Enamorado de un fantasma [✓]

By virginiasriccio

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[TERMINADA] La línea entre lo paranormal y nuestro mundo es muy delgada. Dos dimensiones diferentes coexistie... More

Enamorado de un fantasma
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32 (parte I)
Capítulo 32 (parte II)
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 36
Capítulo 37
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Capítulo 43
Capítulo 44
Capítulo 45
Capítulo 46
Capítulo 47
Capítulo 48
Capítulo 49
Capítulo 50
Capítulo 51
Epílogo
NOTA

Capítulo 7

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By virginiasriccio


Minutos después, nuestro humor no ha disminuido mucho que digamos. Ally recoge sus cosas y las introduce en su bolso con actitud desprolija, sin importarle el desorden que seguramente ha quedado en el interior de la mochila.

Mientras ella está ocupada con eso, recojo a medias mis cosas, acomodándolas sobre el escritorio lo meramente bien como para que no se caiga nada

«Está celosa» —me detengo en seco al escuchar esa voz de nuevo. Ally se pasea de aquí para allá dentro de mi habitación, comprobando que no se le esté quedado nada, lo que quiere decir que, posiblemente, no ha escuchado lo mismo que yo.

Quizás yo también esté alucinando y todos nos estamos volviendo locos.

La plaza donde le pedí a Kate que fuese mi novia aparece en mi mente, y la escena de ese día se reproduce como una escena de cine mudo, a color y a velocidad normal.

Ella estaba sentada en una banca, vistiendo unos shorts azules y una blusa blanca. Lucía extenuada, y por unos segundos me sentí culpable por haberla hecho esperar tanto... eso me restaba bastantes puntos.

Apenas me vio, todo ese cansancio se esfumó, y me miró con dulzura. Se hizo a un lado a medida que me acercaba y tragué grueso. Ella no se imaginaba mi proposición ese día, menos aún porque me di el lujo de llegar más de media hora tarde y vestía mi humilde atuendo deportivo.

Claro que, no había sido tan desconsiderado y poco detallista. La idea principal era que ella no sospechara nada y ese día aparentase ser como otro cualquiera, pero tampoco podía llegar todo sudado y maloliente.

A eso se debió mi demora. Estuve bastante rato en los baños del gimnasio, aireando mi uniforme para quitar lo más posible el olor a recién entrenado mientras tomaba una buena ducha. Perfumé superficialmente mi ropa, respiré profundo varias veces y, después de unos cuantos minutos, logré reunir el valor suficiente para salir de ahí, con la mente fija en una sola cosa.

... y, al mismo tiempo, rogaba que mi demora no la hubiese hecho enojar o pensar que la había dejado plantada.

Kate tomó mi mano, emocionada porque iba a comenzar su carrera artística. A nivel escolar por el momento, pero tenía ambiciones, y soñaba con ir escalando poco a poco.

Pasé mi brazo por sobre sus hombros, felicitándola por haber decidido dar ese paso. Ella se acurrucó en mí, reposando la cabeza en mi hombro mientras veíamos a unos niños jugar a varios metros de nosotros.

—Te quiero —le dije, los nervios poco a poco fueron invadiendo mi cuerpo. Era el momento justo, mientras más rápido me atreviera a soltar la pregunta, más rápido saldría de mi tormentosa intriga y anticipación.

Levantó la mirada hacia mí con una mínima sonrisa coqueta trazada en su boca.

—También te quiero —susurró.

Aún no sé qué fue lo que me llevó a besarla en ese mismo instante. Quizás fue la cercanía, sus oscuros y brillantes ojos del color de los granos de café, el ambiente fresco y primaveral dándole un toque casi surrealista al momento, mis sentimientos hacia ella...

Lo que sí sabía era que quería estar con ella durante muchísimo tiempo, y aún me pregunto cómo sería nuestra relación si estuviésemos juntos. Si ella estuviese con vida.

Recordar la sensación de sus labios en los míos no es nada comparado con el contacto verdaderamente físico. Casi se sentía precisamente como eso... besar un recuerdo, un roce tan superficial que parece fantasmal o imaginario.

Quería estar con ella, mantener lo más vivo posible ese recuerdo.

—¿Quieres ser mi novia? —le pregunté cuando nos hubimos separado, admirándome sobremanera y dándome palmadas mentales en la espalda por haber mantenido la calma al hablar.

