Capítulo 10: Cumpleaños feliz

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37º 23' 53" Norte, 5º 59' 37" Oeste.
Alameda de Hércules, Sevilla.
Viernes 19 de octubre de 2012.
19.45 GMT +1.

El bar se encontraba atestado de gente, tanto dentro como en la parte del exterior, al lado de la zona peatonal de la Alameda de Hércules. Había un gran bullicio al estar todos hablando mientras bebían cervezas, tinto de verano y otras bebidas refrescantes. El grupo de Luis estaba repartido por buena parte de la terraza, ocupando varias mesas de pie. Estaba compuesto por casi todos sus amigos, tanto del colegio como de la universidad. Estaba gratamente sorprendido de como se las habían apañado para reunir a casi todo el mundo y organizarle esa sorpresa.

No hacía ni una hora que Eva le había engañado al preguntarle si no le importaría que se acercaran a la Alameda, ya que tenía que hacer un recado importante. Como le tocaba a él llevar el coche no puso ningún impedimento. Así que cuando dieron las siete de la tarde, salieron juntos del CAE. Además, después de lo que había pasado esa noche anterior, no le importaba pasar todo el tiempo adicional que pudiera junto a ella. Se sentía tan especial...

Esa misma mañana, cuando se despertaron juntos en la cama, uno abrazado al otro, ambos se habían mirado a los ojos y pudieron ver como les brillaban embargados por la emoción. Tras ducharse juntos y volver a tener un momento muy intenso, que les hizo recordar la pasión que habían disfrutado por la noche, fueron al coche de Luis y este la dejó en su casa para que se pudiera cambiar. Él se había ido luego a la piscina a nadar un poco y digerir todo lo que había sucedido. La verdad es que no se sentía raro. Al contrario, se sentía muy cómodo con toda la situación. Todo había sido muy natural. Luego en clase se vieron y saludaron como si nada, ya que tampoco querían despertar la curiosidad de sus compañeros, que podían llegar a ser muy chismosos.

Ya por la tarde cuando estuvieron trabajando en el proyecto Hermes, sí que les costó más guardar la compostura. Cada vez que sus manos se rozaban o cruzaban sus miradas, se sonrojaban y sonreían, parecían un par de colegiales enamorados. Incluso Alabaster Steinwall se dio cuenta y les llamó la atención por distraerse.

Es por eso que, mientras iban en el coche, Luis tenía cada vez más claro que lo que sentía por Eva era muy especial. Que era algo por lo que valía la pena luchar e incluso sacrificar otras cosas. Por los gestos de ella, estaba claro que pensaba lo mismo que él. Sabía que sus amigos se alegrarían mucho cuando se enterasen. Aunque claro, todavía quedaba el escollo de Marta. Estaba convencido de que se lo tomaría muy mal y que le causaría más de un quebradero de cabeza. Pero lo suyo hacía tiempo que no tenía futuro. Él no la quería y ella solamente estaba interesada en él para exhibirlo como si fuera un trofeo o un juguete nuevo. Seguramente encontraría pronto a otro chico con el que sustituirlo. Había decidido que esa misma noche quedaría con ella para decírselo en persona. Así podría empezar una relación con Eva sin nadie de por medio.

Quien iba a decirle a él, que el recado que tenía que realizar Eva era en realidad una excusa para llevarlo hasta un bar donde los estaban esperando un montón de amigos suyos. Cuando llegaron y vio a toda la gente, Luis sonrió y dijo que eran incorregibles, que seguro que Raquel estaba detrás de todo eso. Cuando ella salió de detrás de todos ellos sonriendo y guiñándole el ojo no tuvo ninguna duda. Miró a Eva y ella se estaba riendo también de su cara de sorpresa.

Tras saludar a todo el mundo, empezaron a correr las bebidas y pronto estuvieron todos muy animados comentando mil anécdotas. Luis se acercó a Raquel.

- Anda que ya te vale. ¿Os lo teníais bien callado eh? –le dijo.

- Bueno, ya sabes que me encanta organizarte fiestas sorpresa. Es ya toda una tradición en nuestra amistad –respondió ella muy radiante.

La marca de Odín: El despertarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora