Protector

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Ámbar miraba la gran habitación oscura y fría, frente a ella estaba una puerta por la cual pasaban mucha personas, oía la risa perversa de alguien a sus espaldas pero al girarse no había nada, mas que la soledad, Ámbar sabia que esta era su pesadilla la única que le había atormentado siempre, y ahí empezaba, las personas pasaban y pasaban, ella gritaba, las llamaba para que la ayudaran pero nadie se giraba, nadie paraba, después los extraños se hacían conocidos, su madre, su padre, sus amigos de la infancia, y por primea vez vio a alguien que no estaba antes en sus sueños...
Simón pasaba lentamente a través de la puerta, ella lo llamaba pero el jamás se giro, mientras que la risa susurraba en su oído "El también se ira".

Simón sintió a Ámbar revolverse en sus brazos y se despertó mientras ella se sentaba en la cama con la respiración agitada, tenia el rostro tapado con sus manos, Simón se incorporo y le toco el hombro mientras la acercaba a su pecho.
-¿Qué pasa?-, susurró mientras ella no se movía, parecía hacer un ruido similar aun sollozo pero trataba de controlarlo.
-Un mal sueño Simón-, murmuró ya calmada, levanto su rostro y le beso la mejilla y salio de la cama para ir hacia el baño, Simón se llevo las manos a su cabello, ella no confía en el, ayer la había hecho suya, habían estado juntos la mayor parte de la noche, ella se entregaba a el, con la pasión segándola pero el sabia que aun se protegía como ahora.

Pasaban de las 10 de la mañana, se levanto y se cambio mientras ella salía del baño con la cara fresca y la orilla del cabello mojado como si se hubiera lavado la cara un par de veces, le sonrío tenuemente y el devolvió el gesto.
-¿Me vas a decir de que iba la pesadilla?-, preguntó el mientras ella se ponía un pantalón.
-Si...ya sabes lo normal, estaba cómodamente durmiendo y empecé a soñar contigo...horrible, ya te imaginaras-, contó en tono burlón mientras Simón sonreía, ella se escudaba en sus bromas, siempre lo hacia.

Ámbar no le había mentido, el soñar con el solo era la prueba de lo que ella temía, lo había dejado entrar y ahora solo esperaba la fecha en la que volviera a estar sola.
-Muy graciosa-, dijo el acercándola cuando ella terminaba de poner se la blusa.
-En serio, fue espeluznante-, siguió ella, mas tranquila, el calor de su cuerpo y la forma en que sus ojos miraban a los suyos la tranquilizaba.
-Mala suerte, yo soñé muy bien...puedes creerlo tuve a todas las modelos de Victoria Secret-, dijo Simón con una sonrisa torcida mientras Ámbar hacia una mueca y se alejaba mientras el reía.
-Ves que no es gracioso...ahora quien es ridículo-, murmuró el abrazándola por detrás y besando hábilmente su cuello.
-Si claro-, dijo ella mientras el la giraba.
-Admítelo Smith....estas celosa-, susurró contra sus labios.
Ámbar iba a comenzar a rebatir pero el acorto la nula distancia y la beso mientras ella lo seguía lentamente.
-Buenos días...señorita...-, susurró en su oído y ella sonrío.
-Buenos días-, contestó mientras se giraba para ir hasta el buró y tomar sus lentes, Simón se puso sus zapatos mientras ella hacia un moño con su cabello.

Bajaron para encontrarse a Gastón y a Matteo jugando Xbox en el televisor mientras Nina conversaba con Mónica.
-Hola dormilones-, saludó Nina mirando a Ámbar quien le saco la lengua.
-Buenos días-, saludó Ámbar mientras Simón le daba un beso en la mejilla a su madre.
-¿Cómo estuvo la película?-, preguntó Ámbar a Nina, mientras Mónica les daba un plato de frutas a ella y a Simón.
-No para el cine....pero fue divertido, Luna y Matteo son tan dulces que creo que me volví diabética-, bromeó ella mientras todos reían.
-Pensándolo bien mama, no creo que sea buena idea que Gastón y Nina sean los mayores a cargo y mucho menos en el cine, no recuerdas...sobre la película de terror de hace unos años-, comenzó Simón mientras Nina se tapaba la cara roja como tomate, Mónica negaba la cabeza sonriendo y Ámbar lo veía confusa.

-Antes de casarse fueron a ver una película de terror...y fueron llevados a la comisaría por faltas a la moral...digamos que no estaba muy interesante lo que tenían en frente-, siguió Simón mientras Ámbar reía.
-Hey mi chica tenia miedo y yo solo la abrace-, replicó Gastón mientras entraba a la cocina y todos reían.
-Debo de admitirlo Gastón eso te hace bajar en la escala de aburrimiento-, contestó Ámbar riendo.
-Genial....podría hacer que no me consideraras nada aburrido....Nina recuerdas...-, comenzó sentándose frente a ellos mientras Simón reía y Nina le aventaba un plátano.
-Cállate Gastón...-, gritó apenada.
-Pero bebe-, replicó haciendo un puchero.
-No es justo, solo por que yo ya soy un hombre decente y ahora ellos son los "calientes", no me pueden llamar aburrido-, replicó mientras Simón reía con suficiencia, Ámbar negaba apenada y Mónica sonreía mientras Nina le aventaba ahora una manzana a su esposo.

ACUERDO PERFECTO                                            |SIMBAR|¡Lee esta historia GRATIS!