-¿Qué haces?-, preguntó mientras ella se levantaba tirando de la sabana.
-Son pasadas de las 10...flojo-, anunció señalando al reloj.
-Yo puedo quedarme aquí-, anunció Simón llevando sus brazos hasta detrás de su cabeza, Ámbar lo miro por un momento hasta que el estomago de el rompió el silencio de la habitación.
-Alguien no esta muy contento con esa decisión...pero no te preocupes, los dejo para que lo discutan-, bromeó mientras tomaba algo de ropa y entraba al baño.

Bajaron a desayunar para encontrarse a Gastón y Nina desayunando, Matteo miraba la televisión y Mónica prepara un buen desayuno.
-¿Hambre?-, preguntó Ámbar mirando el gran plato de huevos y tocino de Gastón.
-No comeremos bien hasta la cena...hermanita, yo que tu me serviría algo igual-, contestó Gastón.
Comieron un poco mas de lo normal, Nina y Ámbar lavaron los platos mientras Mónica iba a la oficina a checar que todo estuviera en orden, había citado a los diseñadores así como a sus principales proveedores y algunos clientes a las 6 de la tarde en el edificio, quería que todo estuviera en perfecto.

Casi dos horas después mientras todos están mirando la televisión Mónica llamo a Simón para que el, Gastón y Matteo la ayudaran a acomodar algunos muebles.
Cuando salieron Ámbar dejo a Nina mirando la televisión mientras subía a la habitación, desde que se entero de la dichosa cena algo le daba vueltas en la cabeza, no sabia que se iba a poner, su maleta estaba llena de pantalones, blusas y trajes de baño, ni siquiera un pantalón de vestir...nada, reviso en su maleta algo innecesario como si de solo desearlo apareciera algo perfecto para ponerse, la cerro de golpe y gruño mientras se llevaba las manos a su cabello.
-¿Practicas para rugir como león?-, preguntó Nina desde la puerta de la habitación.
-No....solo estoy a punto de matar a Simón por su falta de información-, replicó Ámbar mientras Nina sonreía.
-¿Falta de información?-, preguntó Nina.
-Si...veras para la cena traigo o este pantalón de mezclilla gastado o este de pants, mm... no creo que el pants es mucho mas "chic" ¿no crees?-, murmuró sarcásticamente mientras Nina reía.
-No seas tonta...sígueme-, contestó ella mientras Ámbar fruncía el ceño.
-Luna supuso lo de la "falta de información"-, le susurró mientras entraba a la habitación de Gastón.
Ámbar se quedo en la entrada mientras Nina sacaba del closet una bolsa de una tienda departamental.
-Esto si es "chic"-, susurró mientras levantaba por los tirantes un vestido corto negro, parecía una bata de seda, se abrochaba de lado con un moño, como envolviendo el cuerpo, si dicho moño era desecho podías quedarte desnuda, era hermoso si pero para nada algo que Ámbar usaría.
-Creo que me las puedo arreglar con el pants-, bromeó Ámbar.
-Anda pruébatelo-, insistió Nina.

-¿Qué se pruebe que?-, preguntó Luna afuera de la habitación.
-Hola señorita-, saludó Ámbar.
-Nada de hola...a probarse el vestido-, insistió también.
-Dirás la bata de dormir-, continuó Ámbar.
-No importa como lo llames...p-r-u-e-b-a-t-e-l-o-, susurró Luna.
Ámbar suspiro antes de tomar el vestido e ir hasta el baño para ponérselo, el vestido se ajustaba a su cuerpo llegaba justo arriba de la rodilla, los tirantes eran delicados y el moño, el único adorno del vestido, la hacia demasiado irreal.
-¿Y bien?-, preguntó Ámbar entrando de nuevo a la habitación mientras sus dos nuevas amigas gritaban.
-Por Dios-, anunció Nina.
-Basta de pijamas que me pondré para la cena-, se burló Ámbar mientras Luna le sacaba la lengua.
-Tenemos el tiempo justo para arreglarnos así que a bañar señoritas-, mandó Nina mientras Luna salía corriendo y Ámbar rodeaba los ojos.

Después de casi media hora, cada una se había duchado y puesto un short o un pants mientras se arreglaban el cabello, Nina rizo el cabello de Luna y ella ondulo el cabello Nina solo un poco, y lo peino con una bella cascada, sentaron a Ámbar frente al tocador de Luna mientras esta bufaba.
-No hay remedio con mi cabello-, insistió.
-Tu cabello es sensacional solo suelto pero hoy cambiarás un poco-, le comentó Nina mientras empezaban a alisarlo, lo peinaron de lado y le pusieron un lindo broche plateado, sencillo pero hermoso.
-Ámbar crees que puedas quitarte los lentes...-, susurró Luna algo apenada.
-No distingo de lejos sin ellos-, anunció Ámbar aguantando la sonrisa.
-Ah, bueno...esta bien...solo que no...bueno se ven bien-, tartamudeó mientras Ámbar no pudo soportar mas y soltó una carcajada mientras las otras dos la miraban confundidas.
-Me pondré los de contacto...Luna-, explicó.
-¿Los de contacto?...y se puede saber por que usas esos-, preguntó Nina.
-Por qué toda mi vida he usado de este tipo...además me gustan-, explicó Ámbar encogiéndose de hombros.
-Eres muy extraña-, se río Luna.
-Gracias...ya lo había escuchado antes...empiezo a creer que es cierto-, bromeó y todas se rieron.

ACUERDO PERFECTO                                            |SIMBAR|¡Lee esta historia GRATIS!