Capítulo 17: El dios de la guerra

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Sobre el cielo de Sevilla
22:50 GMT +1

Los últimos minutos habían sido frenéticos. La brigada de infantería mecanizada había llegado a Sevilla. Pero no podía acceder a la ciudad, ya que una araña seguía protegiendo el acceso de la autovía A-4, que era por donde venían. El general Miguel Santos, al mando de la brigada Armadillo, había solicitado apoyo aéreo inmediato. No quería arriesgar a sus vehículos en un ataque frontal.

Jack había ordenado a varios pilotos que coordinaran un ataque sobre la araña. No tanto para destruirla, pero si para conseguir que los persiguiera y dejara vía libre a la infantería mecanizada. Cuatro F-18 se encargaron de atacarla con sus misiles y proyectiles. Efectivamente, había picado el anzuelo y los había seguido. Momento en el que intervinieron otros tres F-35 con sus armas. La araña esquivó los ataques como pudo y acabó con uno de los F-18. Al final apareció de la nada un halcón y la hizo estallar por los aires. Parecía que los nuevos aliados habían aprendido a aprovechar su intervención como recurso de distracción para las arañas. En otra situación, su orgullo de pilotos se habría sentido herido, pero en esa batalla lo habían aparcado. Todo era valido con tal de acabar con esos despiadados enemigos.

No tuvieron tiempo para celebrar el derribo, ya que de repente los sorprendió a todos un enorme resplandor, seguido de fuertes turbulencias. Cuando Jack miró hacia arriba, contempló como el 2012 UA había disparado sus enormes cañones sobre la nave nodriza de los halcones. Parecía que habían esquivado el impacto directo por muy poco. Aun así pudo ver varias explosiones pequeñas y daños en el casco de la nave. Estaba convencido de que su escudo no aguantaría otro ataque así...

Eso había sucedido tan sólo cinco minutos antes. Desde entonces, parte de las arañas se habían centrado en atacar la nave de los halcones. Ignorando la ciudad. De hecho, ya no quedaba casi ninguna araña en la superficie. Por lo que Armadillo pudo realizar su despliegue por toda la ciudad sin muchos incidentes, salvo superar los obstáculos de las calles, cráteres y vehículos destruidos o abandonados en su mayoría.

- Aquí Gavilán 1 a todas las unidades. Detectamos un objeto de gran tamaño salir de la nave nodriza halcón.

Jack miró hacia la nave. Seguía combatiendo al 2012 UA mientras maniobraba sin detenerse. Intentó buscar al objeto, pero no conseguía verlo. Iba a preguntar a Gavilán 1 si podía dar más datos de altitud o velocidad, cuando por fin lo vio. Era un punto pequeño. Estaba descendiendo a toda velocidad sin control. Al principio, no fue capaz de distinguirlo bien pero, a medida que seguía perdiendo altura, la imagen se hizo más nítida. Jack no podía creer lo que estaba viendo...

- Aquí Líder Diablo, tengo contacto visual con el nuevo objeto. Es una especie de vehículo con forma humanoide, como una armadura. Cae sin aparente control. A todas las unidades, no se acerquen a ella hasta tener más datos –informó.

- Aquí mando de Morón, ¿a qué se refiere con una armadura humanoide? –preguntó el coronel Hidalgo por el canal privado.

- Pues a eso, puedo distinguir una especie de brazos, piernas, cabeza, todo metálico y de color pálido. La primera imagen que me ha venido a la cabeza es la de una enorme armadura blindada de las que se utilizaban en la Edad Media –intentó explicar Jack-. Voy a seguir...

Se interrumpió al ver que la armadura se detenía de repente en el aire. De ella surgió una onda expansiva de energía azulada de gran potencia. El brillo fue tan potente que lo cegó momentáneamente. A él y prácticamente a todos los que estaban mirando a menos de cincuenta kilómetros a la redonda. Fue seguido de una fuerte turbulencia que casi hizo que perdiera el control.

- A todas las unidades, reporten su estado. Acabamos de experimentar una fuerte turbulencia –solicitó Jack.

Los pilotos empezaron a responder. Casi todos estaban bien, salvo uno que había tenido que eyectar al perder el control. La armadura no sólo les había afectado a ellos. Dos arañas que se habían acercado demasiado habían sido destruidas inmediatamente. Jack no entendía lo que pasaba. Esa cosa no se movía, estaba quieta en el aire, como esperando. Además, había cambiado su color, era blanco ribeteado de un azul intenso. Fue entonces cuando varias arañas se aproximaron y empezaron a dispararle. De golpe, la armadura empezó a moverse a gran velocidad, esquivando los ataques y devolviéndolos con una especie de cañón de energía que tenía en su brazo derecho. No fallaba ni un tiro. Cada impacto era una araña que estallaba al instante. En un momento había acabado con cuatro de ellas. Qué diablos era esa cosa, pensó Jack.

La marca de Odín: El despertarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora