a algún muggle sobre su magia o alguien le ha visto hacerla? - Pregunto.
- ¿Muggles? Ellos no ven nada - Dije con una pequeña risa - No, nadie me ha visto hacer magia - Dije.
- Perfecto - Dijo ella con una sonrisa - El expreso parte en 15 días, deberíamos ir a comprar tus materiales - Dijo la mujer levantándose del asiento.
***
La mujer tomo mi brazo y con un movimiento de su mano sentí que me comprimí y doblaba sobre mí mismo.
Me apoye en la primera pared que encontré.
- ¿Que le pareció su primera aparición? - Pregunto la mujer mirándome desde arriba.
- Fue...fue...fantástico - Dije luego de unos segundos controlando mi estómago para no vomitar.
La mujer me miro con sorpresa pero simplemente abrió la puerta del bar enfrente nuestro.
Trate de no mirar a la gente mientras pasaba a la otra punta.
Entramos a un patio que era lo suficientemente grande como para que 5 personas entraran.
La mujer saco una varita y tocó varias piedras en la pared.
Mire el callejón Diagon con ojos rojos brillantes como rubíes seguramente había más de 100 personas llendo y viniendo.
- Fantástico - Dije sonriendo con sinceridad.
- Obviamente que lo es - Dijo con orgullo.