Acabo de derrotar a Sebas por cuarta vez consecutiva en Fortnite. Por muy bueno que afirme ser, nunca logra vencerme.
—No estaba preparado, ¡exijo la revancha!
Suelto una carcajada ante sus típicos lamentos infantiles: "Has hecho trampa", "Quiero la revancha".
—¿Quieres morir de nuevo, Villalobos?
Mi mejor amigo abre la boca con fingida ofensa, a lo que respondo con una sonrisa inocente.
De pronto, en su móvil suena un mensaje entrante que logra sacarnos de nuestro letargo. Ambos nos levantamos del suelo, dando por finalizado el juego, ya que debemos ir a clases. Apago la pantalla de la consola mientras él frunce el ceño al leer.
—¿Otra vez esa chica?
Desde hace unas semanas, Sebas tiene una admiradora secreta que le envía continuos mensajes declarándole su amor. ¿Quién lo diría? Al principio de los tiempos ambos pasábamos desapercibidos. Mi niño ha comenzado a florecer.
Asiente con la cabeza y vuelve a guardar el aparato en su bolsillo trasero.
—Ya se hace tarde— me indica al recoger nuestras mochilas.
Bajamos las escaleras y, de paso, me dispongo a avisar a mi hermana pequeña de que nos vamos pero no hay señales de Vale por ninguna parte. Papá se marchó a trabajar antes de que despertáramos, por lo que estamos solos en la casa.
—Mi hermana me ha abandonado— dramatizo, ofendida porque Vale haya traicionado nuestra costumbre de ir los tres juntos al instituto.
Sebas me dedica una mirada conciliadora, restándole importancia.
—Todavía me tienes a mí.
Llegamos a clase en un cuarto de hora gracias a la poca distancia que hay desde nuestra calle al centro escolar.
Desde el primer día, hace casi seis años, el chico que vive frente a mí me acompaña a clases y, con el tiempo, se ha convertido en mi mejor amigo, una de las únicas personas que soporta mi actitud adicta a los videojuegos y trasnochadora por hacer maratones de series.
Y es que, a parte de Sebas, las únicas personas con las que he logrado entablar amistad son Juan, un escritor frustrado, y Mario, por el que últimamente he desarrollado un crush secreto del que ni siquiera Sebas tiene conocimiento.
—¿Entonces estás interesado en esa chica?— pincho a Sebas mientras esperamos a que suene el timbre para entrar a clase de Historia.
Analizo su expresión antes de responderme. Está pensándolo mucho como si no quisiera decirlo. Oh, cielos... ¿Está enamorado?
—No es lo que estás pensando— aclara al leerme el pensamiento. Detesto cuando usa esa habilidad conmigo—. No estoy interesado en ella pero no te gustará cuando sepas quién es, Poché.
—¿Quién es?— insisto, pestañeando varias veces en lo que espero sea un gesto cautivador.
No me imagino a quién se podría referir con esas características, todos los amigos de mi mejor amigo me caen bien. A pesar de la continua sensación de que yo no les caigo bien a ellos. En realidad tengo esa sensación con todo el mundo, así que podemos obviar ese problema.
Mi acompañante sonríe al comprobar que ha captado mi curiosidad. Sabe perfectamente que no soporto la intriga.
—No lo quieres saber— continúa sin dirigirme la mirada.
Me pongo a dar saltitos a su alrededor, lo cual debe ser una cómica escena para cualquiera que nos esté viendo debido a que él mide casi el doble que yo.
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Cita doble
FanfictionUn plan de venganza obliga a Poché a intentar conquistar a Calle, su mayor enemiga. 31/07/2019 ➡️ Tercer lugar en la categoría Fanfic de los Loby Awards 2019.
