Perfección

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Un sonido agudo inundo la habitación mientras Ámbar se revolvía en la cama, miro con los ojos entrecerrados a Simón quien se tapó la cara con la almohada, mientras ella se giraba para buscar su reloj.

- ¿Qué diablos es eso? -, murmuro Simón debajo de la almohada.
-Mi reloj-, susurro Ámbar con la voz ronca, logro verlo en el buró y lo apago mientras se tumbaba de nuevo en la cama, cerró los ojos por un minuto y después levanto el aparatito para ver la hora.

- Simón son las 9:30-, dijo mientras se levantaba llevándose consigo parte de la sabana.
-Gracias por el aviso...el clima por favor-, le dijo mientras se acomodaba acurrucándose en su lado dándole la espalda.
-Tu mama debe ver los nuevos materiales a las 11:00-, le dijo moviéndolo del hombro, pero no hubo respuesta.
-Ámbar...sabes lo que significa vacaciones...si va-ca-ci-o-nes-, susurro Simón mientras ella jalaba la sabana molesta.

-Levántate ya...-, dijo ella al pie de la cama
-No-, susurro el ya despierto, pero era divertido hacerla enojar.
-Simón-, llamo ella, pero el no contesto.
-No te vas a levantar-, inquirió ella en tono amenazador.

-Si ya lo sabes...-, dijo Simón con voz sosa, Ámbar tomo las dos puntas del edredón y lo jalo mientras trataba que la sabana tapara su cuerpo, casi hizo un berrinche al notar sus boxers, él tuvo que habérselos puesto de madrugada.
-Ámbar-, advirtió Simón con una sonrisa, mientras se paraba de la cama directo hacia ella.
-Ves... lo hiciste-, dijo ella en tono burlón pero el no replico nada y siguió acortando su distancia, Ámbar fue hasta el cuarto de baño y abrió la puerta, entro pero Simón tomo la orilla evitando que pudiera cerrar.

-No son formas de despertar a tu perfecto novio...-, dijo Simón en tono burlón.
-¿Perfecto?...diablos debes avisarme las cualidades que sean difíciles de identificar-, replico Ámbar pero Simón estaba mas concentrado recorriendo la parte de su cuerpo que no era protegida por la sabana.
-Simón suéltala ya-, dijo ella haciendo que la sabana dejara ver parte de su pecho y su cintura.

-Por mi nos podemos quedar así un buen rato-, dijo Simón con una sonrisa torcida.
-Eres un cínico-, le susurró Ámbar.
-Y tu...también-, dijo el soltando la puerta mientras Ámbar le sacaba la lengua antes de cerrar.

Simón comenzó a vestirse, se puso unos jeans y una camisa, Ámbar salió minutos después con otros vaqueros y un lindo bluson.
-Podríamos habernos quedado dormidos toda la mañana-, reclamo el poniéndose los zapatos.
-¡Diversión, diversión, diversión!-, exclamo Ámbar sarcásticamente mirándolo por el espejo mientras cepillaba su cabello.
-Aceptamos ir con tu mama-, dijo mientras se hacia una coleta.
-Necesitas un masaje anti-estrés-, dijo Simón rodeando los ojos.

-Claro que no-, replico Ámbar.
-Claro que si...todo tienes que tenerlo controlado...-, le dijo Simón burlonamente.
-No me conoces-, especto ella
-Entonces demuéstrame lo contrario-, dijo el cruzándose de brazos.
-¿Cómo?-, preguntó ella mirándolo ya con sus lentes puestos.
-No lo se...mírate...ni un solo pelo fuera de su lugar-, dijo el mientras la señalaba con los brazos.

-Lo siento tu peinado..."Hoy no me peino, mañana tampoco", no va conmigo-, Simón se río mientras se levantaba y se acercaba a ella.
-Demuéstramelo-, dijo cerca de su rostro mientras sus manos iban a su nuca y se enterraban en su cabello, Ámbar cerro los ojos...no quería perder esta absurda discusión pero contra su tacto estaba perdida...quien lo diría Simón Álvarez si te vuelve loca.

Simón estuvo tentado a olvidarse del por que se había acercado y besarla, quitarle esos absurdos lentes y verse reflejado en sus ojos...pero sabia que verla furiosa seria mas divertido, sus manos llegaron a su liga y le deshizo la coleta, mientras sus manos hacían una maraña de su cabello.

-Ahora si somos el uno para el otro-, bromeo Simón mientras ella bufaba.
-Me estas retando-, inquirió ella.
El se encogió de hombros, ella negó con la cabeza y tomo su bolsa, se paso unas manos por su cabello y echo la cabeza de adelante hacia atrás, dejando a Simón con una jadeo involuntario, Ámbar miro su cara con satisfacción.

ACUERDO PERFECTO                                            |SIMBAR|¡Lee esta historia GRATIS!