Kate abrió ligeramente la boca para tomar una bocanada de aire, a la vez que una sonrisa amenazaba con asomarse.

Asintió y profirió un sonoro «¡Sí!».

Luego se abalanzó hacia mí con bastante impulso, arrastrándome con ella hasta quedar casi acostados en la banca. La abracé por la cintura y ella rodeó mi rostro con sus manos, sellando el inicio de nuestra relación con otro beso.

Ni bien nos incorporamos, se puso de pie y tiró de mí para que fuese con ella.

Esto lo tenía planeado desde que me citaste aquí —inició, mostrando brillante una sonrisa que parecía no poder borrarse, arrastrándome hacia donde ella quería—. Pero no pensé que esto fuese a pasar. ¿Qué mejor forma de celebrar el inicio de nuestra relación que ir por unas enormes tinas de helado? ¿Por qué crees que no me fui luego de haberme hecho esperar tanto tiempo? Quiero helado.

¡Un poco más lento! —exclamé cuando mis pies se enredaron al pasar por un lado de los niños, por poco logré mantenerme en pie.

¡Louis! —me pareció escuchar la voz de Ally e intenté detenerme. ¿Qué hacía ella aquí? Se suponía que ella no debía asomarse por esta plaza, ella estaba al tanto de mi plan.

Miré a mi alrededor, buscándola, pero no la vi por ningún lado.

Ignórala —volví la cabeza al frente, a Kate llevándome hacia la heladería.

—¡Louis, no! —vuelvo a escuchar a Ally. Kate y todo a mi alrededor volviéndose un poco borroso—. ¡No des un paso más!

Ralentizo mi andar hasta detenerme.

«Ignórala» esa palabra es un susurro muy lejano en mi mente, y algo me incita a seguir caminando.

—¡Louis! —Allison de nuevo.

Por un momento, dudo en seguir avanzando... de hecho, algo me impide hacerlo; no es algo físico, sino más bien instintivo.

Unas manos se posan en mis hombros, sacudiéndome hacia atrás y hacia adelante varias veces, al mismo tiempo que tiran de mí hacia atrás.

—Louis, despierta —inmediatamente después, Kate desaparece por completo.

Parpadeo para adaptar mis ojos a la oscuridad. ¿Otra vez se cortó la electricidad? ¿Y qué carajos hago en el balcón de la habitación de mamá y John, peligrosamente pegado a la baranda?

Retrocedo dos pasos y Ally entra en mi campo de visión al ponerse frente a mí. Su mirada muestra miedo, desesperación y angustia.

—¡¿En qué estabas pensando, idiota?! —vocifera ella, la preocupación le ha abierto el paso al enojo, empujándome con tal fuerza que debo seguir retrocediendo. La miro sin entender de qué habla, ni siquiera sé en qué momento llegué aquí—. ¡¿Te parece una brillante idea saltar desde aquí?! —mueve sus brazos de forma frenética, haciendo énfasis en el lugar donde nos encontramos.

—¿Saltar?

—Estoy hablando lo suficientemente alto como para que me escuches —me reprocha con el azul de sus ojos—. Sé que lo de Kate te afectó mucho, pero creí que ya habías superado la parte más difícil. ¿Tan mal estás como para pensar en acabar con tu vida?

—¿De qué hablas? —frunzo el entrecejo, algo aturdido—. No quería hacer eso.

—¿Cómo crees que llegamos aquí? ¿Ya lo olvidaste? —parpadea, expectante, pero no tengo ni la más mínima idea de qué responder—. Te quedaste inmóvil mientras estábamos en tu habitación, con la mirada ida, ni siquiera me escuchabas cuando te llamaba. De la nada, comenzaste a caminar hacia acá como si estuvieses hipnotizado o en una especie de trance.

»Venías directo al balcón y, por más que intentaba, no podía detenerte —el enojo se esfuma casi tan rápido como apareció, abriéndole el camino al desahogo y al agobio—. Me asusté mucho cuando me di cuenta que te dirigías hacia aquí con intenciones de... eso —muerde su labio inferior, desviando la mirada. Suelta un suspiro entrecortado y es cuando noto que sus ojos están cristalizados.

—No estaba consciente de lo que hacía —respondo en un hilo de voz, sintiéndome mal.

—No estuve con Kate durante sus últimos minutos, tú sí. Evidentemente eso te marcó... pero no quiero perderte a ti también —nuestros ojos se encuentran.

—No quise asustarte —me acerco a ella para abrazarla, coloco una mano detrás de su cabeza para que la apoye en mi hombro, y me rodea fuertemente con sus brazos.

No tengo idea de qué pasó exactamente... pero todo parecía tan vívido, como un recuerdo traído a la realidad, una especie de déjà vu en el que me vi sumergido sin darme cuenta, alterando lo que sucede con mi cuerpo mientras en mi mente todo parece tener sentido y ser verdadero.

—Te quiero, Louis —murmura.

—Y yo a ti —acaricio su cabello, teniendo cuidado de no despeinarlo.

—No vuelvas a darme un susto como ese.

***

Ally gruñe y golpea la almohada repetidas veces, tratando de ponerla más acolchada y cómoda. Luego se deja caer pesadamente sobre esta.

Ella había desistido de ir a su casa, diciéndole a sus padres que se quedaría a pasar la noche aquí "porque tenía muchas cosas que hacer para mañana y no quería perder nada de tiempo".

—No te dejaré dormir solo esta noche —dijo cuando sus emociones se hubieron tranquilizado—. Me quedaré aquí y dormiré en tu cuarto, quieras o no.

Ningún miembro de mi familia se enteró de lo ocurrido, y los dos decidimos dejar lo sucedido entre nosotros. No era necesario hacerle saber a mis padres que algo extrañó pasó y atentó contra mi bien. No sé si una caída de un segundo piso puede ser mortal... pero tampoco estoy dispuesto a averiguarlo.

Todos estamos acostados desde hace ya varias horas. Es de madrugada, pero no he logrado pegar un ojo en toda la noche. Ally logró dormir un poco, pero despertó no hace mucho.

Ella está acostada en mi cama, y yo en un sofá lo suficientemente grande como para que cupiese cómodamente, lo acerqué a la ventana para tener una mejor vista del cielo nocturno. De alguna forma, sentí que eso me haría digerir mejor el extraño regusto que me dejó lo que sea que pasó.

No tuve control de mi cuerpo ni de mi mente y, aparentemente, puede ser muy peligroso. De no haber estado Ally, es muy probable que esté en una cama de hospital con varias heridas.

Ese «trance» me ha hecho reconsiderar todas las cosas sutilmente extrañas que han tenido lugar últimamente. Fallo de la electricidad, bombillas estallando como globos, un cuadro de un rey de Inglaterra quebrado, un vaso de cristal tuvo el mismo destino...

«¿Qué hay en contra del vidrio?»

Sin mencionar los sueños que Allison y yo hemos tenido. Todo había estado tranquilo hasta hace poco.

No hemos dormido, y tampoco hemos dicho nada desde que nos acostamos cada quien en su lugar. Es como si nos hubiésemos puesto de acuerdo en no dormir después de lo que pasó, temiendo que nuestro subconsciente se ponga más creativo de lo normal con nuestros sueños, y eso es lo último que queremos en este momento.

Coloco los brazos detrás de mi cabeza, usándolos como almohada.

En mi trance había pensado que quería estar con Kate durante mucho tiempo, y ahora caigo en cuenta de lo que eso en verdad significa: estar con ella en las circunstancias actuales, literalmente acabaría con mi vida, por eso caminé hacia la habitación de mamá y John.

Lo que creía que era mi camino a través de la plaza, en realidad era mi camino a mi muerte, y no estoy listo para eso.

Escucho cómo Ally se remueve de nuevo en la cama, volviendo a hacer lo mismo con la almohada. Miro hacia donde está ella, la tenue luz del exterior permitiéndome ver su silueta.

—Descargarte con un saco de plumas no lo hará más cómodo —le digo, volviendo mi vista al cielo.

Noto que se queda estática.

—Creí que estabas dormido —murmura.

—No he podido dormir —respondo en el mismo tono—. No he querido dormir.

La cama rechina levemente en lo que creo que es el proceso de Ally para ponerse de pie, girando mi cabeza de nuevo en su dirección. Ella viste un pijama holgado que oculta muy bien la silueta curvilínea de su cuerpo. Podrá ser menuda, pero admito que tiene un buen cuerpo.

Me siento en el sofá, con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en el reposabrazos, para darle espacio a ella de sentarse frente a mí.

