Capítulo 8: La vida perfecta

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37º 26' 36" Norte, 5º 51' 49" Oeste.
Centro Aeroespacial Europeo, Sevilla.
Jueves 18 de octubre de 2012.10:00
GMT +1

Jack había estado acudiendo al CAE durante las semanas anteriores para seguir recopilando datos sobre todos los equipos relacionados con el sistema de lanzamiento del proyecto Hermes. Incluso había podido visitar las obras de construcción de la plataforma de lanzamiento de la catapulta electromagnética especial. Por fin esa mañana iban a permitirle asistir a una de las simulaciones de lanzamiento, donde podría ver directamente su funcionamiento y eficacia. Era algo muy importante para él, ya que era el último requisito necesario para completar su informe, con el que esperaba poder superar los últimos obstáculos del programa Fénix.

Robert P. Giles lo había llamado el día anterior en persona para interesarse por sus avances. Normalmente, era su secretario George Drayton el que pedía actualizaciones diarias sobre su reporte. Estaba claro que la presión en Washington estaba creciendo. El congresista Casper había recabado más apoyos y, a pesar del éxito de las pruebas del X-56 en Groom Lake, conocían por buenas fuentes que iban intentar llevar una moción al Congreso para cancelar el proyecto. Jack tenía que terminar en España y regresar a Estados Unidos la semana siguiente habiendo cumplido su misión. Ya no les quedaba margen para retrasos o fallos.

Llevaba un buen rato escuchando a uno de los ingenieros del proyecto Hermes mientras se dirigían al centro de control de la catapulta electromagnética. Iban en uno de los transportes del complejo. Cuando pasaron por el departamento de Interfaz de Vuelo, miró a ver si veía a Luis, pero tan sólo contempló a los dos soldados que custodiaban la entrada del módulo. No había vuelto a hablar con el muchacho desde que lo visitara en casa de sus padres pero esperaba que se encontrara mejor. Era una pena que el estrés y el exigirse demasiado acabaran malogrando a un joven con un potencial tan grande. Aún tenía esperanzas de conseguir convencerlo para que se uniera a su equipo cuando terminara sus estudios y la participación en el proyecto Hermes. Su instinto le decía que Luis era un guerrero como él. Un espíritu que sólo se siente libre de verdad en medio del fragor de la batalla y volando. Únicamente había que buscar la forma de que lo reconociera. Cuando compartió sus impresiones con Derek, este le dijo que quizás se estaba generando demasiadas expectativas con el muchacho. Aunque al final tuvo que reconocer que el instinto de Jack nunca se había equivocado cuando se trataba de juzgar a las personas y reconocer a luchadores como ellos. Un claro ejemplo de ello fue cuando reclutó a Kira. El chico había demostrado ser el mejor piloto que habían conocido jamás, mucho mejor que ellos. A saber de lo que sería capaz Luis con la guía adecuada y medios a la altura de su potencial.

Acababan de llegar a la entrada del centro de control de la catapulta electromagnética. Las medidas de seguridad en esta parte del CAE eran aún más extremas si cabe. Tuvieron que pasar por hasta cuatro controles adicionales. Cada uno de ellos con cuatro guardias armados con subfusiles de asalto P90 y pistolas. Ese centro de control era el módulo más nuevo del CAE, se había inaugurado apenas dos meses antes. Ese día era el elegido para que fuera operativo completamente. En su interior, Jack pudo ver a un número nutrido de científicos e ingenieros, eran casi todos los jefes de departamento del proyecto Hermes. No le sorprendió no ver a Lara, relaciones públicas del centro y la persona que le había guiado por el mismo la primera vez que lo visitó. Ni siquiera ella tenía suficiente nivel de acceso para estar ahí. La seguridad y confidencialidad de esa prueba eran vitales, ya que no se había hecho público que el CAE fuera a tener capacidad para lanzar naves al espacio y querían tener todas las certezas de que eran operativos antes de que se filtrara a los medios. Evidentemente, todavía quedaba mucho tiempo para realizar un lanzamiento real, pero la simulación que iban a llevar a cabo era el primer paso definitivo para hacerlo. Por lo que Jack sabía, todavía faltaba como mínimo medio año para iniciar el ensamblaje del primer prototipo de la nave Hermes, y eso solamente si no sufrían retrasos. Además, otro de los factores que iban a influir en que estuvieran listos para los lanzamientos era finalizar la construcción del pequeño reactor de fusión de hidrógeno del norte del complejo. Era esencial para poder alimentar la necesidad energética de la catapulta y el resto del CAE.

La marca de Odín: El despertarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora