Katie.

By Katsul_17

379K 29K 2.8K

Katie tiene veinte años, una vida de abusos demasiado difícil que cambia drásticamente de un día para el otro... More

Actualización.
1. - ¿Mike?
2. -Viaje.
3. -¿Amigos?
4. -Nueva casa.
5. -Chicos.
6. -Día uno.
7. -Gracias.
8. -Extraña pelirroja.
9. -Perdida.
10. -Charla paternal.
11. -¿La mala?
12. -Confianza.
13. -El mejor día de mi vida.
14. -Emoción.
15. -Instinto adolescente.
16. -Ataque.
17. -Historia.
18. -Recuerdos.
19. -Compras.
20. -Sin miedo.
21. -Vergüenza.
22. -Psicólogo.
23. -Nuevos sentimientos.
24. -Peligro.
25. -Fotografía.
26. -Pesadilla.
27. -Inseguridades.
28. -Abigail.
29. -Ganas.
30. -Incomodidad.
31. -Excitación.
32. -Negación.
33. -Madrugada.
34. -Preguntas.
35. -Imposible.
37. -¿Hematoma?
38. Cambio de mentalidad.
39. Clases.
40. -Ignorar.
41. -Confesión.
42. Querer, deber y poder.
43. Confianza.
44. -Desconfianza.
45. -Cambios.
46. -No más debilidad.
47. -La verdad.
48. -Futuro.
49. -Cumpleaños.
50. -Epílogo.

36. -Pánico.

5.6K 536 55
By Katsul_17

Me quedé mirando con los ojos abiertos, mi boca casi desencajada y una expresión de horror como jamás había tenido mientras todos los recuerdos se arremolinaban en mi mente hasta el punto que dolía de tantas cosas que había pasado.

John no podía estar aquí.

Simplemente no era posible porque él se quedó en Nueva York cuando yo me fui de allá.

Seguro que mi mente me estaba jugando una mala pasada, era todo producto de mi imaginación debido a la sensación abrumadora que tenía y este abusivo hombre no estaba aquí, de pie frente a mí esperando una reacción por mi parte.

Me levanté del banco para irme con sutileza apartándole la mirada a esta increíble ilusión, pero se acercó a mí sin dejarme ir, puso una mano en mi abdomen y un horrible escalofrío recorrió mi cuerpo entero cuando lo sentí.

No era ninguna ilusión.

Estaba aquí de verdad.

—¿No te acuerdas de papi? —Dijo con esa asquerosa voz rasgada alcoholizada.

Odiaba que se refiriera a sí mismo como "papi" o similares porque no era mi padre, nunca lo fue y nunca lo sería.

Mi padre jamás sería capaz de hacerme algo como todo lo que él había sido capaz de hacerme o de hacerme sufrir en general.

Mi padre, Jayden, siempre fue el único hombre del que nunca, jamás, llegué a pensar ni dudar un solo momento si lo viera y del que nunca dudaría si me lo llegara a encontrar alguna vez en la vida.

No podía hablar, aunque tampoco quería ni debía con John.

Mi cuerpo se había congelado, mis cuerdas vocales se habían partido y mis ojos no podían mirar otra cosa que no fuera el suelo, aunque ya mi visión comenzaba a ser nubosa por las lágrimas.

Se inclinó aún con la mano en mi vientre, acariciándolo por encima de la fina tela del vestido blanco que Ian había elegido para mí aquel día, su aliento de cigarrillos y de alcohol barato de cartón entremezclados chocó contra mi oído.

Ccomencé a entrar en pánico silencioso.

Mi respiración era pesada, me costaba seguir inhalando y exhalando aire limpio, que no estuviera contaminado con su presencia. Intentaba tomar oxígeno a un ritmo constante, pero los espasmos de los sollozos me hacían imposible la tarea.

—¿No sabes hablar, Katie? —Susurró pegado a mi oreja.

Su mano comenzó a tocar mi abdomen haciendo círculos hasta que la arrastró llevándola a mi cintura y bajando hasta mi cadera, sin importarle que yo estuviera llorando o sollozando, pero claro que no, porque eso nunca le importó él.

Nunca le importó nada.

Aún pegado a mí, oí su lengua ser pasada por sus labios haciendo ruido con la saliva para que yo supiera lo que estaba haciendo y luego la sentí en mi cuello, subiendo hasta mi oreja y trazando el contorno de ésta mientras yo lloraba deseando que esto fuera una pesadilla.

—¿Por qué tu teléfono suena tanto? —Preguntó molesto separándose para mirarme a los ojos aunque yo no lo hacía.

Mis pensamientos casi en blanco solo podían pensar en Mike.

Quería que él me ayudara, quería que él estuviera aquí, quería que él me salvara, quería que él me brindara ese cariño paternal del que llegué a carecer durante años con ese abrazo tan reconfortante suyos.

Necesitaba a Mike ahora mismo.

—¡Respóndeme, joder! —Gritó John y yo lloré más fuerte.

—Yo... —Murmuré con mi labio inferior temblando.

—Dámelo. —Extendió la mano que no tenía apretando el hueso de mi cadera. —Dame el puñetero teléfono, Katie. —Su aliento me mareaba.

Me atreví a negar con la cabeza. El corazón se iba a salir de mi pecho de lo rápido que iba, pues podía sentir su bombeo en mis oídos como si lo tuviera al lado cuando John apretó su agarré en mi cadera con fuerza bruta mientras tiraba hacia abajo.

—Duele... —Susurré mirando al suelo.

Sh... —Siseó negando con la cabeza como si fuera una niña a la que había que convencer de que lo que estaba haciendo estaba mal. —¿Qué te ha dicho papi de llevarle la contraria o negarte a él, Katie? —Tragué saliva.

Mi cabeza dolía, mi respiración era agitada, mi pulso temblaba y sentí que iba a pasar; me iba a desmayar, él me llevaría consigo a algún lugar donde nadie pudiera encontrarme y acabaría matándome después de haber saciado su apetito sexual mil veces con mi frágil cuerpo.

Oí mis apodos a lo lejos.

Los conté, eran cinco los sobrenombres y las voces que lo decían, pero no podía moverme. Estaba aterrada, paralizada, congelada en el sitio de pie frente al banco aún y levanté la mirada poco a poco.

Vi a los cincos hombres por diferentes caminos hasta que se encontraron frente a la pequeña plaza donde yo estaba en un silencioso ataque de pánico, con John frente a mí, pasando su asquerosa lengua por mi cuello y oreja mientras yo me encogía un poco para no sentirlo tanto, desgarrando mi cadera con su mano entera.

Estaba segura de que me saldría un horrible hematoma ahí. Otro más para sumar a la colección de marcas hechas por él, de tanta fuerza que estaba ejerciendo con posesión, como si yo fuera un objeto o una muñeca sexual personal con la que pudiera desahogarse cuando quisiera, como había hecho durante años.

Josh miró hacia mí cuando sintió mi persistente mirada de ayuda, señaló en mi dirección con la cabeza y los demás también miraron, siendo Mike quien reconoció de inmediato a John, pues mi mirada se lo transmitió porque no se conocían personalmente.

—Mírame. —Ordenó John y agaché la cabeza mirando hacia otro lado. —¡Mírame de una puta vez, Katie! —Exclamó dándome la vuelta hasta estar frente a él agarrándome fuerte de las caderas.

—No, por favor... No... No... ¡No, por favor! —Negué frenéticamente llorando y apartándolo con las manos en su pecho.

Me sentía agobiada, abrumada, oprimida.

Tenía que salir de aquí, huir, correr, alejarme de la situación, alejarme de este hombre como tantas veces intenté, pero él siempre me acababa encontrando, no importaba donde estuviera o me escondiera.

John siempre me encontraba, no importaba dónde estuviera.

Ahora mismo estaba en la otra punta del país, en Los Ángeles, muy lejos de Nueva York, y aquí estaba él frente a mí con esa mirada despiadada, esa ebria sonrisa retorcida, haciéndome mucho daño en las caderas para evitar mi huida.

La taquicardia que sentía iba en aumento, generando más presión de la que mi cuerpo podía soportar, llevándome a intentar aguantar y no desmayarme cuando John giró la cabeza para mirar sobre su hombro.

Me soltó con brusquedad y yo caí al suelo de espaldas cuando él giró todo su cuerpo para apoyarse en el banco con las manos, sujetándose a eso con una, mientras la otra la llevó a su cara.

Por mi lado, miré a Matt sacudiéndose la mano derecha, pues sus nudillos comenzaban a ponerse rojos y los tenía llenos de sangre al igual que la nariz de John, todavía apoyado en el banco para levantarse.

—¡Kay, cariño! —Mike apareció a mi lado junto a Josh, Ian y Néstor.

Yo no podía dejar de mirar a John con pánico, la respiración agitada, irregular y exagerada. Mi pecho subía y bajaba con velocidad muy rápida, me costaba respirar y llevé una mano a mi corazón.

Mis latidos eran inestables debido a la alta velocidad a la que mi corazón estaba bombeando; con mucha fuerza, con la misma que bombeaba en el pasado por culpa del mismo hombre frente a mí.

Pensé que nunca iba a volver a sentir esto.

Me miré de arriba a abajo para ver que seguía sentada en el suelo y estaba toda llena de tierra por haber caído, tanto mi vestido blanco como las palmas de mis manos raspadas por haber medio parado mi caída y mis piernas por dentrás.

—¿Quién eres? —El ¿exnovio? de mi difunta madre le hizo cara a Matt.

—Déjala en paz. —Nunca había visto a Matt así de enfadado y jamás pensé que se podría ver así de amenazante e intimidante.

Sus puños estaban tan apretados que sus nudillos comenzaban a ponerse blancos, su mirada iba a asesinar a John, su cuerpo estaba erguido en posición defensiva haciéndolo ver más alto de lo que era y su mandíbula estaba tan tensa y apretada que, juraba, casi podía oír sus dientes chirriar, pero el asqueroso hombre sonrió.

—Deja que me presente. Soy John, el papi de Katie. —Le extendió la mano con sorna y altanería.

Matt, que era de la misma altura porque John era muy alto también, volvió a apretar el puño derecho, lo levantó rápidamente y lo impactó en su cara para intentar volver a tirarlo al suelo, pero se agarró del banco de nuevo.

Me levanté con ayuda de los cuatro hombres rodeándome.

Mi respiración agitada, mi pulso con taquicardia, la presión instalada en mi cabeza por todos lados, el dolor en mis caderas y los horribles recuerdos solo me hicieron llevar las manos a mi cabeza, agarrando mi pelo.

Me dolía muchísimo las sienes y la parte trasera del cráneo al haber caído, probablemente.

Oía a Mike, Josh, Ian y Néstor hablándome, pero no podía oírlos aunque quería. Sus voces se escuchaban distorsionadas. No podía oír nada de lo que decían salvo mis recuerdos, las palabras opresivas de John y los golpes que retumbaban en el silencio de mi antigua habitación.

Así que lo que hice para huir de todo eso, fue lo que siempre hacía, mi método de defensa desde hacía cinco años y mi forma de evadirme de cosas que no quería o que ne incomodaban; correr para alejarme de la situación.

Corrí dejándome las piernas como si mi vida dependiera de ello.

Corrí por calles que no conocía, apartando a toda la gente que veía en mi camino sin cuidado alguno porque no me importaba nadie ahora mismo, mientras lloraba con dolor, con miedo. Me sentía como si esta semana no hubiera hecho ningún avance y volviera a tener esos recuerdos en mi cabeza.

Unos brazos agarraron mi vestido desde atrás, tiraron de mí para abrazarme y me hicieron parar cuando iba a cruzar una carretera, a la vez que una cabeza descansó en mi espalda respirando entrecortado igual que yo, pues seguro que él también vino corriendo siguiéndome.

Me dejé abrazar cuando me dio la vuelta con cuidado, como si fuera a romperme, su perfume impregnó mi ropa y llenó mis fosas nasales mientras sus brazos rodearon mi frágil cuerpo dejando que me escondiera en su pecho a llorar.

Necesitaba un abrazo, necesitaba cariño, necesitaba protección, necesitaba seguridad y, aunque fuera Ian quien me proporcionaba todo eso siempre, este hombre no era Ian.

Aún así, me proporcionó lo mismo que él.

No decía nada, yo tampoco. Solo me dejaba llorar hasta desahogarme en su pecho acariciando mi cabeza, pero sentía que nos movíamos un poco hasta que me di cuenta que estábamos caminando. No fue mucho, pero sí sentí que su espalda chocó con una pared y levanté la vista un poco, lo suficiente para ver de reojo.

Estábamos en un callejón, pero no al fondo ni siquiera en el medio, más bien al principio donde la gente pasaba por nuestro lado y donde no se fijarían tanto en nosotros, lo que fue un buen detalle por mi llanto y por su conocida reputación televisiva.

Esperaba que nadie hubiera visto a Matt golpeando a John o podría meterse en serios problemas, aunque no creí que a Matt le hubiera importado eso en absoluto.

—¿Mejor? —Preguntó y negué con la cabeza.

—No... Lo... Lo si... Lo siento. —Sollocé y me abrazó más fierte.

—No te disculpes. Aquí estoy para ti. Aquí estoy, ¿vale?. —Su cabeza descansó sobre la mía.

—Me... Me duele. —Murmuré.

—¿El qué? ¿Te hizo algo? —Asentí separándome.

Le enseñé las palmas de mis manos y señalé mis piernas llenas de tierra por detrás, raspadas de haber caído cuando John me soltó por el golpe propinado de parte de Matt, haciendo que acariciara mis manos con las suyas.

—Eres tan dulce, pequeña... —Le miré a los ojos.

—¿No estás... Enfadado con... Conmigo? —Frunció el ceño.

—¿Por qué? —Volví a apoyar la frente en su pecho y entendió el motivo de mi pregunta. —No, cariño, no lo estoy. —Me abrazó más fuerte. —Quiero cuidarte, que te sientas segura entre mis brazos, no enfadarme contigo. —Suspiré.

—Anoche... Yo... —Sollocé.

—No es momento para aclarar eso. Ya lo hablaremos si quieres, si no se quedará en el olvido. Ahora lo único que me importa que estés bien, tranquila y a salvo. —Asentí.

Me estaba relajando como si sus brazos fueran una fuerte morfina y me estuviera sedando mientras oía los tranquilos latidos de sus corazón con mis ojos cerrándose y mi mente quedándose en blanco.

—Tengo sueño, Nes... —Asintió él sin importarle que me había tomado la libertad de ponerle un apodo más corto.

Me agarró por detrás de las piernas y por mi espalda, haciendo que me sostuviera de su cuello para agarrarme a algo, sentándose en el suelo conmigo encima de su regazo.

—Duerme sin miedo. Ya estoy aquí, mi pequeña. No te voy a dejar, cariño. —Besó mi frente y yo cerré los ojos.

Continue Reading

You'll Also Like

80K 4.5K 42
Isaac conoció el dolor de un primer corazón roto. Decidido a dejar todo atrás, se instaló en otro país y se prometió comenzar una nueva vida, alejado...
531K 46.8K 48
Ella: Inglesa Él: Mexicano Ella: Artista Él: Diplomático Ella: Alegre, carismática, sensible... Él: Tímido, sereno, observador... Tenía tan solo 19 a...
446 12 19
Isaac, Tadeo y Dylan son un grupo de amigos muy cercanos, se conocen de prácticamente toda la vida y se quieren mucho entre ellos. Isaac empieza a du...
2.9K 247 11
Soy Cameron, un chico de 17 años que siempre pensó que el amor no era algo malo. Doloroso si, pero malo no. ¿Pero y si mi forma de amar hacía que suf...
Wattpad App - Unlock exclusive features