—Esta situación está creando una especie de barrera entre nosotros —inicia—. Siento que estas cosas extrañas están irritando nuestro estado de ánimo.

—A veces me parece escuchar la voz de Kate —suelto, desviando la mirada al sentir cierta vergüenza por decir eso en voz alta, pensando por un momento que ella va a reírse de mí o a juzgarme—. Ha sucedido pocas veces, y al principio creía que era producto de mi imaginación, pero después de lo de hoy...

Asiente con la cabeza lentamente, con una expresión contemplativa. Lleva sus piernas hacia su torso y las abraza, haciendo que el short de su pijama se suba y deje al descubierto gran parte de la piel de sus muslos.

—Mientras tú luchabas por traerme de vuelta a la realidad, me parecía estar reviviendo la tarde que le propuse noviazgo —le doy un resumen de lo que me pareció haber estado presenciando, incluyendo la parte donde la escuché decir mi nombre.

Los dos guardamos silencio por un momento, mirando por la ventana la solitaria calle que está frente a mi casa y escuchando la música nocturna que la naturaleza nos ofrece, ha comenzado a relampaguear, un naranja opaco y tétrico tiñendo el cielo.

—Lamento la actitud que tuve luego de lo del reflejo... —de pronto, sus manos se vuelven más interesantes, fijando la mirada en sus dedos inquietos—. No soy quien para decirte qué debes sentir y qué no.

—No te preocupes por eso. Viéndolo del mismo modo que tú, me doy cuenta que es algo absurdo que siga enamorado de ella —sube la mirada a mis ojos, su rostro brillando con cierta emoción.

Se aclara la garganta y adopta una postura más erguida.

—Siempre terminas dándome la razón —alega con orgullo.

—Cambiemos el tema, ¿sí? —ella asiente—. ¿Cómo te va en deportes?

Bufa, desviando la mirada hacia la ventana con una mueca de desagrado, a lo que sonríe burlonamente.

—Mal, sabes que soy pésima en eso —pongo los ojos en blanco, su definición de «mal» era muy diferente a la mía—. No soy flexible, ni resistente, ni ágil.

—Una alumna sobresaliente en todas las materias de esa cárcel tiene como debilidad la materia más sencilla —ahora es ella quien gira los ojos.

—Fácil para ti. Eres deportista, no te cuesta hacer ningún ejercicio.

—Puedo ayudarte...

—¿Lo harías? —me mira perspicaz e ilusionada.

—Por su puesto —me encojo de hombros con simplicidad—, no tengo el mejor promedio, pero no significa que no me interese el tuyo. Tu sueño por ahora es ser la mejor de todo el instituto, ¿no?

Asiente mientras un brillo especial se instala en sus ojos. Toma impulso contra el reposabrazos de su lado para abalanzarse sobre mí y asfixiarme con sus brazos en mi cuello.

—¡Gracias, gracias, gracias! —exclama.

—No serías nadie sin mí —aprieto su cintura en un gesto amistoso.

Se escabulle de entre mis brazos, colocándose de pie.

—Intenta dormir un poco. Mañana tenemos que ir a clases.

—Querrás decir hoy —le corrijo, señalando el reloj digital que reposa en una de las paredes. Las pequeñas bombillas LED nos informan que son la una y treinta y seis de la madrugada.

Chasquea la lengua. —Tú me entiendes.

Tomo su mano y tiro de ella para que se incline hacia mí, Ally no pone resistencia.

—Buenas noches, pulguita —digo en voz baja, acercándome para besar su mejilla suavemente, su dulce aroma envolviéndome por completo.

—Igual para ti —responde en el mismo tono, con voz ahogada. Se aleja unos escasos centímetros, mirándome con los ojos ligeramente entornados.

Un oportuno relámpago hace acto de presencia, permitiéndome ver el rostro de Ally por menos de un segundo. Pero fue tiempo suficiente para notar sus mejillas coloradas.

Se incorpora completamente junto con el sonido del trueno, yéndose a la cama como si huyera de mí.

Al volver mi vista hacia la ventana con la intención de quedarme dormido viendo el cielo, el cristal es víctima de las primeras gotas de lluvia, y una fuerte ráfaga de viento sacude los árboles cercanos, escuchándose el vaivén de las ramas.

Una leve brisa es lo que logra colarse por las rendijas del marco, llenando la habitación del aroma a lluvia, y cierro los ojos.

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